La entrevista comenzó media hora antes de lo previsto, en la mesa de un café que, como la atención que se dispensa cada día en el Hospital Reina Sofía, se tomó sin prisas. Era la pausa de la tarde, el momento perfecto para conversar con calma con Francisco Triviño, director del hospital cordobés, en el año en que la institución celebra su 50 aniversario. La amabilidad con la que recibió al equipo y la serenidad con la que habló durante toda la conversación fueron el reflejo de una filosofía que, asegura, define al centro desde sus orígenes: escuchar, acompañar y cuidar.. Condensar medio siglo de historia en unas palabras no es tarea sencilla. Triviño lo reconoce desde el primer momento. “Es difícil de sintetizar porque el hospital Reina Sofía es muy grande y no solo objetivamente en lo que se refiere a estructura, equipamiento o el número de profesionales, sino lo que supone no solo para mí como cordobés y como sanitario, sino como la persona que ostenta el enorme privilegio de capitanear un gran barco como es el Reina Sofía”, explica.. Aun así, encuentra una palabra que resume todo lo vivido: orgullo. “Creo que debemos sentirnos orgullosos del hospital que hemos construido entre todos, de la sintonía que tiene con la ciudad a la que atiende, del sentido de pertenencia y de lo que representamos para Andalucía y el resto del país. Lo tenemos situado entre los más reputados de toda la nación. Eso no es tarea del gerente, sino de los cerca de 7.000 profesionales que trabajan aquí”.. En cinco décadas, la historia del hospital está marcada por hitos médicos, científicos y humanos. Sin embargo, si tuviera que elegir un momento clave, Triviño lo tiene claro: la consolidación como hospital universitario. “Si tuviese que decantarme con algún momento especial, creo que sería cuando el hospital se consolida como hospital universitario. Cuando firmamos el convenio y nos sentimos ahí, el ADN del centro cambió. La asistencia, la docencia y la investigación al final son una misma cosa y nos esforzamos en que todo perviva de forma natural y se alimenten unas de otras”.. Aquella decisión supuso un antes y un después. “Cuando se decide convertirnos en hospital universitario se le cambió la vida. No solo queremos ser un centro excelente desde lo asistencial, sino también desde la formación, porque alimentamos el futuro, el de la sanidad privada y el de la pública, y no solo la de Córdoba, sino a nivel nacional”.. La innovación ha sido otro de los pilares del hospital desde su nacimiento. Sin embargo, el director insiste en que la tecnología nunca puede sustituir a las personas. “Este hospital ha apostado siempre por la innovación. Es una de las formas de atender a nuestros pacientes. Tenemos que ofrecer la mejor instalación, la mejor vía y el mejor equipamiento, pero no queremos perder la perspectiva de hacerlo con calor humano, amable, para seguir siendo un lugar cálido y de confianza”.. El hospital, recuerda, acompaña a miles de familias en todas las etapas de la vida. “Somos conscientes de que acompañamos a los cordobeses desde que nacen hasta el momento de su muerte. Mentiría si no digo que en el camino hay momentos duros con las familias. Queremos seguir aportando nuestros recursos, pero lo queremos hacer desde la cercanía”.. Hablar de tecnología conduce inevitablemente a hablar de personas. Para Triviño, la clave del reconocimiento que reciben los profesionales del centro reside precisamente en el valor humano que se ha cultivado desde sus inicios: “La clave está en la consideración de los profesionales, de la escucha activa y del legado que hemos recibido de los profesionales que iniciaron su forma de trabajar aquí en 1976”.. Aquellos primeros años fueron decisivos. “El hospital se abre con la democracia estrenándose. Podía ser algo provincial, local, pero a este centro acuden profesionales jóvenes, bien formados, y sembraron esa inquietud para que desde que nacen ya quisiera dejar de ser un hospital local para ser referente. El hospital no tenía ni tres años y se