Cataluña cerró el 2025 con unas cifras muy exitosas en lo relativo a las donaciones y los trasplantes, confirmando así una tendencia estable en los últimos tres años. Y es que, con 370 donaciones cadáver – del millar de pacientes potencialmente donantes- fue el cuarto mejor año, en el que además se llevaron a cabo 1356 trasplantes, el segundo mejor dato histórico, lo que, en palabras de la subdirectora del Servicio Catalán de Salud, Pilar Otermin, «nos sitúa arriba de todo a nivel mundial».. «Son cifras extraordinarias», aseguró por su parte Jaume Tort, director de la Organización Catalana de Trasplantes (OCATT) durante la presentación de los datos del año pasado, los cuales permiten a Edoardo Melilli, médico adjunto del Servicio de Nefrología y jefe de sección de trasplante renal del Hospital de Bellvitge, señalar que «si alguien reside en Cataluña, tiene la probabilidad más alta del mundo de acceder a un trasplante».. En concreto, de los 1356 trasplantes del año pasado, que supusieron un incremento del 0,8% respecto a 2024, 945 fueron de riñón, 206 de hígado, 68 de corazón, 110 de pulmón y 27 de páncreas, con un peso muy significativo de los renales, ámbito en el que Cataluña se sitúa a la cabeza del Estado. En cuanto al paciente pediátrico, en 2025 se llevaron a cabo 36 trasplantes, 18 de ellos de riñón, 13 de hígado, 3 de corazón y 2 de pulmón y en la actualidad hay 14 pacientes en lista de espera.. En lo relativo a las donaciones, los hospitales catalanes siguen siendo responsables de la gran mayoría de donantes vivos de España, con un total de 174, todos ellos renales, lo que supone un incremento del 1,8% más respecto al año anterior. Además, cabe señalar que Cataluña cerró el año con 12 trasplantes renales con donante vivo cruzado.. Pese a todo, aún hay 1.407 personas que están en lista de espera de un trasplante, 14 de ellas en edad pediátrica, y de estas, 1271 están pendientes de recibir un riñón, y todo ello pese a que, como indicaba Tort, «en Cataluña, cada 6 horas se lleva a cabo un trasplante».. Cambio en el perfil del donante. En 2025, se confirmó además la tendencia observada en los últimos años respecto a los donantes cadáver reales, que fueron 370 -un 2,9% menos que en 2024- y es que la muerte encefálica (35%), que antes era la más frecuente entre este tipo de donantes, sigue perdiendo terreno en favor de la muerte en asistolia (65%).. «La mayoría muere por accidente cardiovascular y, el año pasado, solo el 0,8% -3 donantes- murieron por accidente de tráfico», indicó Tort, para señalar que «el perfil del donante cadáver en Cataluña, que se corresponde al de un hombre nacido en España, de 61 años, fallecido por muerte en asistolia a causa de accidente cardiovascular, está cambiando». A modo de anécdota, en 2025 el donante más mayor tenía 93 años, algo impensable hace un tiempo.. Cabe señalar, además, que, de entre todos los donantes cadáver de Cataluña, 51 de ellos se habían acogido a la ley de la Eutanasia y gracias a este perfil de donante, en 2025 se llevaron a cabo 167 trasplantes.. Aumentan las negativas. Sin embargo, el año pasado no todo fueron buenas noticias y es que se evidenció un incremento de las negativas de los familiares a la donación. Concretamente, se registraron 153 (27,6%), más que el año anterior (26,3%), de las cuales 58 se produjeron en el contexto de muertes encefálicas y 95, de muertes en asistolia.. Una de las razones que explicaría el incremento de las negativas es que, como comentó la doctora Nuria Masnou, coordinadora de donación y trasplantes del Hospital Josep Trueta de Girona -que pese a no ser un hospital trasplantador ocupa la tercera posición en donaciones- en el caso de los posibles donantes por muerte en asistolia, que son la mayoría, «una vez el médico comunica a la familia que ya no hay más opciones terapéuticas para ese paciente y se opta por retirarle todo el soporte, en el caso de aceptar la donación, ya no basta con sedarle, sino que hay que mantener ese soporte entre unas 12 y 24 horas para valorar en la Unidad de Cuidados Intensivos si esa donación es viable y realizar pruebas complementarias»:. «No es hasta el día siguiente que se lleva al paciente al quirófano donde se le retirar el soporte, para, tras los 5 minutos establecidos para reconfirmar la muerte, iniciar la extracción y todo ello supone alargar el momento de final de vida de un ser querido», algo que muchas familias se niegan a hacer.. El dato positivo es que, por contra, las negativas judiciales se han reducido a la mitad, lo que que resulta significativo dado que, como indicó Tort, «veníamos de dos años malos». Así en 2025 tan solo se produjeron 6 negativas judiciales entre los 57 casos judicializados, por las 12 de 2024.. En definitiva, acabamos de cerrar un año muy exitoso, algo en lo que también han contribuido las cifras relativas a las donaciones de sustancias de origen humano. Y es que durante ese periodo se llevaron a cabo 2172 donaciones cadáver de tejidos, lo que supone un incremento del 5,4% respecto al año anterior y un récord histórico. Ello permitió obtener 3.028 tejidos, cifra un 5,8% superior a la de 2024, mientras que el Banco de Sangre y Tejidos distribuyó 15.053, siendo así el líder en este ámbito.. Agradecimiento. En cualquier caso, como se puso de manifiesto durante la presentación de los datos de trasplantes y donaciones relativos a 2025, el éxito del año pasado no hubiera sido posible sin la generosidad y altruismo de los donantes y sus familias ni sin la inestimable labor de los profesionales, algo en lo que hizo especial hincapié Elena Baez, que, debido a una enfermedad genética, en 2023 tuvo que ser trasplantada de corazón y, a finales del año pasado, de riñón.. Con 49 años y tras la dura experiencia que fue para ella el someterse al trasplante de corazón, estuvo a punto de tirar la toalla, pero finalmente la convencieron para seguir luchando y aceptar recurrir a una donación de riñón que iba a permitirle seguir viviendo y con calidad de vida. «Yo antes pensaba que estaba bien, pero es ahora cuando realmente puedo decir que estoy bien, que me encuentro bien, y eso ha sido gracias a que alguien donó su órgano, un acto que sobrepasa mi entendimiento». «He pasado de no tener ninguna oportunidad a poder hacer vida normal», destaca.
