En enero de 2025 la vida de Natalia Jiménez dio un giro radical después de que le diagnosticaran un linfoma de Hodkin en estado avanzado, un tipo de cáncer que afecta al sistema linfático. Ahora, y aunque su pronóstico sea a día de hoy favorable, la influencer sigue documentando en redes sus experiencias mientras convive con el miedo y la incertidumbre de que aparezca «una señal de alarma», como hace un par de meses.. En esta ocasión, la que fuese participante de MasterChef se ha detenido a analizar en profundidad la cuestión de la quimioterapia, ya que, según afirma, pese a que existe cierta concienciación sobre el gran impacto del tratamiento a nivel físico, a menudo se pasan por alto las secuelas físicas y emocionales que deja en el cuerpo una vez finalizado.. En su caso, después de haber afrontado «12 sesiones de quimio» a lo largo del último año, la joven de 21 años ha podido constatar algunas secuelas, como la persistente caída de sus pestañas. «Después de que me hubiesen crecido, se me volvieron a caer. Y ahora me sigue pasando lo mismo», explicó la influencer en su vídeo más reciente en TikTok, plataforma en la que acumula más de 2,2 millones de seguidores.. En este sentido, Jiménez señaló que se administra suplementos para que le «crezcan más fuertes» las pestañas. Por otro lado, también abordó las pérdidas de memoria que sufriría desde el pasado año, apoyándose en el deterioro cognitivo real que frecuentemente experimentan los pacientes oncológicos y que puede persistir años después del tratamiento.. «Empecé a pensar en este fenómeno (quimio brain) en el momento en que yo no me acordaba de nada. Es como que mi cabeza va mucho más lenta de lo normal, y mira que yo ya era despistada de antes», confesó ella. Entre otras secuelas, la influencer destacó también una notoria pérdida de capacidad de concentración y de realizar tareas de forma simultánea. «Al menos he leído que con los años va mejorando», agregó.. En otro orden de cosas, la creadora de contenido señaló que le habrían aparecido por primera vez pecas en el rostro, algo «curioso» que vinculó a que su piel se habría vuelto mucho más «sensible al sol». Pero no sería el único cambio, ya que, si bien ya era propensa a padecer anemia, ahora sufriría con mayor frecuencia mareos y desajustes a nivel hormonal.. Adentrándose en el plano emocional, Jiménez, quien describe este fenómeno como un «trauma» personal ajeno al tratamiento oncológico, confesó que ahora convive con «cambios bruscos» en su estado anímico. «Es una sensación de vacío bastante grande la que se te queda cuando terminas la quimio. Como valoras tanto la vida, esperas que cuando tu cuerpo vuelve a funcionar ya no tengas ningún problema», dijo.. Para concluir, Natalia, quien se mostró muy agradecida a pesar de todas sus secuelas, comentó que aún siente nauseas cuando prueba determinados alimentos, especialmente aquellos que le administraban cuando se encontraba en pleno tratamiento. «Espero que no se queden para siempre», expresó en su post.
En enero de 2025 la vida de Natalia Jiménez dio un giro radical después de que le diagnosticaran un linfoma de Hodkin en estado avanzado, un tipo de cáncer que afecta al sistema linfático. Ahora, y aunque su pronóstico sea a día de hoy favorable, la influencer sigue documentando en redes sus experiencias mientras convive con el miedo y la incertidumbre de que aparezca «una señal de alarma», como hace un par de meses.. En esta ocasión, la que fuese participante de MasterChef se ha detenido a analizar en profundidad la cuestión de la quimioterapia, ya que, según afirma, pese a que existe cierta concienciación sobre el gran impacto del tratamiento a nivel físico, a menudo se pasan por alto las secuelas físicas y emocionales que deja en el cuerpo una vez finalizado.. En su caso, después de haber afrontado «12 sesiones de quimio» a lo largo del último año, la joven de 21 años ha podido constatar algunas secuelas, como la persistente caída de sus pestañas. «Después de que me hubiesen crecido, se me volvieron a caer. Y ahora me sigue pasando lo mismo», explicó la influencer en su vídeo más reciente en TikTok, plataforma en la que acumula más de 2,2 millones de seguidores.. En este sentido, Jiménez señaló que se administra suplementos para que le «crezcan más fuertes» las pestañas. Por otro lado, también abordó las pérdidas de memoria que sufriría desde el pasado año, apoyándose en el deterioro cognitivo real que frecuentemente experimentan los pacientes oncológicos y que puede persistir años después del tratamiento.. «Empecé a pensar en este fenómeno (quimio brain) en el momento en que yo no me acordaba de nada. Es como que mi cabeza va mucho más lenta de lo normal, y mira que yo ya era despistada de antes», confesó ella. Entre otras secuelas, la influencer destacó también una notoria pérdida de capacidad de concentración y de realizar tareas de forma simultánea. «Al menos he leído que con los años va mejorando», agregó.. En otro orden de cosas, la creadora de contenido señaló que le habrían aparecido por primera vez pecas en el rostro, algo «curioso» que vinculó a que su piel se habría vuelto mucho más «sensible al sol». Pero no sería el único cambio, ya que, si bien ya era propensa a padecer anemia, ahora sufriría con mayor frecuencia mareos y desajustes a nivel hormonal.. Adentrándose en el plano emocional, Jiménez, quien describe este fenómeno como un «trauma» personal ajeno al tratamiento oncológico, confesó que ahora convive con «cambios bruscos» en su estado anímico. «Es una sensación de vacío bastante grande la que se te queda cuando terminas la quimio. Como valoras tanto la vida, esperas que cuando tu cuerpo vuelve a funcionar ya no tengas ningún problema», dijo.. Para concluir, Natalia, quien se mostró muy agradecida a pesar de todas sus secuelas, comentó que aún siente nauseas cuando prueba determinados alimentos, especialmente aquellos que le administraban cuando se encontraba en pleno tratamiento. «Espero que no se queden para siempre», expresó en su post.
