Unos 80.000 viajeros se desplazan de media al día en el núcleo de Cercanías de Valencia, 350 servicios. Una cifra notablemente inferior a la de Madrid o Barcelona, pero que refleja la importancia que el tren tiene para la movilidad de la tercera capital de España.. Como en otras ciudades, los usuarios denuncian el grave deterioro del servicio. Retrasos, trenes muy llenos y pocas frecuencias son quejas que se repiten diariamente. Solo hay que echar un vistazo a las redes, ese altavoz que tienen los viajeros para comprobar que su estado de ánimo es claramente mejorable. Las redes sociales tanto de Renfe como de Adif también lo confirman. Las incidencias son muy habituales y a través de ellas informan cuando los trenes sufren retrasos.. Los datos oficiales, no obstante, proporcionan una visión muy diferente de esta situación. Según la página web de Renfe, el retraso medio de los Cercanías del denominado «núcleo Valencia» durante el pasado mes de diciembre fue ligeramente superior al minuto. En el 73 por ciento de los trenes se cumplió el horario previsto y en el 91 por ciento de los casos se debió a motivos ajenos a Renfe, aunque sí puede ser responsabilidad de Adif, la gestora de la infraestructura y también dependiente del Ministerio de Transportes.. Para analizar la causa de los retrasos hay que tener en cuenta muchos factores. No hay un solo motivo. Las incidencias meteorológicas o arrollamientos son los más imprevisibles, mientras que hay otras circunstancias, las que tienen que ver con los fallos en la infraestructura, en la vía o en los trenes, que están directamente relacionados con la voluntad inversora del Gobierno.. Un servicio en declive. «El servicio de Cercanías de la línea C2 de Valencia ha empeorado de manera progresiva durante los últimos años», afirma tajante María G. A.. Esta usuaria asegura que los retrasos y cambios de tren a última hora son continuos, con el consiguiente caos que esto supone para los usuarios.. Las obras de la Estación del Nord no ayudan a hacer más agradable esta espera. «Es cierto que desde que eliminaron el bono gratuito a mediados del año pasado ha mejorado un poco la situación», admite. Cuenta que en aquella época viajaban «hacinados», una circunstancia que ya no es tan habitual. Aún así, los retrasos y la «lentitud de los trenes se mantienen». María lo tiene claro, lo único que ha hecho este servicio en los últimos años ha sido ir a peor.. Ella no conduce. Es de aquellas personas que necesitan el transporte público para desplazarse, las que hacen suya esa máxima de evitar el uso del vehículo privado, aunque en demasiadas ocasiones sea una experiencia poco recomendable.. Entre otros inconvenientes, señala que las máquinas para validar los «QR» de los billetes falla muy a menudo. Si el enfado por un servicio mejorable es una constante, el ambiente que se respira tampoco ayuda.. «Los accidentes ocurridos la semana pasada han generado una sensación de miedo e inseguridad a la hora de utilizar este medio de transporte. Yo lo cojo una vez cada dos semanas para ir a ver a mi familia, pero hay muchas personas que lo necesitan todos los días para venir a Valencia a trabajar y no saben qué se pueden encontrar».. Pero antes del terrible accidente de la línea de alta velocidad en Adamuz (Córdoba) y del ocurrido solo 48 horas más tarde en las Cercanías de Barcelona, ya había voces que alarmaban sobre el deficiente estado de las infraestructuras ferroviarias en la Comunidad Valenciana.. Que a todos los políticos les guste inaugurar obras no quiere decir que se hayan dedicado a esto en los últimos años, al menos en lo que al núcleo de Cercanías se refiere.. El último ministro de Fomento del PP, Íñigo de la Serna, dejó diseñado un plan que, según sus previsiones, debía haberse comenzado a ejecutar entre 2017 y finalizado 2025. Requería una inversión de 1.436 millones de euros, de los cuales Adif movilizaba 1.082 millones en el núcleo de Cercanías entre Valencia y Castellón- compuesto por seis líneas- y el de Alicante.. Cumplida la fecha en la que se había planificado acabar este plan, su ejecución no llega ni a la mitad.. La Cámara de Contratistas de la Comunidad Valenciana denunciaba a principios de este año el escaso interés por invertir en las Cercanías demostrado por los últimos gobiernos, pese a las urgentes necesidades que presenta.. En plan asignaba una parte de la inversión a Adif (1.082 millones) y otra a Renfe (355 millones).. Por la parte que respecta a Adif, se han invertido en obras por valor de 475 millones de euros. El plan era ambicioso e incluso pretendía resolver demandas históricas como la prolongación del ferrocarril entre Gandía y Oliva, pero una década más tarde, ni siquiera existen los anteproyectos. El tan reivindicado «Tren de la Costa» sigue siendo una entelequia.. Infraestructuras obsoletas. Todavía existen líneas que no están electrificadas e incluso que solo tienen una sola vía, como la C3. Esta circunstancia implica que cualquier incidente paralice