El resultado de las elecciones más trascendentales del año para la Unión Europea, las de Hungría, permitió este domingo cerrar un largo capítulo y entrar en una nueva era de reconciliación con Bruselas. Al menos así lo esperan la mayoría de los líderes europeos. El triunfo del líder opositor, Péter Magyar, no solo supone un giro histórico en Budapest, sino que elimina el mayor obstáculo para la unidad de la UE en un momento crítico para la seguridad del continente y la estabilidad de sus instituciones.. El veredicto de las urnas fue contundente. “Los húngaros han dicho hoy sí a Europa, han dicho sí a una Hungría libre”, proclamó Magyar, tras una victoria que pone fin a 16 años de gobierno de Viktor Orban. Con una mayoría de dos tercios -138 de 199 escaños- para su partido, Tisza, y el reconocimiento inmediato de la derrota por parte de Orbán, Hungría abre una nueva etapa política con profundas implicaciones para el equilibrio comunitario.. Aunque las encuestas eran claramente favorables a Tisza, en Bruselas el resultado fue recibido con alivio tras años de tensiones con el gobierno húngaro por su deriva extremista y su cercanía a Rusia. Las reacciones se centraron principalmente en el impacto para Europa, agotada por la estrategia de Orbán de utilizar su poder de veto para bloquear consensos.. La propia presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, tardó apenas 15 minutos en celebrar la derrota de Orbán en redes sociales. “Hungría ha elegido Europa. Europa siempre ha elegido Hungría. Un país retoma su camino europeo. La Unión se fortalece”, sentenció. En la misma línea se expresó la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, al asegurar que “el lugar de Hungría está en el corazón de Europa”. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, manifestó querer “trabajar en estrecha colaboración con Péter Magyar para hacer que Europa sea más fuerte y próspera”.. La cúpula de los Veintisiete ve así desaparecer a uno de sus líderes más conflictivos. Orbán se ha consolidado como el principal antagonista de Bruselas. Su estrategia combinaba el fomento del euroescepticismo con un progresivo desmantelamiento del Estado de derecho en su propio país, desafiando repetidmente la normativa común y tensando al límite la autoridad de la Comisión Europea.. El líder del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, al que pertenece Tisza, celebró en redes sociales su victoria, escribiendo que la “política de centroderecha, que prioriza al pueblo, gana elecciones”. El presidente francés, Emmanuel Macron, subrayó el “apego del pueblo húngaro a los valores de la UE” y el avance “hacia una Europa más soberana, por la seguridad de nuestro continente, nuestra competitividad y nuestra democracia”.. El canciller alemán, Friedrich Merz, expresó querer “colaborar para una Europa fuerte, segura y, sobre todo, unida”, mientras que el primer ministro neerlandés, Rob Jetten, habló de “esperanza de restaurar la democracia, el Estado de derecho y la cooperación europea”.. En cambio, la alianza europea Patriotas por Europa acusó a la Comisión Europea de “interferir” en las elecciones y defendió a Orbán como referente de la autodeterminación democrática y los valores europeos tradicionales, calificando el resultado como un retroceso para las fuerzas ultraderechistas en la UE.. La victoria de Magyar, lo suficientemente amplia como para darle una ‘supermayoría’, abre la puerta a reformas profundas como la del sistema judicial, clave para desbloquear miles de millones de euros en fondos europeos retenidos, y marca un claro giro europeísta con la promesa de desmantelar la estructura de poder heredada de Orbán.. Pero el cambio de gobierno no implica una transformación completa en política exterior: aunque podría facilitar acuerdos en la UE, Magyar mantiene posiciones nacionalistas, con reservas, por ejemplo, sobre el envío de armas a Ucrania. Hungría afronta ahora una presión urgente para superar el bloqueo de Orbán a medidas clave como el préstamo de apoyo financiero a Kiev y el paquete de sanciones contra Rusia.. Kiev, que necesita financiación urgente para sostener la guerra antes de que sus arcas se queden sin fondos, expresó su disposición a reforzar la cooperación con Hungría. “Ucrania siempre ha buscado mantener buenas relaciones de vecindad con todos los países de Europa y estamos dispuestos a impulsar nuestra cooperación con Hungría”, afirmó su presidente, Volodímir Zelenski. Eso sí, el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, se mostró más comedido: “Quiero que los ucranianos tengan expectativas realistas. Nos espera un trabajo minucioso, pragmático y sereno para encontrar puntos en común, restablecer el respeto mutuo e implementar intereses comunes”, añadió.. A corto plazo, el nuevo Ejecutivo deberá acelerar reformas internas para recuperar la confianza de Bruselas y gestionar una administración con cargos heredados del anterior gobierno. Se abre una nueva etapa que determinará si el cambio en Budapest es suficiente para normalizar las relaciones con la Unión y resolver las diferencias con sus socios.