realizó el primer trasplante renal y la primera operación cardíaca en menos de cinco años. Eso no es causa de un directivo, sino de la intención de mejora continua de los trabajadores”.. La empatía es otro de los valores que se trabajan día a día entre los muros del hospital. “La empatía se trabaja transmitiendo valores humanos, considerando siempre la situación en la que viven, poniéndonos en el lugar de ellos. Desde esa vertiente humana inexcusable y la vertiente profesional inexcusable es donde se construye esa confianza que aflora en el paciente”.. El aniversario invita también a mirar hacia el futuro. Triviño habla con prudencia, pero también con ambición. “Queremos seguir siendo excelentes y ese es nuestro rumbo. Nosotros no somos perfectos, pero queremos serlo y por eso somos capaces de identificar nuestras áreas de mejora. Tenemos contacto diario con las asociaciones de pacientes y ellos nos ayudan a dirigir nuestra mirada a situaciones concretas. Queremos ofrecer el mejor servicio, mejor tecnología, pero también de forma rigurosa y ordenada”.. En un contexto en el que la sanidad ocupa con frecuencia el centro del debate público, el director opta por centrarse en lo esencial: los pacientes. “La salud es una necesidad nuclear de la persona y eso lleva a que determinados ámbitos y conversaciones se puedan entender de formas distintas. Nosotros estamos muy centrados en otra cosa: en gestionar los recursos que tengo en mis manos para atender a los pacientes de la forma más razonada posible”.. Y vuelve, una vez más, al orgullo colectivo. “Yo hablo por Córdoba y creo que tenemos que sentirnos muy orgullosos de la situación de partida que teníamos y la que tenemos en la actualidad. ¿Que es mejorable? Claro que sí, seguimos teniendo retos. Yo lo que obtengo es impulso para seguir creciendo”.. Quizá por eso, a pesar del ruido que a veces rodea a la sanidad, Triviño insiste en transmitir un mensaje de tranquilidad a los ciudadanos. “Es cierto que fuera hay mucho ruido, pero cuando vienen aquí sienten orgullo. Y ese es el mejor mensaje que podemos transmitir: que cuando realmente su salud les motive a tener que pasar por aquí, sepan que vienen a un centro ordenado, pendiente de ellos y que pone lo mejor de sí diariamente”.. El futuro del hospital está marcado por la adaptación constante a una sociedad cambiante. “El hospital, como todo el sistema sanitario, tiene necesidades, y aquí la primera es seguir siendo un centro como somos: querido y respetado por la sociedad. En este aniversario lo estamos pudiendo vivir en primera persona, cómo la ciudad vive orgullosa de su hospital”.. La mirada está puesta en los próximos años, con nuevos proyectos e infraestructuras. “Debemos seguir creciendo porque las necesidades son cambiantes, la población está cada vez más envejecida y tenemos que ir recalculando nuestra ruta. Tenemos proyectos para mejorar en equipaciones e instalaciones y con el norte en mejorar cada día la asistencia”.. Mientras se enfría el café que acompañó la conversación, queda la sensación de que el Hospital Reina Sofía no solo cumple años, sino que acumula historias. Miles de ellas. Historias de nacimiento, de superación y también de despedidas. Historias que explican por qué, medio siglo después, el orgullo sigue siendo la palabra que mejor define a un hospital que ha crecido al ritmo de su ciudad.. Un hospital que nació para ser referente. Desde su apertura en 1976, el Hospital Reina Sofía ha destacado por su rápida evolución y su vocación de liderazgo sanitario. En apenas tres años se llevó a cabo el primer trasplante renal y, antes de cumplir cinco años, se realizó la primera operación cardiaca. Estos hitos tempranos marcaron el camino de un centro que, con el paso del tiempo, consolidó su papel como hospital universitario, integrando asistencia, docencia e investigación en un mismo modelo sanitario. Hoy, con cerca de 7.000 profesionales, el hospital continúa siendo un referente nacional y un símbolo de identidad para la ciudad de Córdoba.
