Están nerviosos los que viven del turismo en Andalucía, casi todo el mundo, porque este año hay problemas graves. Tan graves como varias infraestructuras dañadas por los temporales, vías rotas, taludes derrumbados, trenes viajando muy despacio y una guerra en Oriente Medio terrorífica.. Las bombas de Trump aquí se traducen en precios altos para la energía y cierre de los aeropuertos que hacen el enlace con Asia. Es decir, todo más caro, pocos clientes y bajas cifras de negocio. De Málaga a Sevilla en tren/bus son, según el día, cuatro o cinco horitas. La “pista” que une Sevilla con Jerez casi todos los días con problemas de saturación y firme dañado. Sumen la lamentable situación de la red provincial de carreteras en Cádiz, etc.. No me extraña que hoteleros y hosteleros se tienten la cartera haciendo números antes de arrancar a montar la terraza. Es probable que en unos meses se sume la eliminación de chiringuitos por el retranqueo de la costa, dando la puntilla a ese sector que te cobra en las vacas gordas cinco euros por una cervecita. “Ay, ¡mamá!”, qué dolor, qué llanto. Pusimos todo al mismo número y durante muchas noches saltamos la banca en Montecarlo, pero me temo que vienen malos tiempos para uno de los motores de la economía andaluza. Pero malos de verdad, cuando la desmesurada oferta actual no case con una demanda menguante como sucede ahora. En dos semanas veremos cómo aguantamos sin infraestructuras potables y con misiles sobre el Golfo Pérsico.. Desde hace años vemos cómo los ciclos se repiten. Vivimos una burbuja inmobiliaria que nos iba a hacer ricos a todos dando pelotazos, vendiendo pisos sobre plano, pero llegó 2007 mandando a una generación entera al paro. Existe la misma burbuja sobre los apartamentos, los bares, tiendas de fruslerías y los apartamentos turísticos que vaciaron los barrios de sus vecinos para satisfacción de los guiris. Llegará y los mismos políticos que hoy nos animan a emprender en un sector “en alza” nos dirán horrorizados ante el vacío que fuimos demasiado lejos.
«No me extraña que hoteleros y hosteleros se tienten la cartera haciendo números antes de arrancar a montar la terraza».
Están nerviosos los que viven del turismo en Andalucía, casi todo el mundo, porque este año hay problemas graves. Tan graves como varias infraestructuras dañadas por los temporales, vías rotas, taludes derrumbados, trenes viajando muy despacio y una guerra en Oriente Medio terrorífica.. Las bombas de Trump aquí se traducen en precios altos para la energía y cierre de los aeropuertos que hacen el enlace con Asia. Es decir, todo más caro, pocos clientes y bajas cifras de negocio. De Málaga a Sevilla en tren/bus son, según el día, cuatro o cinco horitas. La “pista” que une Sevilla con Jerez casi todos los días con problemas de saturación y firme dañado. Sumen la lamentable situación de la red provincial de carreteras en Cádiz, etc.. No me extraña que hoteleros y hosteleros se tienten la cartera haciendo números antes de arrancar a montar la terraza. Es probable que en unos meses se sume la eliminación de chiringuitos por el retranqueo de la costa, dando la puntilla a ese sector que te cobra en las vacas gordas cinco euros por una cervecita. “Ay, ¡mamá!”, qué dolor, qué llanto. Pusimos todo al mismo número y durante muchas noches saltamos la banca en Montecarlo, pero me temo que vienen malos tiempos para uno de los motores de la economía andaluza. Pero malos de verdad, cuando la desmesurada oferta actual no case con una demanda menguante como sucede ahora. En dos semanas veremos cómo aguantamos sin infraestructuras potables y con misiles sobre el Golfo Pérsico.. Desde hace años vemos cómo los ciclos se repiten. Vivimos una burbuja inmobiliaria que nos iba a hacer ricos a todos dando pelotazos, vendiendo pisos sobre plano, pero llegó 2007 mandando a una generación entera al paro. Existe la misma burbuja sobre los apartamentos, los bares, tiendas de fruslerías y los apartamentos turísticos que vaciaron los barrios de sus vecinos para satisfacción de los guiris. Llegará y los mismos políticos que hoy nos animan a emprender en un sector “en alza” nos dirán horrorizados ante el vacío que fuimos demasiado lejos.
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