A las puertas del Día Nacional de la Atención Primaria, que se celebra cada 12 de abril, la presidenta de la Asociación de Pediatría de Atención Primaria de Castilla y León (APAPCyL), María Teresa Martínez Rivera, reclama que se blinde esta figura en los centros de salud, cuando además se cumplen 25 años de esta entidad, que integran más de 300 profesionales de las nueve provincias. Pediatra en el centro de salud de Covaresa, en Valladolid, apasionada por esta profesión y desde cinco años al frente del colectivo, sostiene en esta entrevista a Ical que, pese a que estos especialistas llevan más de 40 años en la Atención Primaria, siguen teniendo que justificarse y reivindicar a diario que su labor es necesaria, no tanto frente a las familias, pero sí frente a la administración. Defiende que el pediatra debe seguir siendo el médico de referencia del niño en el centro de salud y advierte de que el principal problema no es la falta de profesionales, sino que muy pocos optan por Primaria en una profesión todavía marcada por una visión excesivamente hospitalocentrista.. Este mes de abril se cumple el 25 aniversario de la asociación, ¿Qué necesidades tenía entonces la Pediatría de Atención Primaria?. La Pediatría de Atención Primaria empezó a consolidarse en los años 80, con la reforma de este nivel asistencial y la creación de las zonas básicas de salud. La idea era que el pediatra estuviera en los centros de salud, integrado en los equipos, no solo para atender la enfermedad, sino también para desarrollar actividades de prevención y promoción de la salud. Hace 25 años vimos la necesidad de agruparnos porque nos sentíamos bastante aislados. En Castilla y León normalmente hay uno o dos pediatras por equipo y había poca formación específica para nuestro ámbito, ya que los cursos y congresos estaban muy orientados al hospital. Esa sensación de orfandad fue la que nos llevó a crear la asociación. En 2001, un grupito de pediatras de distintas provincias dio el paso, tras la creación de la nacional, que la forman, por así decirlo, un grupo de amigos que tenían los mismos intereses, y enseguida cogimos el relevo.. Un cuarto de siglo después, ¿qué ha cambiado en la Pediatría de los centros de salud?. El balance es positivo, aunque ha habido dificultades importantes. Hemos pasado por etapas complicadas, como la crisis económica, pero quizá el problema más relevante fue la creación de la Pediatría de Área, en 1998, antes de las transferencias, que en la práctica ha favorecido que en algunos lugares el pediatra deje de estar plenamente integrado en el equipo, sea como personal de apoyo, y hacernos asistir, sobre todo en zonas como Castilla León, a varios pueblos, pero no siendo los responsables principales del niño, sino que los niños pertenezcan al Médico de Familia. Eso sigue existiendo y seguimos luchando para que se revierta. Además, continúa costando que los nuevos pediatras vengan al primer nivel asistencial cuando terminan su formación, porque la Pediatría sigue teniendo una visión muy hospitalocentrista.. Es cierto, muchas veces se habla del hospital cuando pensamos en sanidad, pero la realidad es que la Atención Primaria es la puerta de entrada al sistema, donde se resuelve el 90 por ciento de los problemas de salud. ¿Este papel está suficientemente reconocido?. Por parte de las familias, sí. Somos el profesional de referencia del niño y del adolescente desde que nace y acompañamos a las familias durante todo ese proceso. Donde todavía falta reconocimiento es, en parte, dentro del propio sistema. A veces seguimos escuchando que no somos tan necesarios o que nuestro trabajo puede ser asumido por otros perfiles, y eso duele porque demuestra un desconocimiento de lo que hacemos. El modelo español de Pediatría de Atención Primaria, sin embargo, es muy bien valorado fuera y ofrece buenos resultados, por ejemplo en prevención, en coberturas vacunales mucho más elevadas, ahora que tanto se habla del sarampión, o en un uso más racional de antibióticos. Esto es el fruto de muchos años de trabajo en los que los pediatras hemos estado