El director hospital cordobés repasa medio siglo marcado por la apuesta por la innovación, la docencia y el calor humano
La entrevista comenzó media hora antes de lo previsto, en la mesa de un café que, como la atención que se dispensa cada día en el Hospital Reina Sofía, se tomó sin prisas. Era la pausa de la tarde, el momento perfecto para conversar con calma con Francisco Triviño, director del hospital cordobés, en el año en que la institución celebra su 50 aniversario. La amabilidad con la que recibió al equipo y la serenidad con la que habló durante toda la conversación fueron el reflejo de una filosofía que, asegura, define al centro desde sus orígenes: escuchar, acompañar y cuidar.. Condensar medio siglo de historia en unas palabras no es tarea sencilla. Triviño lo reconoce desde el primer momento. “Es difícil de sintetizar porque el hospital Reina Sofía es muy grande y no solo objetivamente en lo que se refiere a estructura, equipamiento o el número de profesionales, sino lo que supone no solo para mí como cordobés y como sanitario, sino como la persona que ostenta el enorme privilegio de capitanear un gran barco como es el Reina Sofía”, explica.. Aun así, encuentra una palabra que resume todo lo vivido: orgullo. “Creo que debemos sentirnos orgullosos del hospital que hemos construido entre todos, de la sintonía que tiene con la ciudad a la que atiende, del sentido de pertenencia y de lo que representamos para Andalucía y el resto del país. Lo tenemos situado entre los más reputados de toda la nación. Eso no es tarea del gerente, sino de los cerca de 7.000 profesionales que trabajan aquí”.. En cinco décadas, la historia del hospital está marcada por hitos médicos, científicos y humanos. Sin embargo, si tuviera que elegir un momento clave, Triviño lo tiene claro: la consolidación como hospital universitario. “Si tuviese que decantarme con algún momento especial, creo que sería cuando el hospital se consolida como hospital universitario. Cuando firmamos el convenio y nos sentimos ahí, el ADN del centro cambió. La asistencia, la docencia y la investigación al final son una misma cosa y nos esforzamos en que todo perviva de forma natural y se alimenten unas de otras”.. Aquella decisión supuso un antes y un después. “Cuando se decide convertirnos en hospital universitario se le cambió la vida. No solo queremos ser un centro excelente desde lo asistencial, sino también desde la formación, porque alimentamos el futuro, el de la sanidad privada y el de la pública, y no solo la de Córdoba, sino a nivel nacional”.. La innovación ha sido otro de los pilares del hospital desde su nacimiento. Sin embargo, el director insiste en que la tecnología nunca puede sustituir a las personas. “Este hospital ha apostado siempre por la innovación. Es una de las formas de atender a nuestros pacientes. Tenemos que ofrecer la mejor instalación, la mejor vía y el mejor equipamiento, pero no queremos perder la perspectiva de hacerlo con calor humano, amable, para seguir siendo un lugar cálido y de confianza”.. El hospital, recuerda, acompaña a miles de familias en todas las etapas de la vida. “Somos conscientes de que acompañamos a los cordobeses desde que nacen hasta el momento de su muerte. Mentiría si no digo que en el camino hay momentos duros con las familias. Queremos seguir aportando nuestros recursos, pero lo queremos hacer desde la cercanía”.. Hablar de tecnología conduce inevitablemente a hablar de personas. Para Triviño, la clave del reconocimiento que reciben los profesionales del centro reside precisamente en el valor humano que se ha cultivado desde sus inicios: “La clave está en la consideración de los profesionales, de la escucha activa y del legado que hemos recibido de los profesionales que iniciaron su forma de trabajar aquí en 1976”.. Aquellos primeros años fueron decisivos. “El hospital se abre con la democracia estrenándose. Podía ser algo provincial, local, pero a este centro acuden profesionales jóvenes, bien formados, y sembraron esa inquietud para que desde que nacen ya quisiera dejar de ser un hospital local para ser referente. El