Castilla y León es museo al aire libre, donde coexisten joyas arquitectónicas y artísticas en forma de monasterios, palacios, castillos, conventos, casonas o pequeños templos rural.. La gran mayoría se encuentran en muy buen estado y se pueden visitar y conocer de cerca, pero hay otros que no, y que además están pidiendo a gritos auxilio para seguir con vida.. Es el caso que ocupa estas líneas de LA RAZÓN de hoy: el torreón medieval de Villagonzalo Arenas, en Burgos capital, un edificio militar ya en ruinas del siglo XIII declarado Bien de Interés Cultural (BIC), que acaba de entrar a formar parte en la nada agradable pero a la vez esperanzadora Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra, asociación dedicada a la conservación y protección del patrimonio artístico y natural.. ¿El motivo? Su «pésimo» estado de conservación pero, sobre todo, el serio riesgo de derrumbe que hay.. El edificio, propiedad del Ayuntamiento de Burgos, se encuentra vallado para evitar accidentes, lo que no ha puesto fin a su deterioro, pues su restos «se enfrentan al olvido, al abandono y al expolio», ha según apuntan desde Hispania Nostra en su página web.. De hecho, parte de los sillares de piedra arenisca de las esquinas ya han sido expoliados, y ante la falta de consolidación de los restos, el riesgo de colapso de los lienzos es también alto.. Además, la vegetación crece en la parte superior de los muros, y no se ha ejecutado ninguna actuación de conservación en los últimos años, hasta el punto de que los restos del torreón medieval carecen de un cartel explicativo.. Origen medieval. Se trata de un torreón medieval que se ubica en el barrio periférico de Villagonzalo Arenas, que nació de la unión de dos localidades medievales del alfoz de Burgos: Villa Gonçalo de Rio de Ourna y Arenas, como un ejemplo de las estructuras defensivas de la época.. Compuesto por una torre de origen defensivo de planta cuadrada de 9,5 metros de lado, cuyos muros, de mampostería, son de gran grosor (1,9 metros), y fue declarado BIC en 1949.. En su construcción destacan los sillares de arenisca situados en las esquinas, el conglomerado de cal y canto que compone los muros así como el uso del ladrillo en los vanos donde anteriormente estuvieron las ventanas, algo que haceúnico a este lugar.. En 1233 existen referencias de la venta de una torre por parte de un canónigo de Burgos a Pedro Sarracín, deán de la catedral, de modo que el torreón pasó a pertenecer al hospital de San Lucas, fundado por este.. Ya en el siglo XV, la condesa de Montealegre, Juana Manrique, se apropia del edificio a pesar del litigio sostenido por el cabildo de Burgos; y a su muerte, su hija María Manuel, casada con Lorenzo Suárez de Figueroa (a la postre I conde de Feria), hereda la población de Villagonzalo Arenas y su torreón.. En la Edad Moderna no constan registros de la titularidad de la torre por lo que su rastro se pierde, y se recupera en el siglo XIX, cuando Madoz menciona un palacio abandonado en su ‘Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar’, del que solo quedan ahora sus ruinas y pertenece al Ayuntamiento de Burgos, según informa Hispania Nostra.. En la actualidad únicamente se conservan la planta baja y el primer piso, y de la puerta de ingreso, en parcial derrumbe, se mantiene su arco rebajado interno.
Este edificio se encuentra vallado para evitar accidentes pero no ha impedido el expolio de los sillares de piedra arenisca de las esquinas
Castilla y León es museo al aire libre, donde coexisten joyas arquitectónicas y artísticas en forma de monasterios, palacios, castillos, conventos, casonas o pequeños templos rural.. La gran mayoría se encuentran en muy buen estado y se pueden visitar y conocer de cerca, pero hay otros que no, y que además están pidiendo a gritos auxilio para seguir con vida.. Es el caso que ocupa estas líneas de LA RAZÓN de hoy: el torreón medieval de Villagonzalo Arenas, en Burgos capital, un edificio militar ya en ruinas del siglo XIII declarado Bien de Interés Cultural (BIC), que acaba de entrar a formar parte en la nada agradable pero a la vez esperanzadora Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra, asociación dedicada a la conservación y protección del patrimonio artístico y natural.. ¿El motivo? Su «pésimo» estado de conservación pero, sobre todo, el serio riesgo de derrumbe que hay.. El edificio, propiedad del Ayuntamiento de Burgos, se encuentra vallado para evitar accidentes, lo que no ha puesto fin a su deterioro, pues su restos «se enfrentan al olvido, al abandono y al expolio», ha según apuntan desde Hispania Nostra en su página web.. De hecho, parte de los sillares de piedra arenisca de las esquinas ya han sido expoliados, y ante la falta de consolidación de los restos, el riesgo de colapso de los lienzos es también alto.. Además, la vegetación crece en la parte superior de los muros, y no se ha ejecutado ninguna actuación de conservación en los últimos años, hasta el punto de que los restos del torreón medieval carecen de un cartel explicativo.. Se trata de un torreón medieval que se ubica en el barrio periférico de Villagonzalo Arenas, que nació de la unión de dos localidades medievales del alfoz de Burgos: Villa Gonçalo de Rio de Ourna y Arenas, como un ejemplo de las estructuras defensivas de la época.. Compuesto por una torre de origen defensivo de planta cuadrada de 9,5 metros de lado, cuyos muros, de mampostería, son de gran grosor (1,9 metros), y fue declarado BIC en 1949.. En su construcción destacan los sillares de arenisca situados en las esquinas, el conglomerado de cal y canto que compone los muros así como el uso del ladrillo en los vanos donde anteriormente estuvieron las ventanas, algo que haceúnico a este lugar.. En 1233 existen referencias de la venta de una torre por parte de un canónigo de Burgos a Pedro Sarracín, deán de la catedral, de modo que el torreón pasó a pertenecer al hospital de San Lucas, fundado por este.. Ya en el siglo XV, la condesa de Montealegre, Juana Manrique, se apropia del edificio a pesar del litigio sostenido por el cabildo de Burgos; y a su muerte, su hija María Manuel, casada con Lorenzo Suárez de Figueroa (a la postre I conde de Feria), hereda la población de Villagonzalo Arenas y su torreón.. En la Edad Moderna no constan registros de la titularidad de la torre por lo que su rastro se pierde, y se recupera en el siglo XIX, cuando Madoz menciona un palacio abandonado en su ‘Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar’, del que solo quedan ahora sus ruinas y pertenece al Ayuntamiento de Burgos, según informa Hispania Nostra.. En la actualidad únicamente se conservan la planta baja y el primer piso, y de la puerta de ingreso, en parcial derrumbe, se mantiene su arco rebajado interno.
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