Durante años, décadas más bien, la industria del entretenimiento buscó llevarnos al sillón o al cine, pero ahora no quiere que movamos ni un dedo… O mejor dicho, quiere que deslicemos solo uno: el pulgar, para subir y bajar contenido sin pensar, solo pasar de un vídeo a otro. Eso es lo que ha hecho de TikTok y de Instagram algo tan hipnótico. Y en ese gesto (rápido, repetitivo, casi hipnótico) es donde entra Netflix ahora.. La plataforma que convirtió el “¿vemos un capítulo más?” en una forma de vida está probando ahora algo muy distinto: un feed de vídeos verticales, breve, inmediato, diseñado para competir directamente con las redes sociales. No se trata solo de un cambio de formato, sino de una transformación más profunda: una nueva manera de descubrir contenido.. Porque ese es el corazón del asunto. Durante años, Netflix ha funcionado como una biblioteca inteligente. Entrabas, buscabas o dejabas que el algoritmo sugiriera y elegías. Pero el modelo de TikTok cambió las reglas: ya no eliges tanto, te dejan caer contenido delante, uno tras otro, en una secuencia infinita que aprende de ti en tiempo real.. Lo que Netflix parece estar ensayando ahora es precisamente eso: un sistema en el que los fragmentos de sus propias series y películas (escenas, momentos clave, incluso avances adaptados( se presenten en formato vertical, pensados para ser consumidos en segundos. No como tráileres tradicionales, sino como pequeñas cápsulas diseñadas para engancharte antes de que te des cuenta. Aquí entra otro actor silencioso pero decisivo: la inteligencia artificial.. El nuevo feed no sería solo una colección de clips, sino una experiencia moldeada por algoritmos que analizan qué miras, cuánto tiempo te detienes, qué repites o qué ignoras. Es decir, no solo te muestran contenido: aprenden cómo reaccionas a él. Y con cada gesto, afinan más la selección. Es el mismo principio que ha convertido a TikTok en una máquina casi perfecta de capturar atención. Pero hay algo interesante en cómo Netflix adapta esta lógica.. Mientras que en TikTok el contenido nace ya con ese formato (creadores que piensan en vertical, en lo inmediato y lo viral), Netflix trabaja con material concebido de otra manera: historias largas, narrativas pausadas, escenas que no siempre están pensadas para ser recortadas en 20 segundos. Eso obliga a una especie de traducción: convertir el cine y las series en fragmentos que funcionen como anzuelo.. Y ahí aparece una pregunta que va más allá de la tecnología: ¿qué le pasa a una historia cuando se fragmenta? En cierto modo, este movimiento refleja una tensión muy contemporánea. Por un lado, seguimos queriendo relatos largos, mundos en los que perdernos durante horas. Por otro, vivimos en una economía de la atención donde cada segundo cuenta.. Netflix no está abandonando las series ni las películas. Está intentando resolver un problema previo: cómo hacer que llegues a ellas en un ecosistema saturado de estímulos. Porque hoy la competencia no es solo otra plataforma. Es cualquier cosa que ocupe tu pulgar.. Si este experimento funciona, podría cambiar la forma en que descubrimos qué ver. Ya no empezaríamos por un título, sino por un instante. Un diálogo, una mirada, una escena que nos atrapa sin contexto… y que, si todo sale bien, nos empuja a ver el resto.
Mediante la IA se convertirá en un híbrido entre trailers y virales que aprenderá de nuestros gustos.
Durante años, décadas más bien, la industria del entretenimiento buscó llevarnos al sillón o al cine, pero ahora no quiere que movamos ni un dedo… O mejor dicho, quiere que deslicemos solo uno: el pulgar, para subir y bajar contenido sin pensar, solo pasar de un vídeo a otro. Eso es lo que ha hecho de TikTok y de Instagram algo tan hipnótico. Y en ese gesto (rápido, repetitivo, casi hipnótico) es donde entra Netflix ahora.. La plataforma que convirtió el “¿vemos un capítulo más?” en una forma de vida está probando ahora algo muy distinto: un feed de vídeos verticales, breve, inmediato, diseñado para competir directamente con las redes sociales. No se trata solo de un cambio de formato, sino de una transformación más profunda: una nueva manera de descubrir contenido.. Porque ese es el corazón del asunto. Durante años, Netflix ha funcionado como una biblioteca inteligente. Entrabas, buscabas o dejabas que el algoritmo sugiriera y elegías. Pero el modelo de TikTok cambió las reglas: ya no eliges tanto, te dejan caer contenido delante, uno tras otro, en una secuencia infinita que aprende de ti en tiempo real.. Lo que Netflix parece estar ensayando ahora es precisamente eso: un sistema en el que los fragmentos de sus propias series y películas (escenas, momentos clave, incluso avances adaptados( se presenten en formato vertical, pensados para ser consumidos en segundos. No como tráileres tradicionales, sino como pequeñas cápsulas diseñadas para engancharte antes de que te des cuenta. Aquí entra otro actor silencioso pero decisivo: la inteligencia artificial.. El nuevo feed no sería solo una colección de clips, sino una experiencia moldeada por algoritmos que analizan qué miras, cuánto tiempo te detienes, qué repites o qué ignoras. Es decir, no solo te muestran contenido: aprenden cómo reaccionas a él. Y con cada gesto, afinan más la selección. Es el mismo principio que ha convertido a TikTok en una máquina casi perfecta de capturar atención. Pero hay algo interesante en cómo Netflix adapta esta lógica.. Mientras que en TikTok el contenido nace ya con ese formato (creadores que piensan en vertical, en lo inmediato y lo viral), Netflix trabaja con material concebido de otra manera: historias largas, narrativas pausadas, escenas que no siempre están pensadas para ser recortadas en 20 segundos. Eso obliga a una especie de traducción: convertir el cine y las series en fragmentos que funcionen como anzuelo.. Y ahí aparece una pregunta que va más allá de la tecnología: ¿qué le pasa a una historia cuando se fragmenta? En cierto modo, este movimiento refleja una tensión muy contemporánea. Por un lado, seguimos queriendo relatos largos, mundos en los que perdernos durante horas. Por otro, vivimos en una economía de la atención donde cada segundo cuenta.. Netflix no está abandonando las series ni las películas. Está intentando resolver un problema previo: cómo hacer que llegues a ellas en un ecosistema saturado de estímulos. Porque hoy la competencia no es solo otra plataforma. Es cualquier cosa que ocupe tu pulgar.. Si este experimento funciona, podría cambiar la forma en que descubrimos qué ver.Ya no empezaríamos por un título, sino por un instante. Un diálogo, una mirada, una escena que nos atrapa sin contexto… y que, si todo sale bien, nos empuja a ver el resto.
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