La meteorología ha terminado por inclinar la balanza. Tras un inicio marcado por la cautela del sector y previsiones a la baja, el buen tiempo ha reactivado las reservas de última hora y sostiene el pulso turístico de la Semana Santa andaluza, que encara su tramo decisivo con mejores perspectivas que las que dibujaban los primeros días.. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, admitió este Miércoles Santo que la «percepción es positiva» a falta de los datos definitivos, en una evolución que atribuyó directamente a unas condiciones meteorológicas»“absolutamente primaverales», sin lluvia ni viento en buena parte de la comunidad. Ese escenario, subrayó, está favoreciendo que visitantes indecisos se decanten por Andalucía como «destino seguro» en el último momento.. El fenómeno es especialmente visible este año. La mejora del tiempo ha actuado como un resorte sobre una demanda contenida, que había enfriado las previsiones iniciales con los problemas de conexiones ferroviarias. Según la Federación Andaluza de Hoteles, la ocupación para la recta final se sitúa en el 72,9%, todavía por debajo del pasado ejercicio, pero casi ocho puntos por encima de las estimaciones previas. Un ajuste que el sector interpreta como una recuperación progresiva tras días de incertidumbre.. El contraste se refleja en Málaga, uno de los termómetros turísticos, donde ayer estuvieron el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y el vicesecretario de Política Autonómica y Local del PP, Elías Bendodo. El alcalde, Francisco de la Torre, reconoció un descenso de entre seis y siete puntos en la ocupación durante la primera mitad de la semana, aunque confió en que la segunda parte permita al menos igualar los registros de 2025. El propio regidor admitió ajustes a la baja en precios para compensar la caída inicial. Frente a esa prudencia, el Gobierno central eleva el tono. El subdelegado en Málaga, Javier Salas, aseguró que la ciudad vive una Semana Santa «de éxito», con una afluencia «como nunca» y sin incidentes destacables, rechazando así los «pronósticos agoreros» lanzados desde la Junta en las semanas previas.. Entre ambos relatos –el institucional y el sectorial– se abre la habitual brecha de balances en tiempo real. El sector se aferra a un indicador más tangible: la ocupación efectiva y el comportamiento de última hora, cada vez más determinante en un mercado volátil.En ese contexto, la Semana Santa andaluza vuelve a demostrar su capacidad de atracción estructural. Más allá de la meteorología, el tirón cultural, patrimonial y emocional de las procesiones sigue funcionando como un reclamo sostenido, incluso en escenarios inciertos. «Tiene un sabor especial», resumió Moreno. El verdadero examen no llegará hasta después del Domingo de Resurrección. con los resultados definitivos.
Las reservas de última hora eleva la ocupación y el sector confía en llegar a niveles de 2025 en la recta final
La meteorología ha terminado por inclinar la balanza. Tras un inicio marcado por la cautela del sector y previsiones a la baja, el buen tiempo ha reactivado las reservas de última hora y sostiene el pulso turístico de la Semana Santa andaluza, que encara su tramo decisivo con mejores perspectivas que las que dibujaban los primeros días.. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, admitió este Miércoles Santo que la «percepción es positiva» a falta de los datos definitivos, en una evolución que atribuyó directamente a unas condiciones meteorológicas»“absolutamente primaverales», sin lluvia ni viento en buena parte de la comunidad. Ese escenario, subrayó, está favoreciendo que visitantes indecisos se decanten por Andalucía como «destino seguro» en el último momento.. El fenómeno es especialmente visible este año. La mejora del tiempo ha actuado como un resorte sobre una demanda contenida, que había enfriado las previsiones iniciales con los problemas de conexiones ferroviarias. Según la Federación Andaluza de Hoteles, la ocupación para la recta final se sitúa en el 72,9%, todavía por debajo del pasado ejercicio, pero casi ocho puntos por encima de las estimaciones previas. Un ajuste que el sector interpreta como una recuperación progresiva tras días de incertidumbre.. El contraste se refleja en Málaga, uno de los termómetros turísticos, donde ayer estuvieron el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y el vicesecretario de Política Autonómica y Local del PP, Elías Bendodo. El alcalde, Francisco de la Torre, reconoció un descenso de entre seis y siete puntos en la ocupación durante la primera mitad de la semana, aunque confió en que la segunda parte permita al menos igualar los registros de 2025. El propio regidor admitió ajustes a la baja en precios para compensar la caída inicial. Frente a esa prudencia, el Gobierno central eleva el tono. El subdelegado en Málaga, Javier Salas, aseguró que la ciudad vive una Semana Santa «de éxito», con una afluencia «como nunca» y sin incidentes destacables, rechazando así los «pronósticos agoreros» lanzados desde la Junta en las semanas previas.. Entre ambos relatos –el institucional y el sectorial– se abre la habitual brecha de balances en tiempo real. El sector se aferra a un indicador más tangible: la ocupación efectiva y el comportamiento de última hora, cada vez más determinante en un mercado volátil.En ese contexto, la Semana Santa andaluza vuelve a demostrar su capacidad de atracción estructural. Más allá de la meteorología, el tirón cultural, patrimonial y emocional de las procesiones sigue funcionando como un reclamo sostenido, incluso en escenarios inciertos. «Tiene un sabor especial», resumió Moreno. El verdadero examen no llegará hasta después del Domingo de Resurrección. con los resultados definitivos.
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