en el primer nivel asistencial.. El trabajo del pediatra de Atención Primaria va mucho más allá de atender enfermedades puntuales. ¿Qué peso tiene la prevención, las revisiones y el seguimiento del desarrollo infantil en su trabajo diario?. Tiene muchísimo peso. Una parte importante de nuestro trabajo es el programa de salud infantil, que va mucho más allá de revisar a un niño sano. Hablamos de promoción de hábitos saludables, alimentación, actividad física, uso de pantallas, problemas de sociabilidad o comportamiento y detección precoz de patologías que pueden pasar desapercibidas. Ese seguimiento permite adelantarnos a muchos problemas y acompañar mejor el desarrollo infantil y adolescente.. Coincidiendo con el Día Mundial de la Atención Primaria que se celebra este domingo 12 de abril, ¿qué mensaje cree que es importante trasladar a la población sobre el papel que desempeñan los pediatras en los centros de salud?. El mensaje principal es que el pediatra es el médico de referencia del niño desde que nace hasta la adolescencia, en Castilla y León hasta los 14 años, y que está ahí no solo cuando hay enfermedad, sino también cuando surgen problemas familiares, sociales o del desarrollo. Muchas veces las familias acuden a nosotros buscando orientación y ayuda para canalizar otras necesidades. Nosotros vemos al niño en su conjunto y actuamos también como nexo con otros profesionales.. En los últimos años se habla con frecuencia de la presión asistencial en Atención Primaria. En el caso de la pediatría, ¿cómo están actualmente las consultas? ¿Se está llegando a todo?. Seguimos teniendo dificultades, aunque la situación en Castilla y León no es tan alarmante como en otras comunidades. La mayoría de las plazas están cubiertas, pero parte de las que antes quedaban vacantes ahora se cubren con médicos de familia o con pediatras no homologados. Por eso hay que seguir trabajando para que la atención pediátrica llegue en las mejores condiciones y para que los niños sean atendidos por pediatras en su centro de salud. Seguimos teniendo entre un 10 y un 13 por ciento de plazas ocupadas por médicos no pediatras. Hemos mejorado respecto a otros momentos, pero la situación no es homogénea y hay zonas donde el porcentaje es bastante más alto, como en Valladolid o Salamanca, pero en zonas como el Bierzo se puede superar el 40 por ciento de plazas ocupadas por otros profesionales. Por eso hay que seguir insistiendo en que esas plazas se cubran adecuadamente.. El hecho de que las consultas infantiles estén siendo atendidas por médicos de familia, ¿puede afectar a la calidad de la atención pediátrica?. Sí, lógicamente. Un pediatra tiene cuatro años de formación centrados exclusivamente en patología infantil, mientras que un médico de familia rota solo unos meses por Pediatría. Por tanto, la preparación no es comparable.. ¿Qué medidas cree que serían necesarias para reforzar la pediatría de Atención Primaria y garantizar que todos los niños tengan acceso a un pediatra en su centro de salud?. Lo principal es que la Administración se marque de verdad ese objetivo. No creo que el problema fundamental sea que no haya pediatras, porque han aumentado las plazas MIR y salen más especialistas. El problema es que muy pocos vienen a Primaria, un diez, un 20 por ciento; y si no conseguimos redistribuir ese flujo, va a ser difícil la contratación.. Después de 25 años de trayectoria, ¿cuáles son hoy los principales retos de la Pediatría de Atención Primaria para los próximos años?. El reto principal es seguir dentro de los equipos, que no se quiera oscurecer nuestro trabajo o sustituir por otro perfil profesional. Debemos seguir estando ahí; hemos manifestado a lo largo de muchos años una trayectoria que ha puesto en valor la competencia y lo que eso ha significado para la salud infantil en nuestro país. Si este modelo ha demostrado ser eficaz, no hay que desmontarlo, sino reforzarlo. Además, hay que seguir modernizando las consultas para hacerlas más resolutivas, incorporar equipamiento diagnóstico y reducir derivaciones innecesarias al hospital.
