Gillian Anderson lleva décadas siendo un rostro reconocible de la televisión y el cine, pero su trayectoria más reciente deja patente que su inquietud creativa va mucho más allá de la interpretación. En los últimos años, ha reforzado su perfil como autora y figura cultural, sorprendiendo además con un proyecto literario que ha dado mucho que hablar por su enfoque explícito y reivindicativo de la sexualidad femenina.. El gran público la asocia, inevitablemente, a su papel como la agente Dana Scully en Expediente X, a partir de 1993. Una serie que marcó a toda una generación y la convirtió en un icono.. Tras el final de la serie —que regresaría años después con nuevas temporadas—, Anderson se mantuvo activa en televisión, cine y teatro, construyendo una carrera sólida, aunque con menos proyección que lo que había supuesto para ella Expediente X.. David Duchovny y Gillian Anderson en el especial de Navidad de ‘Expediente X’Fox. Veinte años después de la serie de misterio y ciencia ficción que la había catapultado a la fama, volvió a tener mucho tirón gracias a su papel en Sex Education, donde interpretaba a una terapeuta sexual, madre de un adolescente, con un enfoque moderno, abierto y totalmente libre de prejuicios. Este último papel, en particular, reforzó su imagen como figura asociada a discursos abiertos sobre la sexualidad y las relaciones contemporáneas.. En paralelo, comenzó una carrera literaria, menos conocida pero muy constante. Junto a Jeff Rovin publicó la saga de ciencia ficción EarthEnd, entre 2014 y 2017: una trilogía que aborda cuestiones medioambientales y conspirativas que, aunque no tuvo tanto impacto como su trabajo en pantalla, sí sirvió para dejar evidencia de su interés y talento narrativo.. En estos últimos años, especialmente después del final de Sex Education en 2023, ha dado un girto notable hacia proyectos vinculados a la sexualidad femenina, tanto desde la ficción como desde el ensayo. El mejor ejemplo es Quiero, un libro publicado en 2024 en el que recopila y presenta fantasías sexuales anónimas de mujeres de todo el mundo, en una línea que recuerda, inevitablemente y a propósito, a Mi secreto jardín, de Nancy Friday. El volumen combina erotismo, reflexión y un claro componente sociocultural, al poner sobre la mesa deseos tradicionalmente silenciados o estigmatizados.. La actriz no solo actúa como editora del proyecto, sino que también aporta contexto y análisis, convirtiendo el libro en una especia de radiografía contemporánea del deseo femenino. La obra ha generado tanto interés como debate, especialmente por su tono explícito y por el hecho de que una figura mainstream lidere una propuesta de este tipo.. Ahora, acaba de anunciar que, el próximo mes de septiembre, publicará una segunda parte: Más. Una «colección de cartas íntimas», «más audaces y explícitas» que «provienen de más de cincuenta naciones y de mujeres de dieciocho a ochenta años», y que «nos llevan a todos los espacios donde reside el deseo, desde las puertas del colegio hasta las salas de juntas, desde las encimeras de la cocina hasta los bosques».
Gillian Anderson lleva décadas siendo un rostro reconocible de la televisión y el cine, pero su trayectoria más reciente deja patente que su inquietud creativa va mucho más allá de la interpretación. En los últimos años, ha reforzado su perfil como autora y figura cultural, sorprendiendo además con un proyecto literario que ha dado mucho que hablar por su enfoque explícito y reivindicativo de la sexualidad femenina.. El gran público la asocia, inevitablemente, a su papel como la agente Dana Scully en Expediente X, a partir de 1993. Una serie que marcó a toda una generación y la convirtió en un icono.. Tras el final de la serie —que regresaría años después con nuevas temporadas—, Anderson se mantuvo activa en televisión, cine y teatro, construyendo una carrera sólida, aunque con menos proyección que lo que había supuesto para ella Expediente X.. Veinte años después de la serie de misterio y ciencia ficción que la había catapultado a la fama, volvió a tener mucho tirón gracias a su papel en Sex Education, donde interpretaba a una terapeuta sexual, madre de un adolescente, con un enfoque moderno, abierto y totalmente libre de prejuicios. Este último papel, en particular, reforzó su imagen como figura asociada a discursos abiertos sobre la sexualidad y las relaciones contemporáneas.. En paralelo, comenzó una carrera literaria, menos conocida pero muy constante. Junto a Jeff Rovin publicó la saga de ciencia ficción EarthEnd, entre 2014 y 2017: una trilogía que aborda cuestiones medioambientales y conspirativas que, aunque no tuvo tanto impacto como su trabajo en pantalla, sí sirvió para dejar evidencia de su interés y talento narrativo.. En estos últimos años, especialmente después del final de Sex Education en 2023, ha dado un girto notable hacia proyectos vinculados a la sexualidad femenina, tanto desde la ficción como desde el ensayo. El mejor ejemplo es Quiero, un libro publicado en 2024 en el que recopila y presenta fantasías sexuales anónimas de mujeres de todo el mundo, en una línea que recuerda, inevitablemente y a propósito, a Mi secreto jardín, de Nancy Friday. El volumen combina erotismo, reflexión y un claro componente sociocultural, al poner sobre la mesa deseos tradicionalmente silenciados o estigmatizados.. La actriz no solo actúa como editora del proyecto, sino que también aporta contexto y análisis, convirtiendo el libro en una especia de radiografía contemporánea del deseo femenino. La obra ha generado tanto interés como debate, especialmente por su tono explícito y por el hecho de que una figura mainstream lidere una propuesta de este tipo.. Ahora, acaba de anunciar que, el próximo mes de septiembre, publicará una segunda parte: Más. Una «colección de cartas íntimas», «más audaces y explícitas» que «provienen de más de cincuenta naciones y de mujeres de dieciocho a ochenta años», y que «nos llevan a todos los espacios donde reside el deseo, desde las puertas del colegio hasta las salas de juntas, desde las encimeras de la cocina hasta los bosques».