El resultado de las elecciones más trascendentales del año para la Unión Europea, las de Hungría, permitió este domingo cerrar un largo capítulo y entrar en una nueva era de reconciliación con Bruselas. Al menos así lo esperan la mayoría de los líderes europeos. El triunfo del líder opositor, Péter Magyar, no solo supone un giro histórico en Budapest, sino que elimina el mayor obstáculo para la unidad de la UE en un momento crítico para la seguridad del continente y la estabilidad de sus instituciones.. El veredicto de las urnas fue contundente. “Los húngaros han dicho hoy sí a Europa, han dicho sí a una Hungría libre”, proclamó Magyar, tras una victoria que pone fin a 16 años de gobierno de Viktor Orban. Con una mayoría de dos tercios -138 de 199 escaños- para su partido, Tisza, y el reconocimiento inmediato de la derrota por parte de Orbán, Hungría abre una nueva etapa política con profundas implicaciones para el equilibrio comunitario.. Aunque las encuestas eran claramente favorables a Tisza, en Bruselas el resultado fue recibido con alivio tras años de tensiones con el gobierno húngaro por su deriva extremista y su cercanía a Rusia. Las reacciones se centraron principalmente en el impacto para Europa, agotada por la estrategia de Orbán de utilizar su poder de veto para bloquear consensos.. La propia presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, tardó apenas 15 minutos en celebrar la derrota de Orbán en redes sociales. “Hungría ha elegido Europa. Europa siempre ha elegido Hungría. Un país retoma su camino europeo. La Unión se fortalece”, sentenció. En la misma línea se expresó la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, al asegurar que “el lugar de Hungría está en el corazón de Europa”. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, manifestó querer “trabajar en estrecha colaboración con Péter Magyar para hacer que Europa sea más fuerte y próspera”.. La cúpula de los Veintisiete ve así desaparecer a uno de sus líderes más conflictivos. Orbán se ha consolidado como el principal antagonista de Bruselas. Su estrategia combinaba el fomento del euroescepticismo con un progresivo desmantelamiento del Estado de derecho en su propio país, desafiando repetidmente la normativa común y tensando al límite la autoridad de la Comisión Europea.. El líder del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, al que pertenece Tisza, celebró en redes sociales su victoria, escribiendo que la “política de centroderecha, que prioriza al pueblo, gana elecciones”. El presidente francés, Emmanuel Macron, subrayó el “apego del pueblo húngaro a los valores de la UE” y el avance “hacia una Europa más soberana, por la seguridad de nuestro continente, nuestra competitividad y nuestra democracia”.. El canciller alemán, Friedrich Merz, expresó querer “colaborar para una Europa fuerte, segura y, sobre todo, unida”, mientras que el primer ministro neerlandés, Rob Jetten, habló de “esperanza de restaurar la democracia, el Estado de derecho y la cooperación europea”.. En cambio, la alianza europea Patriotas por Europa acusó a la Comisión Europea de “interferir” en las elecciones y defendió a Orbán como referente de la autodeterminación democrática y los valores europeos tradicionales, calificando el resultado como un retroceso para las fuerzas ultraderechistas en la UE.. La victoria de Magyar, lo suficientemente amplia como para darle una ‘supermayoría’, abre la puerta a reformas profundas como la del sistema judicial, clave para desbloquear miles de millones de euros en fondos europeos retenidos, y marca un claro giro europeísta con la promesa de desmantelar la estructura de poder heredada de Orbán.. Pero el cambio de gobierno no implica una transformación completa en política exterior: aunque podría facilitar acuerdos en la UE, Magyar mantiene posiciones nacionalistas, con reservas, por ejemplo, sobre el envío de armas a Ucrania. Hungría afronta ahora una presión urgente para superar el bloqueo de Orbán a medidas clave como el préstamo de apoyo financiero a Kiev y el paquete de sanciones contra Rusia.. Kiev, que necesita financiación urgente para sostener la guerra antes de que sus arcas se queden sin fondos, expresó su disposición a reforzar la cooperación con Hungría. “Ucrania siempre ha buscado mantener buenas relaciones de vecindad con todos los países de Europa y estamos dispuestos a impulsar nuestra cooperación con Hungría”, afirmó su presidente, Volodímir Zelenski. Eso sí, el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, se mostró más comedido: “Quiero que los ucranianos tengan expectativas realistas. Nos espera un trabajo minucioso, pragmático y sereno para encontrar puntos en común, restablecer el respeto mutuo e implementar intereses comunes”, añadió.. A corto plazo, el nuevo Ejecutivo deberá acelerar reformas internas para recuperar la confianza de Bruselas y gestionar una administración con cargos heredados del anterior gobierno. Se abre una nueva etapa que determinará si el cambio en Budapest es suficiente para normalizar las relaciones con la Unión y resolver las diferencias con sus socios.
Hungría afronta ahora una presión urgente para superar el bloqueo de Orban a medidas clave como el préstamo de apoyo financiero a Kiev y el paquete de sanciones contra Rusia
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