El rey Edipo tiene que buscar al asesino de su padre para acabar con la maldición que sufre su ciudad; pero descubrir la verdad en torno a ese crimen resultará terrible para él. Tras la muerte de Edipo, sus hijos Eteocles y Polinices entablarán una guerra a muerte para conseguir el poder de Tebas. Una vez fallecidos los dos en la contienda, Antígona, otra de las hijas de Edipo, desafiará a su tío Creonte, nuevo mandatario de la ciudad, cuando este le prohíba dar sepultura a uno de sus hermanos, Polinices, por considerado un traidor.. Estas son las tres líneas argumentales, extraídas respectivamente de ‘Edipo rey’ (Sófocles), ‘Los siete contra Tebas’ (Esquilo) y ‘Antígona’ (Sófocles), que el dramaturgo Álvaro Tato ha hilvanado en un nuevo texto titulado ‘Tebanas’, escrito íntegramente en verso, al que ha incorporado también alguna escena de ‘Las fenicias’, de Eurípides, dando así cabida a los tres grandes maestros de la tragedia griega. Pero no todo es solemne y grave, sin dejar de ser serio, en este espectáculo dirigido por Yayo Cáceres; fieles a su espíritu juguetón y gamberro, los dos miembros creativos de Ay, Teatro -la compañía se completa con la distribuidora Emilia Yagüe- han tenido la original idea de incluir una suerte de entremés cómico que rinde homenaje a Aristófanes.. Un acto ritual. Tato ve perfectamente justificada esa mirada algo más distanciada y “burlona” sobre la tragedia: “Nosotros entendemos la tragedia, tal como me explicaba Amestoy en mis tiempos de la escuela de arte dramático (se refiere al dramaturgo y profesor Ignacio Amestoy), como un acto ritual de la ciudadanía contándose a sí misma, o mirándose reflejada en el espejo. Creo que, más que con el llanto, la tragedia tiene que ver la intención de contener ese llanto; es decir, con gente que no quiere llorar, gente que se obstina en luchar contra el destino que les ha sido asignado. En los propios comediógrafos existe ya una mirada mucho más irónica de lo que pensamos; no creo que la tragedia sea solo lamento. En Antígona, por ejemplo, hay un personaje, que es el soldado, que muchas veces pasa desapercibido y que es muy muy gracioso. ¡Se ríe del poder en la cara de Creonte!”. Y en este mismo sentido se expresa el director de la función: “Dicen que la ‘tragedia’ es ‘comedia’ más tiempo. Si se puede mirar con distancia algo, seguramente podremos reírnos de ello -apunta Cáceres-. Por algo terminamos muchas veces en los velatorios descojonados de risa, porque, si no, sería insoportable. Personalmente, a mí la risa me ha salvado la vida”.. Como es habitual en los trabajos de Ay, Teatro -y también en los de Ron Lalá, la otra compañía de la que forman parte Cáceres y Tato-, la música tiene un papel fundamental en la función y está estrechamente ligada a la dramaturgia y a la puesta en escena. “Yo creo que nos olvidamos de que la primera música de nuestra existencia que es la propia palabra -explica el director, que firma también la partitura de la obra-. Cuando un texto está bien escrito, tiene música en sí mismo. Así que, cuando me vienen los textos de Álvaro (Tato), todo fluye muy bien y se va encajando de manera sencilla”. Precisamente, las aptitudes musicales de los actores han sido un requisito importante a la hora de conformar el joven y polifacético elenco: Cira Ascanio, Marta Estal, Fran Garzía, Daniel Migueláñez, Gabriel de Mulder y Mario Salas son los seis intérpretes que dan vida a todos los personajes que aparecen en la obra al tiempo que funcionan como un gran y protagónico coro. “En realidad, todos los personajes emergen del coro -señala Tato-. De él sale…, por ejemplo…, Edipo; pero de pronto se cambia algo del vestuario y se convierte… en Yocasta; y así ocurre con todos. O sea, que jugamos a que el propio coro fabrica a los personajes”.. En cuanto a los grandes temas que quiere aborda ‘Tebanas’, aseguran Cáceres y Tato que son muchos, tantos como en las obras originales de las que han partido; pero destacan algunos fundamentales que, dicen ellos, “nos permiten reconocer en el escenario nuestra ciudad, nuestro país o nuestro mundo”: “la idea de la identidad y del ‘yo’ contra el ‘nosotros’; la lucha fratricida o la guerra civil; y, por último, la naturaleza de la ley”. Y todos tienen como nexo en la trama la vida familiar, en sus diferentes dimensiones y con variados significados simbólicos. “Uno de nuestros actores -recuerda Tato- dice que ‘Tebanas’ es como una fiesta familiar de Nochevieja de esas que termina particularmente mal”.. Dónde: Teatro de la Abadía, Madrid. Cuándo: hasta el 15 de febrero. Cuánto: 25 euros.