La presidenta de APAPCyL apuesta por blindar la figura del pediatra, que debe ser el médico de referencia del niño
A las puertas del Día Nacional de la Atención Primaria, que se celebra cada 12 de abril, la presidenta de la Asociación de Pediatría de Atención Primaria de Castilla y León (APAPCyL), María Teresa Martínez Rivera, reclama que se blinde esta figura en los centros de salud, cuando además se cumplen 25 años de esta entidad, que integran más de 300 profesionales de las nueve provincias. Pediatra en el centro de salud de Covaresa, en Valladolid, apasionada por esta profesión y desde cinco años al frente del colectivo, sostiene en esta entrevista a Ical que, pese a que estos especialistas llevan más de 40 años en la Atención Primaria, siguen teniendo que justificarse y reivindicar a diario que su labor es necesaria, no tanto frente a las familias, pero sí frente a la administración. Defiende que el pediatra debe seguir siendo el médico de referencia del niño en el centro de salud y advierte de que el principal problema no es la falta de profesionales, sino que muy pocos optan por Primaria en una profesión todavía marcada por una visión excesivamente hospitalocentrista.. Este mes de abril se cumple el 25 aniversario de la asociación, ¿Qué necesidades tenía entonces la Pediatría de Atención Primaria?. La Pediatría de Atención Primaria empezó a consolidarse en los años 80, con la reforma de este nivel asistencial y la creación de las zonas básicas de salud. La idea era que el pediatra estuviera en los centros de salud, integrado en los equipos, no solo para atender la enfermedad, sino también para desarrollar actividades de prevención y promoción de la salud. Hace 25 años vimos la necesidad de agruparnos porque nos sentíamos bastante aislados. En Castilla y León normalmente hay uno o dos pediatras por equipo y había poca formación específica para nuestro ámbito, ya que los cursos y congresos estaban muy orientados al hospital. Esa sensación de orfandad fue la que nos llevó a crear la asociación. En 2001, un grupito de pediatras de distintas provincias dio el paso, tras la creación de la nacional, que la forman, por así decirlo, un grupo de amigos que tenían los mismos intereses, y enseguida cogimos el relevo.. Un cuarto de siglo después, ¿qué ha cambiado en la Pediatría de los centros de salud?. El balance es positivo, aunque ha habido dificultades importantes. Hemos pasado por etapas complicadas, como la crisis económica, pero quizá el problema más relevante fue la creación de la Pediatría de Área, en 1998, antes de las transferencias, que en la práctica ha favorecido que en algunos lugares el pediatra deje de estar plenamente integrado en el equipo, sea como personal de apoyo, y hacernos asistir, sobre todo en zonas como Castilla León, a varios pueblos, pero no siendo los responsables principales del niño, sino que los niños pertenezcan al Médico de Familia. Eso sigue existiendo y seguimos luchando para que se revierta. Además, continúa costando que los nuevos pediatras vengan al primer nivel asistencial cuando terminan su formación, porque la Pediatría sigue teniendo una visión muy hospitalocentrista.. Es cierto, muchas veces se habla del hospital cuando pensamos en sanidad, pero la realidad es que la Atención Primaria es la puerta de entrada al sistema, donde se resuelve el 90 por ciento de los problemas de salud. ¿Este papel está suficientemente reconocido?. Por parte de las familias, sí. Somos el profesional de referencia del niño y del adolescente desde que nace y acompañamos a las familias durante todo ese proceso. Donde todavía falta reconocimiento es, en parte, dentro del propio sistema. A veces seguimos escuchando que no somos tan necesarios o que nuestro trabajo puede ser asumido por otros perfiles, y eso duele porque demuestra un desconocimiento de lo que hacemos. El modelo español de Pediatría de Atención Primaria, sin embargo, es muy bien valorado fuera y ofrece buenos resultados, por ejemplo en prevención, en coberturas vacunales mucho más elevadas, ahora que tanto se habla del sarampión, o en un uso más racional de antibióticos. Esto es el fruto de muchos años de trabajo en