El viento pone contra las cuerdas a Alicante el fin de semana en que debía celebrarse el Carnaval, la fiesta se ha aplazado hasta el viernes 20 de febrero, y San Valentín. Con el amor, no hay viento, vendaval ni tornado que pueda. La fecha ha calado y tiene un impacto positivo sobre el comercio local, el de toda la vida, el que en Alicante se las ve y se las desea para no ser devorado por las grandes superficies y las franquicias. Solo por eso creo que San Valentín -enamorados o no- vale la pena.. Es un día para reivindicar el buen amor, léase el que se basa en el respeto y en la empatía, y que, como es obvio, se circunscribe a cualquier tipo de relación. No solo a la de pareja.. De todas las iniciativas que, con la excusa del 14 de febrero, se han puesto en marcha me encanta la que tiene como destinatarios a niños y adolescentes. Se trata de un programa implantado en colegios e institutos de municipios de la Vega Baja, al sur de la provincia de Alicante, para explicar y enseñar qué es el consentimiento en una relación sexual. O cómo detectar señales de aviso de control o dominación en una primera cita con un hombre o mujer.. Tiene el programa una vertiente virtual, lógico puesto que vivimos en tiempos de redes (anti) sociales, en la que a través del juego Roblox -gran acierto usar una marca con tantos adeptos- se inculca el valor del respeto y autocuidado en las relaciones presenciales y en las que mantienen en línea. Me parecen necesarias y acertadas las actividades en las que se enseñe a construir vínculos sanos; a que no todo vale.. Pues eso, que en días de polarización, cuando se da por válido que el límite del respeto a los demás salte por los aires, también existe espacio y tiempo para el buen amor. Para la empatía. Y para los vínculos sanos. ¡Bravo!
En días de polarización también existe espacio y tiempo para el buen amor. Para la empatía. Y para los vínculos sanos.
El viento pone contra las cuerdas a Alicante el fin de semana en que debía celebrarse el Carnaval, la fiesta se ha aplazado hasta el viernes 20 de febrero, y San Valentín. Con el amor, no hay viento, vendaval ni tornado que pueda. La fecha ha calado y tiene un impacto positivo sobre el comercio local, el de toda la vida, el que en Alicante se las ve y se las desea para no ser devorado por las grandes superficies y las franquicias. Solo por eso creo que San Valentín -enamorados o no- vale la pena.. Es un día para reivindicar el buen amor, léase el que se basa en el respeto y en la empatía, y que, como es obvio, se circunscribe a cualquier tipo de relación. No solo a la de pareja.. De todas las iniciativas que, con la excusa del 14 de febrero, se han puesto en marcha me encanta la que tiene como destinatarios a niños y adolescentes. Se trata de un programa implantado en colegios e institutos de municipios de la Vega Baja, al sur de la provincia de Alicante, para explicar y enseñar qué es el consentimiento en una relación sexual. O cómo detectar señales de aviso de control o dominación en una primera cita con un hombre o mujer.. Tiene el programa una vertiente virtual, lógico puesto que vivimos en tiempos de redes (anti) sociales, en la que a través del juego Roblox -gran acierto usar una marca con tantos adeptos- se inculca el valor del respeto y autocuidado en las relaciones presenciales y en las que mantienen en línea. Me parecen necesarias y acertadas las actividades en las que se enseñe a construir vínculos sanos; a que no todo vale.. Pues eso, que en días de polarización, cuando se da por válido que el límite del respeto a los demás salte por los aires, también existe espacio y tiempo para el buen amor. Para la empatía. Y para los vínculos sanos. ¡Bravo!
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