Junts ha decidido llevar al Parlament el debate sobre el modelo de financiación para obligar a ERC a fijar posición de manera clara. El grupo de Carles Puigdemont ha registrado una moción que se debatirá en el pleno de la próxima semana en la que defiende que “el sistema de financiación más justo debe ser en forma de concierto económico”, una iniciativa con la que busca situar a los republicanos ante una disyuntiva política de alto voltaje tras el acuerdo alcanzado entre ERC y el PSOE para una financiación singular de Cataluña.. Desde que ese pacto vio la luz —en el marco de las negociaciones para la investidura de Salvador Illa— Junts ha mantenido una crítica constante. Los posconvergentes consideran que la propuesta no se corresponde con lo que, a su juicio, se pactó inicialmente, la califican de “café para todos” y sostienen que no supone un avance sustancial en términos de soberanía fiscal. En su relato, la clave sigue en manos del Estado, que mantiene la capacidad normativa y de decisión, por lo que el acuerdo no rompe con la infrafinanciación estructural de Cataluña. Por ello, Junts ha reiterado que no apoyará ningún modelo que no sea equiparable a un concierto económico o a un cupo similar al vasco.. La moción registrada en el Parlament va precisamente en esa dirección. Según el texto, Junts plantea que el concierto económico se articule mediante una ley específica, al margen de la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (Lofca). La propuesta defiende que la Generalitat tenga plena soberanía fiscal y normativa sobre todos los impuestos recaudados en Cataluña, así como la gestión, liquidación, recaudación e inspección a través de la Agència Tributària de Catalunya. El esquema incluiría una cuota a pagar al Estado por los servicios prestados en el territorio y una aportación solidaria decidida por la propia Generalitat.. Además, la iniciativa incorpora una reivindicación clásica del espacio posconvergente: exigir al Gobierno central el reconocimiento de la no ejecución histórica de las inversiones en Catalunya, empezando por la condonación inmediata del 100% de la deuda del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA). Con este paquete, Junts busca fijar un listón alto y marcar distancias con la financiación singular acordada por ERC.. El movimiento, sin embargo, se produce en un contexto incómodo para Junts. El pacto entre ERC y el PSOE ha recibido críticas, pero también apoyos que subrayan que, aunque insuficiente, supondría una mejora de casi 5.000 millones de euros anuales para Cataluña. Desde este punto de vista, votar en contra o bloquear su desarrollo exigiría a Junts una explicación clara a su electorado sobre por qué se renuncia a esos recursos adicionales. Esa tensión explica la encrucijada en la que se encuentra el partido: apoyar el acuerdo implicaría reconocer un logro político a ERC; rechazarlo, asumir el coste de oponerse a una inyección relevante de financiación para la Generalitat.. En paralelo, Junts ha empezado a modular su discurso en el Congreso. La portavoz del partido en la Cámara Baja, Miriam Nogueras, se ha mostrado abierta a la proposición de ley registrada por ERC para que la Generalitat recaude el 100% del IRPF, aunque la considera “muy mejorable”. Nogueras ha asegurado que Junts estará “en todo lo que sea tener más poder”, pero ha advertido de que “no sirve de nada recaudar si recaudas y lo tienes que devolver a la caja española y son ellos los que reparten, los que deciden y tienen la capacidad normativa”.. La dirigente posconvergente ha insistido en que lo acordado por ERC con el Gobierno no es un concierto económico, sino una actualización del modelo vigente, y ha avisado de que Junts no participará en “perpetuar el poder del Estado español y la infrafinanciación de Cataluña”. Aun así, se ha mostrado convencida de que se puede llegar a un acuerdo, no solo con ERC, sino intentando arrastrar al conjunto de partidos catalanes, incluidos los 19 diputados del PSC en el Congreso, a los que ha reprochado estar sometidos a la disciplina del PSOE.. Con la moción en el Parlament, Junts traslada ahora esa presión al ámbito catalán y coloca la pelota en el tejado de ERC. El debate ya no es solo técnico, sino abiertamente político: decidir si la financiación singular es un paso adelante asumible o si, como defiende Junts, Cataluña solo debe conformarse con un concierto económico pleno. El pleno de la próxima semana servirá para retratar posiciones y medir hasta dónde está dispuesto a llegar cada partido en una de las batallas clave de la legislatura.