El director Yayo Cáceres y el dramaturgo Álvaro Tato reúnen y sintetizan en un solo espectáculo varias tragedias griegas del ciclo tebano enriquecidas con un toque de comedia
El rey Edipo tiene que buscar al asesino de su padre para acabar con la maldición que sufre su ciudad; pero descubrir la verdad en torno a ese crimen resultará terrible para él. Tras la muerte de Edipo, sus hijos Eteocles y Polinices entablarán una guerra a muerte para conseguir el poder de Tebas. Una vez fallecidos los dos en la contienda, Antígona, otra de las hijas de Edipo, desafiará a su tío Creonte, nuevo mandatario de la ciudad, cuando este le prohíba dar sepultura a uno de sus hermanos, Polinices, por considerado un traidor.. Estas son las tres líneas argumentales, extraídas respectivamente de ‘Edipo rey’ (Sófocles), ‘Los siete contra Tebas’ (Esquilo) y ‘Antígona’ (Sófocles), que el dramaturgo Álvaro Tato ha hilvanado en un nuevo texto titulado ‘Tebanas’, escrito íntegramente en verso, al que ha incorporado también alguna escena de ‘Las fenicias’, de Eurípides, dando así cabida a los tres grandes maestros de la tragedia griega. Pero no todo es solemne y grave, sin dejar de ser serio, en este espectáculo dirigido por Yayo Cáceres; fieles a su espíritu juguetón y gamberro, los dos miembros creativos de Ay, Teatro -la compañía se completa con la distribuidora Emilia Yagüe- han tenido la original idea de incluir una suerte de entremés cómico que rinde homenaje a Aristófanes.. Tato ve perfectamente justificada esa mirada algo más distanciada y “burlona” sobre la tragedia: “Nosotros entendemos la tragedia, tal como me explicaba Amestoy en mis tiempos de la escuela de arte dramático (se refiere al dramaturgo y profesor Ignacio Amestoy), como un acto ritual de la ciudadanía contándose a sí misma, o mirándose reflejada en el espejo. Creo que, más que con el llanto, la tragedia tiene que ver la intención decontener ese llanto; es decir, con gente que no quiere llorar, gente que se obstina en luchar contra el destino que les ha sido asignado. En los propios comediógrafos existe ya una mirada mucho más irónica de lo que pensamos; no creo que la tragedia sea solo lamento. En Antígona, por ejemplo, hay un personaje, que es el soldado, que muchas veces pasa desapercibido y que es muy muy gracioso. ¡Se ríe del poder en la cara de Creonte!”. Y en este mismo sentido se expresa el director de la función: “Dicen que la ‘tragedia’ es ‘comedia’ más tiempo. Si se puede mirar con distancia algo, seguramente podremos reírnos de ello -apunta Cáceres-. Por algo terminamos muchas veces en los velatorios descojonados de risa, porque, si no, sería insoportable. Personalmente, a mí la risa me ha salvado la vida”.. Como es habitual en los trabajos de Ay, Teatro -y también en los de Ron Lalá, la otra compañía de la que forman parte Cáceres y Tato-, la música tiene un papel fundamental en la función y está estrechamente ligada a la dramaturgia y a la puesta en escena. “Yo creo que nos olvidamos de que la primera música de nuestra existencia que es la propia palabra -explica el director, que firma también la partitura de la obra-. Cuando un texto está bien escrito, tiene música en sí mismo. Así que, cuando me vienen los textos de Álvaro (Tato), todo fluye muy bien y se va encajando de manera sencilla”. Precisamente, las aptitudes musicales de los actores han sido un requisito importante a la hora de conformar el joven y polifacético elenco: Cira Ascanio, Marta Estal, Fran Garzía, Daniel Migueláñez, Gabriel de Mulder y Mario Salas son los seis intérpretes que dan vida a todos los personajes que aparecen en la obra al tiempo que funcionan como un gran y protagónico coro. “En realidad, todos los personajes emergen del coro -señala Tato-. De él sale…, por ejemplo…, Edipo; pero de pronto se cambia algo del vestuario y se convierte… en Yocasta; y así ocurre con todos. O sea, que jugamos a que el propio coro fabrica a los personajes”.. En cuanto a los grandes temas que quiere aborda ‘Tebanas’, aseguran Cáceres y Tato que son muchos, tantos como en las obras originales de las que han partido; pero destacan algunosfundamentales que, dicen ellos, “nos permiten reconocer en el escenario nuestra ciudad, nuestro país o nuestro mundo”: “la idea de la identidad y del ‘yo’ contra el ‘nosotros’; la lucha fratricida o la guerra civil; y, por último, la naturaleza de la ley”. Y todos tienen como nexo en la trama la vida familiar, en sus diferentes dimensiones y con variados significados simbólicos. “Uno de nuestros actores -recuerda Tato- dice que ‘Tebanas’ es como una fiesta familiar de Nochevieja de esas que termina particularmente mal”.. Dónde: Teatro de la Abadía, Madrid. Cuándo: hasta el 15 de febrero. Cuánto: 25 euros.
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