No es material que se encuentre en tiendas de lujo, pero su valor puede superar cualquiera que conozcas. El conocido como Californio-252 está reconocido como el material más caro del mundo y se utiliza en la industria. Lo más curioso de todo es que su precio es de 23 millones de euros por gramo. Es un imprescindible para campos como, por ejemplo, la energía nuclear, la medicina o la investigación científica de alta complejidad.. La diferencia más importante con respecto al oro o el diamante es que este elemento no se encuentra de manera natural. Se trata de un isótopo sintético que pertenece a la familia de los actínidos. Es un material que se produce solo en laboratorios mediante procesos nucleares muy sofisticados. Su fabricación requiere instalaciones únicas a nivel mundial, lo que restringe su disponibilidad a cantidades extremadamente pequeñas.. El motivo por el que es un imprescindible. Desde el punto de vista de sus características físicas, es un metal de tono blanco plateado, de textura blanca y fácilmente moldeable. No obstante, su aplicación práctica está limitada por su corta vida media: tan solo 2,6 años. Esto provoca una rápida descomposición del material y obliga a una producción continua para asegurar su uso.. El Californio-252 se obtiene a través de un proceso prolongado que consiste en someter blancos de curio a un bombardeo constante dentro de reactores nucleares altamente especializados. Actualmente, tan solo el Oak Ridge National Laboratory (EEUU) junto a una instalación parecida en Rusia, tienen la tecnología necesaria para llevar a cabo este caro proceso.. El gran valor de este isótopo está en su capacidad excepcional para emitir neutrones. Una cantidad ínfima es capaz de liberar cientos de millones de neutrones cada minuto, actuando como si fuese un reactor nuclear en miniatura imposible de replicar con materiales tradicionales.. A través de estas propiedades, este material se emplea como una fuente de neutrones para activar reacciones de fisión controladas, en tratamientos contra el cáncer mediante braquiterapia, en tareas de exploración geológica o en diversas misiones de la NASA. Eso sí, su manipulación requiere medidas de seguridad extremadamente rigurosas debido al alto riesgo que implica cualquier exposición accidental.
Al contrario de lo que ocurre con el oro, este material no nace de forma natural.
No es material que se encuentre en tiendas de lujo, pero su valor puede superar cualquiera que conozcas. El conocido como Californio-252 está reconocido como el material más caro del mundo y se utiliza en la industria. Lo más curioso de todo es que su precio es de 23 millones de euros por gramo. Es un imprescindible para campos como, por ejemplo, la energía nuclear, la medicina o la investigación científica de alta complejidad.. La diferencia más importante con respecto al oro o el diamante es que este elemento no se encuentra de manera natural. Se trata de un isótopo sintético que pertenece a la familia de los actínidos. Es un material que se produce solo en laboratorios mediante procesos nucleares muy sofisticados. Su fabricación requiere instalaciones únicas a nivel mundial, lo que restringe su disponibilidad a cantidades extremadamente pequeñas.. Desde el punto de vista de sus características físicas, es un metal de tono blanco plateado, de textura blanca y fácilmente moldeable. No obstante, su aplicación práctica está limitada por su corta vida media: tan solo 2,6 años. Esto provoca una rápida descomposición del material y obliga a una producción continua para asegurar su uso.. El Californio-252 se obtiene a través de un proceso prolongado que consiste en someter blancos de curio a un bombardeo constante dentro de reactores nucleares altamente especializados. Actualmente, tan solo el Oak Ridge National Laboratory (EEUU) junto a una instalación parecida en Rusia, tienen la tecnología necesaria para llevar a cabo este caro proceso.. El gran valor de este isótopo está en su capacidad excepcional para emitir neutrones. Una cantidad ínfima es capaz de liberar cientos de millones de neutrones cada minuto, actuando como si fuese un reactor nuclear en miniatura imposible de replicar con materiales tradicionales.. A través de estas propiedades, este material se emplea como una fuente de neutrones para activar reacciones de fisión controladas, en tratamientos contra el cáncer mediante braquiterapia, en tareas de exploración geológica o en diversas misiones de la NASA. Eso sí, su manipulación requiere medidas de seguridad extremadamente rigurosas debido al alto riesgo que implica cualquier exposición accidental.