La formación lleva al pleno una moción que pide un concierto para Cataluña
Junts ha decidido llevar al Parlament el debate sobre el modelo de financiación para obligar a ERC a fijar posición de manera clara. El grupo de Carles Puigdemont ha registrado una moción que se debatirá en el pleno de la próxima semana en la que defiende que “el sistema de financiación más justo debe ser en forma de concierto económico”, una iniciativa con la que busca situar a los republicanos ante una disyuntiva política de alto voltaje tras el acuerdo alcanzado entre ERC y el PSOE para una financiación singular de Cataluña.. Desde que ese pacto vio la luz —en el marco de las negociaciones para la investidura de Salvador Illa— Junts ha mantenido una crítica constante. Los posconvergentes consideran que la propuesta no se corresponde con lo que, a su juicio, se pactó inicialmente, la califican de “café para todos” y sostienen que no supone un avance sustancial en términos de soberanía fiscal. En su relato, la clave sigue en manos del Estado, que mantiene la capacidad normativa y de decisión, por lo que el acuerdo no rompe con la infrafinanciación estructural de Cataluña. Por ello, Junts ha reiterado que no apoyará ningún modelo que no sea equiparable a un concierto económico o a un cupo similar al vasco.. La moción registrada en el Parlament va precisamente en esa dirección. Según el texto, Junts plantea que el concierto económico se articule mediante una ley específica, al margen de la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (Lofca). La propuesta defiende que la Generalitat tenga plena soberanía fiscal y normativa sobre todos los impuestos recaudados en Cataluña, así como la gestión, liquidación, recaudación e inspección a través de la Agència Tributària de Catalunya. El esquema incluiría una cuota a pagar al Estado por los servicios prestados en el territorio y una aportación solidaria decidida por la propia Generalitat.. Además, la iniciativa incorpora una reivindicación clásica del espacio posconvergente: exigir al Gobierno central el reconocimiento de la no ejecución histórica de las inversiones en Catalunya, empezando por la condonación inmediata del 100% de la deuda del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA). Con este paquete, Junts busca fijar un listón alto y marcar distancias con la financiación singular acordada por ERC.. El movimiento, sin embargo, se produce en un contexto incómodo para Junts. El pacto entre ERC y el PSOE ha recibido críticas, pero también apoyos que subrayan que, aunque insuficiente, supondría una mejora de casi 5.000 millones de euros anuales para Cataluña. Desde este punto de vista, votar en contra o bloquear su desarrollo exigiría a Junts una explicación clara a su electorado sobre por qué se renuncia a esos recursos adicionales. Esa tensión explica la encrucijada en la que se encuentra el partido: apoyar el acuerdo implicaría reconocer un logro político a ERC; rechazarlo, asumir el coste de oponerse a una inyección relevante de financiación para la Generalitat.. En paralelo, Junts ha empezado a modular su discurso en el Congreso. La portavoz del partido en la Cámara Baja, Miriam Nogueras, se ha mostrado abierta a la proposición de ley registrada por ERC para que la Generalitat recaude el 100% del IRPF, aunque la considera “muy mejorable”. Nogueras ha asegurado que Junts estará “en todo lo que sea tener más poder”, pero ha advertido de que “no sirve de nada recaudar si recaudas y lo tienes que devolver a la caja española y son ellos los que reparten, los que deciden y tienen la capacidad normativa”.. La dirigente posconvergente ha insistido en que lo acordado por ERC con el Gobierno no es un concierto económico, sino una actualización del modelo vigente, y ha avisado de que Junts no participará en “perpetuar el poder del Estado español y la infrafinanciación de Cataluña”. Aun así, se ha mostrado convencida de que se puede llegar a un acuerdo, no solo con ERC, sino intentando arrastrar al conjunto de partidos catalanes, incluidos los 19 diputados del PSC en el Congreso, a los que ha reprochado estar sometidos a la disciplina del PSOE.. Con la moción en el Parlament, Junts traslada ahora esa presión al ámbito catalán y coloca la pelota en el tejado de ERC. El debate ya no es solo técnico, sino abiertamente político: decidir si la financiación singular es un paso adelante asumible o si, como defiende Junts, Cataluña solo debe conformarse con un concierto económico pleno. El pleno de la próxima semana servirá para retratar posiciones y medir hasta dónde está dispuesto a llegar cada partido en una de las batallas clave de la legislatura.
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