El 49,2% de la población del Área Metropolitana de Barcelona trabaja en un municipio distinto al de su residencia. Así lo expone el Institut Metròpoli a través de su Encuesta de Cohesión Urbana, elaborada a partir de 3.838 entrevistas realizadas el año pasado.. En un informe en el que se recogen los resultados del sondeo, el Institut Metròpoli advierte del avance sostenido de la «metropolización» del empleo, en detrimento del trabajo de proximidad. El informe explica que no solo el empleo se desplaza fuera del municipio de residencia, ya que también cuatro de cada diez personas que estudian lo hacen en otro municipio de la AMB. Además, el 32,5% de la población realiza actividades culturales fuera de su lugar de residencia.. Los barrios, lugares clave. Pese a la movilidad laboral, educativa y cultural, los barrios todavía mantienen un papel esencial en las actividades básicas. Según el informe, el barrio sigue siendo el espacio de referencia para comprar alimentos frescos (72,6%) y envasados (69,5%), acudir al médico de familia (69,4%) y hacer gestiones bancarias o actividades deportivas.. En este sentido, el 85,6% de la población se declara satisfecha o muy satisfecha con su barrio, siendo la ciudad de Barcelona la que registra los valores más altos de satisfacción (88,6%).. Sin embargo, esta valoración positiva contrasta con la dificultad de encontrar una vivienda asequible en su barrio, ya que ocho de cada diez entrevistados aseguran que las posibilidades de acceso son limitadas.. Movilidad residencial. Según las conclusiones de la encuesta, la movilidad residencial alcanza «máximos históricos» con un 23,8% de la población que ha cambiado de vivienda en los últimos cinco años, el segundo valor más alto de la serie histórica.. En concreto, el 69,4% de estas mudanzas se producen dentro del mismo municipio, aunque se detecta un aumento de movimientos desde la periferia hacia zonas más céntricas. Respecto a los motivos que provocan los cambios de vivienda, la encuesta concluye que los motivos económicos o forzados por la vivienda crecen hasta el 23,9% en 2025 tras décadas de aumento, y se suman a razones como la formación de una nueva unidad familiar o la mejora del entorno residencial.. El informe también analiza las expectativas de cambio residencial de la población de la AMB: el 30,1% prevé cambiar de vivienda en los próximos cinco años. Así, baja ligeramente esta expectativa en Barcelona, pero aumenta en la segunda corona. La mitad de quienes prevén mudarse lo hacen para mejorar la vivienda o el entorno, un motivo que ha pasado del 30,4% en 2017 al 49,2% en 2025.. Acceso a la vivienda. Por último, la encuesta refleja la vivienda como un factor de presión creciente en Barcelona. Concretamente, la dificultad para encontrar vivienda asequible se ha consolidado como uno de los grandes problemas en la AMB.. El 77,4% de la población considera difícil acceder a una vivienda en su barrio o municipio, y en Barcelona la cifra sube hasta el 80,1%, un problema que ha crecido en los últimos años.
Pese a la movilidad laboral, educativa y cultural, los barrios todavía mantienen un papel esencial en las actividades básicas
El 49,2% de la población del Área Metropolitana de Barcelona trabaja en un municipio distinto al de su residencia. Así lo expone el Institut Metròpoli a través de su Encuesta de Cohesión Urbana, elaborada a partir de 3.838 entrevistas realizadas el año pasado.. En un informe en el que se recogen los resultados del sondeo, el Institut Metròpoli advierte del avance sostenido de la «metropolización» del empleo, en detrimento del trabajo de proximidad. El informe explica que no solo el empleo se desplaza fuera del municipio de residencia, ya que también cuatro de cada diez personas que estudian lo hacen en otro municipio de la AMB. Además, el 32,5% de la población realiza actividades culturales fuera de su lugar de residencia.. Los barrios, lugares clave. Pese a la movilidad laboral, educativa y cultural, los barrios todavía mantienen un papel esencial en las actividades básicas. Según el informe, el barrio sigue siendo el espacio de referencia para comprar alimentos frescos (72,6%) y envasados (69,5%), acudir al médico de familia (69,4%) y hacer gestiones bancarias o actividades deportivas.. En este sentido, el 85,6% de la población se declara satisfecha o muy satisfecha con su barrio, siendo la ciudad de Barcelona la que registra los valores más altos de satisfacción (88,6%).. Sin embargo, esta valoración positiva contrasta con la dificultad de encontrar una vivienda asequible en su barrio, ya que ocho de cada diez entrevistados aseguran que las posibilidades de acceso son limitadas.. Movilidad residencial. Según las conclusiones de la encuesta, la movilidad residencial alcanza «máximos históricos» con un 23,8% de la población que ha cambiado de vivienda en los últimos cinco años, el segundo valor más alto de la serie histórica.. En concreto, el 69,4% de estas mudanzas se producen dentro del mismo municipio, aunque se detecta un aumento de movimientos desde la periferia hacia zonas más céntricas. Respecto a los motivos que provocan los cambios de vivienda, la encuesta concluye que los motivos económicos o forzados por la vivienda crecen hasta el 23,9% en 2025 tras décadas de aumento, y se suman a razones como la formación de una nueva unidad familiar o la mejora del entorno residencial.. El informe también analiza las expectativas de cambio residencial de la población de la AMB: el 30,1% prevé cambiar de vivienda en los próximos cinco años. Así, baja ligeramente esta expectativa en Barcelona, pero aumenta en la segunda corona. La mitad de quienes prevén mudarse lo hacen para mejorar la vivienda o el entorno, un motivo que ha pasado del 30,4% en 2017 al 49,2% en 2025.. Acceso a la vivienda. Por último, la encuesta refleja la vivienda como un factor de presión creciente en Barcelona. Concretamente, la dificultad para encontrar vivienda asequible se ha consolidado como uno de los grandes problemas en la AMB.. El 77,4% de la población considera difícil acceder a una vivienda en su barrio o municipio, y en Barcelona la cifra sube hasta el 80,1%, un problema que ha crecido en los últimos años.
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