El juicio por uno de los casos más controvertidos de los últimos años en Galicia entra en su fase decisiva con la declaración del principal acusado. El lotero coruñés acusado de quedarse con una Primitiva premiada con 4,7 millones de euros ha negado rotundamente haber ocultado el boleto a su legítimo propietario, rechazando la versión de la Fiscalía con un contundente “es mentira”.. Durante su intervención en la Audiencia Provincial de A Coruña, el acusado defendió que encontró el boleto de forma fortuita, junto a otros, en su puesto de trabajo y que en ese momento no había ningún cliente presente. “Yo estaba solo”, aseguró, desmarcándose así de la tesis del Ministerio Público, que sostiene que el dueño acudió a comprobar los resguardos y no fue informado del premio.. El relato del procesado insiste en que actuó sin intención de apropiarse del dinero. Según explicó, tras comprobar los boletos y descubrir el premio, decidió llevarlos a la delegación provincial de Loterías, donde trabajaba su hermano, también acusado en la causa. Allí, asegura, buscó asesoramiento sobre cómo proceder ante un hallazgo de este tipo.. En la misma línea, sostuvo que cuando reclamó el premio no lo hizo con ánimo de cobrarlo, sino para evitar que el boleto caducase y aclarar la situación administrativa. “Yo podía haberlo cobrado”, llegó a afirmar, insistiendo en que su actuación fue transparente.. En otra de las sesiones del juicio, el lotero llegó a expresar su frustración por no haber encontrado al dueño en el momento del hallazgo. “Estaba frustrado por no haber tenido a la persona delante para darle la alegría”, declaró, manteniendo una versión que ha sostenido desde el inicio del proceso.. La Fiscalía dibuja otro escenario. Sin embargo, la Fiscalía dibuja un escenario completamente distinto. En su escrito de acusación, sostiene que el lotero, conocedor del elevado importe del premio, decidió quedarse con el boleto sin informar al cliente ni devolverle el resguardo, iniciando posteriormente gestiones para cobrarlo como si fuese el legítimo poseedor. En este supuesto, el hermano del acusado habría colaborado para facilitar el cobro y ocultar el origen real del boleto.. El proceso judicial no sólo busca determinar la responsabilidad penal de los acusados, para los que se solicitan hasta seis años de prisión, sino también esclarecer quién es el verdadero propietario del boleto. En este punto, el caso se complica con la presencia de dos familias que reclaman el premio, ambas vinculadas a personas ya fallecidas.. Los hechos se remontan a junio de 2012, cuando se selló el boleto premiado en una administración de A Coruña. Más de una década después, el caso sigue sin resolverse, convertido en un complejo litigio donde se entrecruzan versiones, pruebas técnicas y testimonios contradictorios.
El juicio por la Primitiva millonaria de A Coruña encara su fase clave con versiones enfrentadas y dos familias reclamando el boleto
El juicio por uno de los casos más controvertidos de los últimos años en Galicia entra en su fase decisiva con la declaración del principal acusado. El lotero coruñés acusado de quedarse con una Primitiva premiada con 4,7 millones de euros ha negado rotundamente haber ocultado el boleto a su legítimo propietario, rechazando la versión de la Fiscalía con un contundente “es mentira”.. Durante su intervención en la Audiencia Provincial de A Coruña, el acusado defendió que encontró el boleto de forma fortuita, junto a otros, en su puesto de trabajo y que en ese momento no había ningún cliente presente. “Yo estaba solo”, aseguró, desmarcándose así de la tesis del Ministerio Público, que sostiene que el dueño acudió a comprobar los resguardos y no fue informado del premio.. El relato del procesado insiste en que actuó sin intención de apropiarse del dinero. Según explicó, tras comprobar los boletos y descubrir el premio, decidió llevarlos a la delegación provincial de Loterías, donde trabajaba su hermano, también acusado en la causa. Allí, asegura, buscó asesoramiento sobre cómo proceder ante un hallazgo de este tipo.. En la misma línea, sostuvo que cuando reclamó el premio no lo hizo con ánimo de cobrarlo, sino para evitar que el boleto caducase y aclarar la situación administrativa. “Yo podía haberlo cobrado”, llegó a afirmar, insistiendo en que su actuación fue transparente.. En otra de las sesiones del juicio, el lotero llegó a expresar su frustración por no haber encontrado al dueño en el momento del hallazgo. “Estaba frustrado por no haber tenido a la persona delante para darle la alegría”, declaró, manteniendo una versión que ha sostenido desde el inicio del proceso.. Sin embargo, la Fiscalía dibuja un escenario completamente distinto. En su escrito de acusación, sostiene que el lotero, conocedor del elevado importe del premio, decidió quedarse con el boleto sin informar al cliente ni devolverle el resguardo, iniciando posteriormente gestiones para cobrarlo como si fuese el legítimo poseedor. En este supuesto, el hermano del acusado habría colaborado para facilitar el cobro y ocultar el origen real del boleto.. El proceso judicial no sólo busca determinar la responsabilidad penal de los acusados, para los que se solicitan hasta seis años de prisión, sino también esclarecer quién es el verdadero propietario del boleto. En este punto, el caso se complica con la presencia de dos familias que reclaman el premio, ambas vinculadas a personas ya fallecidas.. Los hechos se remontan a junio de 2012, cuando se selló el boleto premiado en una administración de A Coruña. Más de una década después, el caso sigue sin resolverse, convertido en un complejo litigio donde se entrecruzan versiones, pruebas técnicas y testimonios contradictorios.
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