hospital no tenía ni tres años y se realizó el primer trasplante renal y la primera operación cardíaca en menos de cinco años. Eso no es causa de un directivo, sino de la intención de mejora continua de los trabajadores”.. La empatía es otro de los valores que se trabajan día a día entre los muros del hospital. “La empatía se trabaja transmitiendo valores humanos, considerando siempre la situación en la que viven, poniéndonos en el lugar de ellos. Desde esa vertiente humana inexcusable y la vertiente profesional inexcusable es donde se construye esa confianza que aflora en el paciente”.. El aniversario invita también a mirar hacia el futuro. Triviño habla con prudencia, pero también con ambición. “Queremos seguir siendo excelentes y ese es nuestro rumbo. Nosotros no somos perfectos, pero queremos serlo y por eso somos capaces de identificar nuestras áreas de mejora. Tenemos contacto diario con las asociaciones de pacientes y ellos nos ayudan a dirigir nuestra mirada a situaciones concretas. Queremos ofrecer el mejor servicio, mejor tecnología, pero también de forma rigurosa y ordenada”.. En un contexto en el que la sanidad ocupa con frecuencia el centro del debate público, el director opta por centrarse en lo esencial: los pacientes. “La salud es una necesidad nuclear de la persona y eso lleva a que determinados ámbitos y conversaciones se puedan entender de formas distintas. Nosotros estamos muy centrados en otra cosa: en gestionar los recursos que tengo en mis manos para atender a los pacientes de la forma más razonada posible”.. Y vuelve, una vez más, al orgullo colectivo. “Yo hablo por Córdoba y creo que tenemos que sentirnos muy orgullosos de la situación de partida que teníamos y la que tenemos en la actualidad. ¿Que es mejorable? Claro que sí, seguimos teniendo retos. Yo lo que obtengo es impulso para seguir creciendo”.. Quizá por eso, a pesar del ruido que a veces rodea a la sanidad, Triviño insiste en transmitir un mensaje de tranquilidad a los ciudadanos. “Es cierto que fuera hay mucho ruido, pero cuando vienen aquí sienten orgullo. Y ese es el mejor mensaje que podemos transmitir: que cuando realmente su salud les motive a tener que pasar por aquí, sepan que vienen a un centro ordenado, pendiente de ellos y que pone lo mejor de sí diariamente”.. El futuro del hospital está marcado por la adaptación constante a una sociedad cambiante. “El hospital, como todo el sistema sanitario, tiene necesidades, y aquí la primera es seguir siendo un centro como somos: querido y respetado por la sociedad. En este aniversario lo estamos pudiendo vivir en primera persona, cómo la ciudad vive orgullosa de su hospital”.. La mirada está puesta en los próximos años, con nuevos proyectos e infraestructuras. “Debemos seguir creciendo porque las necesidades son cambiantes, la población está cada vez más envejecida y tenemos que ir recalculando nuestra ruta. Tenemos proyectos para mejorar en equipaciones e instalaciones y con el norte en mejorar cada día la asistencia”.. Mientras se enfría el café que acompañó la conversación, queda la sensación de que el Hospital Reina Sofía no solo cumple años, sino que acumula historias. Miles de ellas. Historias de nacimiento, de superación y también de despedidas. Historias que explican por qué, medio siglo después, el orgullo sigue siendo la palabra que mejor define a un hospital que ha crecido al ritmo de su ciudad.. Un hospital que nació para ser referente. Desde su apertura en 1976, el Hospital Reina Sofía ha destacado por su rápida evolución y su vocación de liderazgo sanitario. En apenas tres años se llevó a cabo el primer trasplante renal y, antes de cumplir cinco años, se realizó la primera operación cardiaca. Estos hitos tempranos marcaron el camino de un centro que, con el paso del tiempo, consolidó su papel como hospital universitario, integrando asistencia, docencia e investigación en un mismo modelo sanitario. Hoy, con cerca de 7.000 profesionales, el hospital continúa siendo un referente nacional y un símbolo de identidad para la ciudad de Córdoba.
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