La tauromaquia ha cruzado los muros de la prisión de Sevilla III para demostrar su cara más humana y social. La empresa Lances de Futuro, gestora de la Real Maestranza de Caballería, ha organizado junto al Club de Aficionados Prácticos y la Fundación «Leonardo Castillo Costaleros de un Cristo Vivo» una actividad inédita. Los internos del centro penitenciario han tenido la oportunidad de cambiar la rutina carcelaria por los trastos de torear, sumergiéndose en una clase magistral de toreo de salón que ha servido para estrechar lazos entre el mundo del toro y los colectivos más vulnerables.. La jornada ha contado con dos maestros de excepción: el matador de toros Eduardo Dávila Miura y el empresario José María Garzón. Ambos, acompañados por un equipo de profesionales, compartieron con los reclusos los fundamentos técnicos de la lidia, permitiéndoles sentir el peso de los capotes y la seda de las muletas. Más allá de la técnica, el encuentro se centró en transmitir los pilares éticos que rigen la vida de un torero: el respeto, la disciplina y la constancia, valores que resultan fundamentales en el proceso de reinserción de los participantes.. Durante la actividad, los internos pudieron aprender los conceptos básicos de las suertes del toreo, participando de forma activa y cercana en los ejercicios propuestos por Dávila Miura. El diestro sevillano compartió su experiencia personal frente al toro, trazando paralelismos entre la capacidad de superación que exige la profesión y los retos que afrontan los internos en su día a día. La acogida fue masiva, generándose un ambiente de respeto mutuo donde la tauromaquia funcionó como un lenguaje universal de libertad y superación.. José María Garzón ha destacado que esta iniciativa se enmarca dentro del plan de promoción y difusión social de Lances de Futuro. Para el empresario, el toreo no puede vivir de espaldas a la realidad de la ciudad y tiene la responsabilidad de proyectar su vertiente más solidaria. «Este tipo de actividades sirven para acercar nuestra cultura a personas que atraviesan momentos difíciles, recordándoles que el esfuerzo y la fortaleza mental son las mejores herramientas para volver a empezar», señaló Garzón tras concluir el encuentro en el centro sevillano.. La colaboración con la Fundación «Costaleros de un Cristo Vivo» ha sido clave para el éxito de una jornada que muchos internos definieron como una experiencia «diferente y motivadora». El contacto directo con figuras del escalafón y la posibilidad de conocer los secretos del campo bravo y la plaza supuso un soplo de aire fresco en la dinámica penitenciaria. La empresa gestora de la Maestranza reafirma así su compromiso de llevar el toreo a todos los rincones de la sociedad, eliminando estigmas y compartiendo la mística del valor.. Con este gesto, Sevilla III se ha convertido por unas horas en un improvisado ruedo donde la única meta era el aprendizaje y la convivencia. Lances de Futuro sigue marcando el paso en la gestión moderna de las plazas de toros, entendiendo que el prestigio de un coso también se construye a través de la acción social. La jornada de toreo de salón en la cárcel sevillana queda como un ejemplo de cómo la tradición puede ser una herramienta de transformación humana, inspirando a quienes más lo necesitan a través de la belleza del arte del birlibirloque.
José María Garzón y Eduardo Dávila Miura encabezan una jornada de toreo de salón para acercar la cultura taurina y el espíritu de superación a los internos
La tauromaquia ha cruzado los muros de la prisión de Sevilla III para demostrar su cara más humana y social. La empresa Lances de Futuro, gestora de la Real Maestranza de Caballería, ha organizado junto al Club de Aficionados Prácticos y la Fundación «Leonardo Castillo Costaleros de un Cristo Vivo» una actividad inédita. Los internos del centro penitenciario han tenido la oportunidad de cambiar la rutina carcelaria por los trastos de torear, sumergiéndose en una clase magistral de toreo de salón que ha servido para estrechar lazos entre el mundo del toro y los colectivos más vulnerables.. La jornada ha contado con dos maestros de excepción: el matador de toros Eduardo Dávila Miura y el empresario José María Garzón. Ambos, acompañados por un equipo de profesionales, compartieron con los reclusos los fundamentos técnicos de la lidia, permitiéndoles sentir el peso de los capotes y la seda de las muletas. Más allá de la técnica, el encuentro se centró en transmitir los pilares éticos que rigen la vida de un torero: el respeto, la disciplina y la constancia, valores que resultan fundamentales en el proceso de reinserción de los participantes.. Durante la actividad, los internos pudieron aprender los conceptos básicos de las suertes del toreo, participando de forma activa y cercana en los ejercicios propuestos por Dávila Miura. El diestro sevillano compartió su experiencia personal frente al toro, trazando paralelismos entre la capacidad de superación que exige la profesión y los retos que afrontan los internos en su día a día. La acogida fue masiva, generándose un ambiente de respeto mutuo donde la tauromaquia funcionó como un lenguaje universal de libertad y superación.. José María Garzón ha destacado que esta iniciativa se enmarca dentro del plan de promoción y difusión social de Lances de Futuro. Para el empresario, el toreo no puede vivir de espaldas a la realidad de la ciudad y tiene la responsabilidad de proyectar su vertiente más solidaria. «Este tipo de actividades sirven para acercar nuestra cultura a personas que atraviesan momentos difíciles, recordándoles que el esfuerzo y la fortaleza mental son las mejores herramientas para volver a empezar», señaló Garzón tras concluir el encuentro en el centro sevillano.. La colaboración con la Fundación «Costaleros de un Cristo Vivo» ha sido clave para el éxito de una jornada que muchos internos definieron como una experiencia «diferente y motivadora». El contacto directo con figuras del escalafón y la posibilidad de conocer los secretos del campo bravo y la plaza supuso un soplo de aire fresco en la dinámica penitenciaria. La empresa gestora de la Maestranza reafirma así su compromiso de llevar el toreo a todos los rincones de la sociedad, eliminando estigmas y compartiendo la mística del valor.. Con este gesto, Sevilla III se ha convertido por unas horas en un improvisado ruedo donde la única meta era el aprendizaje y la convivencia. Lances de Futuro sigue marcando el paso en la gestión moderna de las plazas de toros, entendiendo que el prestigio de un coso también se construye a través de la acción social. La jornada de toreo de salón en la cárcel sevillana queda como un ejemplo de cómo la tradición puede ser una herramienta de transformación humana, inspirando a quienes más lo necesitan a través de la belleza del arte del birlibirloque.
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