Situación atípica la que llevan soportando más de tres años los vecinos de la localidad abulense de Arévalo, donde se come además un cochinillo estupendo, a cuenta de una de sus joyas arquitectónicas del siglo XII: la ermita de La Lugareja, que lleva tres primaveras cerrada al culto y al turismo así como vallada por los propietarios de los terrenos colindantes y, lo que es peor, deteriorándose a pasos agigantados sin que se vea próxima una solución al conflicto que la tiene en ese estado, y que indigna a las entidades religiosas y sociales de Arévalo, con el párroco de la localidad a la cabeza.. Y es que en 2022 rhubo una sentencia del Tribunal Supremo que reconoció al Obispado de Ávila la propiedad como legítimo propietario de la ermita de la Asunción de Nuestra Señora de Gómez Román, nombre real del templo mudéjar conocido popularmente como La Lugareja. Pero tres años después no ha ocurrido nada y ahí sigue esperando que la rescaten del olvido y el abandono.. La ermita se sitúa en una finca de propiedad privada, a menos de un kilómetro del casco urbano de Arévalo, y tras emitirse la sentencia en 2022 los dueños de las fincas colindantes rodearon el edificio de alambrada, hecho que fue denunciado ante la Consejería de Cultura de Castilla y León..También se ha pedido al Ayuntamiento que interviniera para recuperar los caminos públicos «que han sido usurpados durante años y por los que se impide el acceso a la ermita».. Pese a todo, estos colectivos denuncian que la ermita continúa cerrada al culto y al turismo, sin posibilidad de acceso, y presenta ya un deterioro notable y preocupante, sin que hayan intervenido ni las autoridades ni la justicia «para que se revierta una situación tan anómala y perjudicial».. Por ello, el Obispado de Ávila piden también a la Junta de Castilla y León que vele por la protección del edificio, declarado monumento histórico-artístico en 1931, y al Ayuntamiento de Arévalo le solicitan que recupere los caminos públicos y restituya el acceso natural e histórico.. «Es una pena que un edificio que es monumento nacional, un ejemplo único del patrimonio histórico artístico, un bello ejemplo del Mudéjar de Arévalo, de la Comarca, y de Castilla y León, se deteriore por la dejación y falta de atención de entidades públicas», lamentan desde el Obispado.. Joya del arte mudéjar. La Ermita de la Lugareja, o Iglesia de Santa María de Gómez Román, es un destacado monumento mudéjar situado a 1,5 km al sur de Arévalo, en Ávila. Este antiguo edificio, construido en el siglo XII, se considera una joya del arte mudéjar y es un reflejo del esplendor arquitectónico de la época. Originalmente, sirvió como la cabecera de la iglesia del convento cisterciense de Santa María de Gómez Román, mencionado por primera vez en abril de 1179.. Con su ábside triple y su cimborrio que se eleva majestuosamente sobre el crucero, esta ermita es un testimonio impresionante de la habilidad y la creatividad de los artesanos medievales. Su fachada está adornada con una serie de siete arcos de ladrillo, que le confieren un encanto singular.. Son los restos de un monasterio medieval, y hoy sólo permanece en pie la triple cabecera y el brazo del crucero. Estos restos recuerdan el último románico y el primer gótico de la capital, sistema de cubiertas y decoración.. Además, cabe destacar que una maqueta a escala de este fascinante edificio se encuentra en el Parque Temático Mudéjar de Olmedo.
El templo, del siglo XII, vive una situación atípica que indigna a los vecinos y comunidad eclesiástica
Situación atípica la que llevan soportando más de tres años los vecinos de la localidad abulense de Arévalo, donde se come además un cochinillo estupendo, a cuenta de una de sus joyas arquitectónicas del siglo XII: la ermita de La Lugareja, que lleva tres primaveras cerrada al culto y al turismo así como vallada por los propietarios de los terrenos colindantes y, lo que es peor, deteriorándose a pasos agigantados sin que se vea próxima una solución al conflicto que la tiene en ese estado, y que indigna a las entidades religiosas y sociales de Arévalo, con el párroco de la localidad a la cabeza.. Y es que en 2022 rhubo una sentencia del Tribunal Supremo que reconoció al Obispado de Ávila la propiedad como legítimo propietario de la ermita de la Asunción de Nuestra Señora de Gómez Román, nombre real del templo mudéjar conocido popularmente como La Lugareja. Pero tres años después no ha ocurrido nada y ahí sigue esperando que la rescaten del olvido y el abandono.. La ermita se sitúa en una finca de propiedad privada, a menos de un kilómetro del casco urbano de Arévalo, y tras emitirse la sentencia en 2022 los dueños de las fincas colindantes rodearon el edificio de alambrada, hecho que fue denunciado ante la Consejería de Cultura de Castilla y León..También se ha pedido al Ayuntamiento que interviniera para recuperar los caminos públicos «que han sido usurpados durante años y por los que se impide el acceso a la ermita».. Pese a todo, estos colectivos denuncian que la ermita continúa cerrada al culto y al turismo, sin posibilidad de acceso, y presenta ya un deterioro notable y preocupante, sin que hayan intervenido ni las autoridades ni la justicia «para que se revierta una situación tan anómala y perjudicial».. Por ello, el Obispado de Ávila piden también a la Junta de Castilla y León que vele por la protección del edificio, declarado monumento histórico-artístico en 1931, y al Ayuntamiento de Arévalo le solicitan que recupere los caminos públicos y restituya el acceso natural e histórico.. «Es una pena que un edificio que es monumento nacional, un ejemplo único del patrimonio histórico artístico, un bello ejemplo del Mudéjar de Arévalo, de la Comarca, y de Castilla y León, se deteriore por la dejación y falta de atención de entidades públicas», lamentan desde el Obispado.. La Ermita de la Lugareja, o Iglesia de Santa María de Gómez Román, es un destacado monumento mudéjar situado a 1,5 km al sur de Arévalo, en Ávila. Este antiguo edificio, construido en el siglo XII, se considera una joya del arte mudéjar y es un reflejo del esplendor arquitectónico de la época. Originalmente, sirvió como la cabecera de la iglesia del convento cisterciense de Santa María de Gómez Román, mencionado por primera vez en abril de 1179.. Con su ábside triple y su cimborrio que se eleva majestuosamente sobre el crucero, esta ermita es un testimonio impresionante de la habilidad y la creatividad de los artesanos medievales. Su fachada está adornada con una serie de siete arcos de ladrillo, que le confieren un encanto singular.. Son los restos de un monasterio medieval, y hoy sólo permanece en pie la triple cabecera y el brazo del crucero. Estos restos recuerdan el último románico y el primer gótico de la capital, sistema de cubiertas y decoración.. Además, cabe destacar que una maqueta a escala de este fascinante edificio se encuentra en el Parque Temático Mudéjar de Olmedo.
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