los que los pediatras hemos estado en el primer nivel asistencial.. El trabajo del pediatra de Atención Primaria va mucho más allá de atender enfermedades puntuales. ¿Qué peso tiene la prevención, las revisiones y el seguimiento del desarrollo infantil en su trabajo diario?. Tiene muchísimo peso. Una parte importante de nuestro trabajo es el programa de salud infantil, que va mucho más allá de revisar a un niño sano. Hablamos de promoción de hábitos saludables, alimentación, actividad física, uso de pantallas, problemas de sociabilidad o comportamiento y detección precoz de patologías que pueden pasar desapercibidas. Ese seguimiento permite adelantarnos a muchos problemas y acompañar mejor el desarrollo infantil y adolescente.. Coincidiendo con el Día Mundial de la Atención Primaria que se celebra este domingo 12 de abril, ¿qué mensaje cree que es importante trasladar a la población sobre el papel que desempeñan los pediatras en los centros de salud?. El mensaje principal es que el pediatra es el médico de referencia del niño desde que nace hasta la adolescencia, en Castilla y León hasta los 14 años, y que está ahí no solo cuando hay enfermedad, sino también cuando surgen problemas familiares, sociales o del desarrollo. Muchas veces las familias acuden a nosotros buscando orientación y ayuda para canalizar otras necesidades. Nosotros vemos al niño en su conjunto y actuamos también como nexo con otros profesionales.. En los últimos años se habla con frecuencia de la presión asistencial en Atención Primaria. En el caso de la pediatría, ¿cómo están actualmente las consultas? ¿Se está llegando a todo?. Seguimos teniendo dificultades, aunque la situación en Castilla y León no es tan alarmante como en otras comunidades. La mayoría de las plazas están cubiertas, pero parte de las que antes quedaban vacantes ahora se cubren con médicos de familia o con pediatras no homologados. Por eso hay que seguir trabajando para que la atención pediátrica llegue en las mejores condiciones y para que los niños sean atendidos por pediatras en su centro de salud. Seguimos teniendo entre un 10 y un 13 por ciento de plazas ocupadas por médicos no pediatras. Hemos mejorado respecto a otros momentos, pero la situación no es homogénea y hay zonas donde el porcentaje es bastante más alto, como en Valladolid o Salamanca, pero en zonas como el Bierzo se puede superar el 40 por ciento de plazas ocupadas por otros profesionales. Por eso hay que seguir insistiendo en que esas plazas se cubran adecuadamente.. El hecho de que las consultas infantiles estén siendo atendidas por médicos de familia, ¿puede afectar a la calidad de la atención pediátrica?. Sí, lógicamente. Un pediatra tiene cuatro años de formación centrados exclusivamente en patología infantil, mientras que un médico de familia rota solo unos meses por Pediatría. Por tanto, la preparación no es comparable.. ¿Qué medidas cree que serían necesarias para reforzar la pediatría de Atención Primaria y garantizar que todos los niños tengan acceso a un pediatra en su centro de salud?. Lo principal es que la Administración se marque de verdad ese objetivo. No creo que el problema fundamental sea que no haya pediatras, porque han aumentado las plazas MIR y salen más especialistas. El problema es que muy pocos vienen a Primaria, un diez, un 20 por ciento; y si no conseguimos redistribuir ese flujo, va a ser difícil la contratación.. Después de 25 años de trayectoria, ¿cuáles son hoy los principales retos de la Pediatría de Atención Primaria para los próximos años?. El reto principal es seguir dentro de los equipos, que no se quiera oscurecer nuestro trabajo o sustituir por otro perfil profesional. Debemos seguir estando ahí; hemos manifestado a lo largo de muchos años una trayectoria que ha puesto en valor la competencia y lo que eso ha significado para la salud infantil en nuestro país. Si este modelo ha demostrado ser eficaz, no hay que desmontarlo, sino reforzarlo. Además, hay que seguir modernizando las consultas para hacerlas más resolutivas, incorporar equipamiento diagnóstico y reducir derivaciones innecesarias al hospital.
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