El final de la guerra en Irán se sigue resistiendo. El conflicto, iniciado el pasado 28 de febrero con los bombardeos estadounidenses e israelíes, vino de la mano del cierre del estrecho de Ormuz, por donde se estima que circula cerca del 20% del petróleo y gas que se consumen en el mundo. Desde entonces, el paso de barcos por el estratégico estrecho ha estado muy limitado, lo que a su vez ha provocado un terremoto en la economía global.. Mientras Estados Unidos e Irán discuten el marco de una segunda ronda de negociaciones que pueda poner fin a la guerra y desbloquear de forma definitiva Ormuz, la incertidumbre predomina, y gobiernos de todo el mundo han optado por impulsar medidas para tratar de minimizar el impacto de la crisis energética en el bolsillo de sus ciudadanos y empresas.. Unión Europea. La Comisión Europea ha sido uno de los actores internacionales en tomar acción. La semana pasada, varios medios se hicieron eco de un borrador en el que el Ejecutivo europeo planteaba fórmulas que iban desde la imposición de al menos un día de teletrabajo obligatorio a la semana en las empresas a la reducción de los precios del transporte público y garantizar su acceso gratuito para algunos colectivos o cerrar los edificios públicos cuando sea posible.. De forma paralela, se incluyen otras medidas enfocadas a consumidores e industrias, donde se incluyen subvenciones, préstamos y algunas ventajas fiscales enfocadas a aquellos sectores más afectados, como son la agricultura, pesca o el transporte por carretera, entre otras. La propuesta oficial aún no ha sido presentada oficialmente.. Reino Unido e Irlanda. El jueves, el Gobierno británico admitió estar elaborando planes de contingencia ante una hipotética escasez de alimentos derivada del cierre de Ormuz. El diario The Times afirmaba que el país podría afrontar escasez de pollo, cerdo y otros alimentos este verano si el conflicto continúa. Por su parte, el ministro británico de Empresa y Comercio, Peter Kyle, insistía en que la ciudadanía debe estar tranquila, ya que elementos como el suministro de dióxido de carbono empleado, entre otros aspectos para conservación de alimentos, «no es una preocupación para el Gobierno».. Irlanda ha sido otro de los grandes afectados por las subidas de combustible, lo que ha provocado protestas generalizadas y bloqueos de carreteras en la isla. Para reducir la tensión y el impacto económico, el Gobierno optó por aprobar un paquete de medidas valorado en 505 millones de euros, donde se incluían prórrogas de reducciones temporales de impuestos sobre el petróleo y el carbono. También se acordó reducir 10 céntimos el impuesto sobre la gasolina y el diésel, y 2,4 céntimos en el caso del diésel verde.. Alemania. Alemania presentó recientemente un paquete de medidas para aliviar los efectos del encarecimiento del combustible, del que destaca la reducción de 17 céntimos por litro del impuesto a la gasolina durante un periodo de dos meses, o permitir que las empresas proporcionen bonus extra de 1.000 euros libres de impuestos.. Eslovenia. Eslovenia, por su parte, destacó al ser pionera en la restricción de carburante dentro del bloque europeo. A mediados de marzo, el país optó por limitar el repostaje de combustible a 50 litros al día para particulares y 200 litros al día para empresas, con el fin de solventar así la escasez provocada por la alta demanda.
El final de la guerra en Irán se sigue resistiendo. El conflicto, iniciado el pasado 28 de febrero con los bombardeos estadounidenses e israelíes, vino de la mano del cierre del estrecho de Ormuz, por donde se estima que circula cerca del 20% del petróleo y gas que se consumen en el mundo. Desde entonces, el paso de barcos por el estratégico estrecho ha estado muy limitado, lo que a su vez ha provocado un terremoto en la economía global.. Mientras Estados Unidos e Irán discuten el marco de una segunda ronda de negociaciones que pueda poner fin a la guerra y desbloquear de forma definitiva Ormuz, la incertidumbre predomina, y gobiernos de todo el mundo han optado por impulsar medidas para tratar de minimizar el impacto de la crisis energética en el bolsillo de sus ciudadanos y empresas.. Unión Europea. La Comisión Europea ha sido uno de los actores internacionales en tomar acción. La semana pasada, varios medios se hicieron eco de un borrador en el que el Ejecutivo europeo planteaba fórmulas que iban desde la imposición de al menos un día de teletrabajo obligatorio a la semana en las empresas a la reducción de los precios del transporte público y garantizar su acceso gratuito para algunos colectivos o cerrar los edificios públicos cuando sea posible.. De forma paralela, se incluyen otras medidas enfocadas a consumidores e industrias, donde se incluyen subvenciones, préstamos y algunas ventajas fiscales enfocadas a aquellos sectores más afectados, como son la agricultura, pesca o el transporte por carretera, entre otras. La propuesta oficial aún no ha sido presentada oficialmente.. Reino Unido e Irlanda. El jueves, el Gobierno británico admitió estar elaborando planes de contingencia ante una hipotética escasez de alimentos derivada del cierre de Ormuz. El diario The Times afirmaba que el país podría afrontar escasez de pollo, cerdo y otros alimentos este verano si el conflicto continúa. Por su parte, el ministro británico de Empresa y Comercio, Peter Kyle, insistía en que la ciudadanía debe estar tranquila, ya que elementos como el suministro de dióxido de carbono empleado, entre otros aspectos para conservación de alimentos, «no es una preocupación para el Gobierno».. Irlanda ha sido otro de los grandes afectados por las subidas de combustible, lo que ha provocado protestas generalizadas y bloqueos de carreteras en la isla. Para reducir la tensión y el impacto económico, el Gobierno optó por aprobar un paquete de medidas valorado en 505 millones de euros, donde se incluían prórrogas de reducciones temporales de impuestos sobre el petróleo y el carbono. También se acordó reducir 10 céntimos el impuesto sobre la gasolina y el diésel, y 2,4 céntimos en el caso del diésel verde.. Alemania. Alemania presentó recientemente un paquete de medidas para aliviar los efectos del encarecimiento del combustible, del que destaca la reducción de 17 céntimos por litro del impuesto a la gasolina durante un periodo de dos meses, o permitir que las empresas proporcionen bonus extra de 1.000 euros libres de impuestos.. Eslovenia. Eslovenia, por su parte, destacó al ser pionera en la restricción de carburante dentro del bloque europeo. A mediados de marzo, el país optó por limitar el repostaje de combustible a 50 litros al día para particulares y 200 litros al día para empresas, con el fin de solventar así la escasez provocada por la alta demanda.
La escalada del conflicto en Irán y las restricciones e inestabilidad en Ormuz han llevado a numerosos países a aprobar ayudas y planes de contingencia para contener el golpe energético
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