el tráfico ferroviario. Además, todavía hay dos líneas por los que circulan trenes diésel.. La Cámara de Contratistas señala también el «punto negro» de Alfafar, una localidad sacudida por la riada y que tiene el triste honor de tener el paso a nivel con más fallecidos de toda España. Nada de esto está resuelto. Mientras las obras anunciadas nunca llegan, son precisamente los trabajos que se están ejecutando una de las principales causas de los retrasos.. En estos momentos, se está actuando sobre la C3 (Valencia- Buñol- Utiel), afectada por la riada, la C5 (Valencia- Sagunto- Caudiel), donde el servicio hace un año que se suspendió y la C6 (Valencia- Castellón), que lleva en obras desde 2014 con motivo del Corredor- Mediterráneo.. Por lo general, se intenta que los trabajos sean compatibles con la circulación, pero aún así, a lo largo de estos años han provocado incidencias que han llevado a buena parte de los usuarios a buscar alternativa por coche.. Los datos que proporciona la Cámara de Contratistas de la Comunidad Valenciana hablan por sí solos. Mientras que en Madrid y Barcelona y sus áreas metropolitanas se ha incrementado durante la última década el número de viajeros en un 9,75 y 12,67 por ciento respectivamente, en las Cercanías de Valencia se ha perdido un 15 por ciento de usuarios.. La renovación de los trenes tampoco ha sido la prevista en el plan que dejó preparado el PP. No se han incorporado nuevo material rodante. Renfe ha invertido en señalética, obras menores, de mantenimiento y de mejoras de las estaciones. Actuaciones que suman un total de 26,509 millones de euros, una inversión que están a años luz de los 355 millones que se consideraron necesarios en 2015.. El plan de Cercanías señalaba la necesaria incorporación de 37 vehículos nuevos en el núcleo de Valencia y otros 21 en el de Alicante. Nada de esto se ha producido.. El resultado, denuncian desde la Cámara de Contratistas, se refleja en los tiempos de viaje. «La línea C2 entre Valencia- Xàtiva- Ontinyent- emplea para este trayecto dos horas y 34 minutos, en autobús este viaje cuesta una hora y media y en coche un poco más de una hora». Algo similar ocurre con la C3, que va desde Valencia a Utiel. Para recorrer los 80 kilómetros que separan estas dos localidades, se tarda dos horas y media, en coche poco más de una hora. El usuario, el que puede, ha acabado por huir del transporte público.
El número de viajeros disminuye a golpe de retrasos, mientras sigue estancado un plan de modernización que no ha sido ejecutado
Unos 80.000 viajeros se desplazan de media al día en el núcleo de Cercanías de Valencia, 350 servicios. Una cifra notablemente inferior a la de Madrid o Barcelona, pero que refleja la importancia que el tren tiene para la movilidad de la tercera capital de España.. Como en otras ciudades, los usuarios denuncian el grave deterioro del servicio. Retrasos, trenes muy llenos y pocas frecuencias son quejas que se repiten diariamente. Solo hay que echar un vistazo a las redes, ese altavoz que tienen los viajeros para comprobar que su estado de ánimo es claramente mejorable. Las redes sociales tanto de Renfe como de Adif también lo confirman. Las incidencias son muy habituales y a través de ellas informan cuando los trenes sufren retrasos.. Los datos oficiales, no obstante, proporcionan una visión muy diferente de esta situación. Según la página web de Renfe, el retraso medio de los Cercanías del denominado «núcleo Valencia» durante el pasado mes de diciembre fue ligeramente superior al minuto. En el 73 por ciento de los trenes se cumplió el horario previsto y en el 91 por ciento de los casos se debió a motivos ajenos a Renfe, aunque sí puede ser responsabilidad de Adif, la gestora de la infraestructura y también dependiente del Ministerio de Transportes.. Para analizar la causa de los retrasos hay que tener en cuenta muchos factores. No hay un solo motivo. Las incidencias meteorológicas o arrollamientos son los más imprevisibles, mientras que hay otras circunstancias, las que tienen que ver con los fallos en la infraestructura, en la vía o en los trenes, que están directamente relacionados con la voluntad inversora del Gobierno.. Un servicio en declive. «El servicio de Cercanías de la línea C2 de Valencia ha empeorado de manera progresiva durante los últimos años», afirma tajante María G. A.. Esta usuaria asegura que los retrasos y cambios de tren a última hora son continuos, con el consiguiente caos que esto supone para los usuarios.. Las obras de la Estación del Nord no ayudan a hacer más agradable esta espera. «Es cierto que desde que eliminaron el bono gratuito a mediados del año pasado ha mejorado un poco la situación», admite. Cuenta que en aquella época viajaban «hacinados», una circunstancia que ya no es tan habitual. Aún así, los retrasos y la «lentitud de los trenes se mantienen». María lo tiene claro, lo único que ha hecho este servicio en los últimos años ha sido ir a peor.. Ella no conduce. Es de aquellas personas que necesitan el transporte público para desplazarse, las que hacen suya esa máxima de evitar el uso del vehículo privado, aunque en demasiadas ocasiones sea una experiencia poco recomendable.. Entre otros inconvenientes, señala que las máquinas para validar los «QR» de los billetes falla muy a menudo. Si el enfado por un servicio mejorable es una constante, el ambiente que se respira tampoco ayuda.. «Los accidentes ocurridos la semana pasada han generado una sensación de miedo e inseguridad a la hora de utilizar este medio de transporte. Yo lo cojo una vez cada dos semanas para ir a ver a mi familia, pero hay muchas personas que lo necesitan todos los días para venir a Valencia a trabajar y no saben qué se pueden encontrar».. Pero antes del terrible accidente de la línea de alta velocidad en Adamuz (Córdoba) y del ocurrido solo 48 horas más tarde en las Cercanías de Barcelona, ya había voces que alarmaban sobre el deficiente estado de las infraestructuras ferroviarias en la Comunidad Valenciana.. Que a todos los políticos les guste inaugurar obras no quiere decir que se hayan dedicado a esto en los últimos años, al menos en lo que al núcleo de Cercanías se refiere.. El último ministro de Fomento del PP, Íñigo de la Serna, dejó diseñado un plan que, según sus previsiones, debía haberse comenzado a ejecutar entre 2017 y finalizado 2025. Requería una inversión de 1.436 millones de euros, de los cuales Adif movilizaba 1.082 millones en el núcleo de Cercanías entre Valencia y Castellón- compuesto por seis líneas- y el de Alicante.. Cumplida la fecha en la que se había planificado acabar este plan, su ejecución no llega ni a la mitad.. La Cámara de Contratistas de la Comunidad Valenciana denunciaba a principios de este año el escaso interés por invertir en las Cercanías demostrado por los últimos gobiernos, pese a las urgentes necesidades que presenta.. En plan asignaba una parte de la inversión a Adif (1.082 millones) y otra a Renfe (355 millones).. Por la parte que respecta a Adif, se han invertido en obras por valor de 475 millones de euros. El plan era ambicioso e incluso pretendía resolver demandas históricas como la prolongación del ferrocarril entre Gandía y Oliva, pero una década más tarde, ni siquiera existen los anteproyectos. El tan reivindicado «Tren de la Costa» sigue siendo una entelequia.. Infraestructuras obsoletas. Todavía existen líneas que no están electrificadas e incluso que solo tienen una sola vía, como la C3. Esta circunstancia implica que cualquier incidente paralice el tráfico ferroviario. Además, todavía hay dos líneas por los que circulan trenes diésel.. La Cámara de Contratistas señala también el «punto negro» de Alfafar, una localidad sacudida por la riada y que tiene el triste honor de tener el paso a nivel con más fallecidos de toda España. Nada de esto está resuelto. Mientras las obras anunciadas nunca llegan, son precisamente los trabajos que se están ejecutando una de las principales causas de los retrasos.. En estos momentos, se está actuando sobre la C3 (Valencia- Buñol- Utiel), afectada por la riada, la C5 (Valencia- Sagunto- Caudiel), donde el servicio hace un año que se suspendió y la C6 (Valencia- Castellón), que lleva en obras desde 2014 con motivo del Corredor- Mediterráneo.. Por lo general, se intenta que los trabajos sean compatibles con la circulación, pero aún así, a lo largo de estos años han provocado incidencias que han llevado a buena parte de los usuarios a buscar alternativa por coche.. Los datos que proporciona la Cámara de Contratistas de la Comunidad Valenciana hablan por sí solos. Mientras que en Madrid y Barcelona y sus áreas metropolitanas se ha incrementado durante la última década el número de viajeros en un 9,75 y 12,67 por ciento respectivamente, en las Cercanías de Valencia se ha perdido un 15 por ciento de usuarios.. La renovación de los trenes tampoco ha sido la prevista en el plan que dejó preparado el PP. No se han incorporado nuevo material rodante. Renfe ha invertido en señalética, obras menores, de mantenimiento y de mejoras de las estaciones. Actuaciones que suman un total de 26,509 millones de euros, una inversión que están a años luz de los 355 millones que se consideraron necesarios en 2015.. El plan de Cercanías señalaba la necesaria incorporación de 37 vehículos nuevos en el núcleo de Valencia y otros 21 en el de Alicante. Nada de esto se ha producido.. El resultado, denuncian desde la Cámara de Contratistas, se refleja en los tiempos de viaje. «La línea C2 entre Valencia- Xàtiva- Ontinyent- emplea para este trayecto dos horas y 34 minutos, en autobús este viaje cuesta una hora y media y en coche un poco más de una hora». Algo similar ocurre con la C3, que va desde Valencia a Utiel. Para recorrer los 80 kilómetros que separan estas dos localidades, se tarda dos horas y media, en coche poco más de una hora. El usuario, el que puede, ha acabado por huir del transporte público.
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