En 2025, Cataluña registró cifras extraordinarias en trasplantes y donaciones, sin embargo se confirmó la tendencia al alza en las negativas familiares a la donación de los últimos años, con un porcentaje del 27,6%
Cataluña cerró el 2025 con unas cifras muy exitosas en lo relativo a las donaciones y los trasplantes, confirmando así una tendencia estable en los últimos tres años. Y es que, con 370 donaciones cadáver – del millar de pacientes potencialmente donantes- fue el cuarto mejor año, en el que además se llevaron a cabo 1356 trasplantes, el segundo mejor dato histórico, lo que, en palabras de la subdirectora del Servicio Catalán de Salud, Pilar Otermin, «nos sitúa arriba de todo a nivel mundial».. «Son cifras extraordinarias», aseguró por su parte Jaume Tort, director de la Organización Catalana de Trasplantes (OCATT) durante la presentación de los datos del año pasado, los cuales permiten a Edoardo Melilli, médico adjunto del Servicio de Nefrología y jefe de sección de trasplante renal del Hospital de Bellvitge, señalar que «si alguien reside en Cataluña, tiene la probabilidad más alta del mundo de acceder a un trasplante».. En concreto, de los 1356 trasplantes del año pasado, que supusieron un incremento del 0,8% respecto a 2024, 945 fueron de riñón, 206 de hígado, 68 de corazón, 110 de pulmón y 27 de páncreas, con un peso muy significativo de los renales, ámbito en el que Cataluña se sitúa a la cabeza del Estado. En cuanto al paciente pediátrico, en 2025 se llevaron a cabo 36 trasplantes, 18 de ellos de riñón, 13 de hígado, 3 de corazón y 2 de pulmón y en la actualidad hay 14 pacientes en lista de espera.. En lo relativo a las donaciones, los hospitales catalanes siguen siendo responsables de la gran mayoría de donantes vivos de España, con un total de 174, todos ellos renales, lo que supone un incremento del 1,8% más respecto al año anterior. Además, cabe señalar que Cataluña cerró el año con 12 trasplantes renales con donante vivo cruzado.. Pese a todo, aún hay 1.407 personas que están en lista de espera de un trasplante, 14 de ellas en edad pediátrica, y de estas, 1271 están pendientes de recibir un riñón, y todo ello pese a que, como indicaba Tort, «en Cataluña, cada 6 horas se lleva a cabo un trasplante».. Cambio en el perfil del donante. En 2025, se confirmó además la tendencia observada en los últimos años respecto a los donantes cadáver reales, que fueron 370 -un 2,9% menos que en 2024- y es que la muerte encefálica (35%), que antes era la más frecuente entre este tipo de donantes, sigue perdiendo terreno en favor de la muerte en asistolia (65%).. «La mayoría muere por accidente cardiovascular y, el año pasado, solo el 0,8% -3 donantes- murieron por accidente de tráfico», indicó Tort, para señalar que «el perfil del donante cadáver en Cataluña, que se corresponde al de un hombre nacido en España, de 61 años, fallecido por muerte en asistolia a causa de accidente cardiovascular, está cambiando». A modo de anécdota, en 2025 el donante más mayor tenía 93 años, algo impensable hace un tiempo.. Cabe señalar, además, que, de entre todos los donantes cadáver de Cataluña, 51 de ellos se habían acogido a la ley de la Eutanasia y gracias a este perfil de donante, en 2025 se llevaron a cabo 167 trasplantes.. Aumentan las negativas. Sin embargo, el año pasado no todo fueron buenas noticias y es que se evidenció un incremento de las negativas de los familiares a la donación. Concretamente, se registraron 153 (27,6%), más que el año anterior (26,3%), de las cuales 58 se produjeron en el contexto de muertes encefálicas y 95, de muertes en asistolia.. Una de las razones que explicaría el incremento de las negativas es que, como comentó la doctora Nuria Masnou, coordinadora de donación y trasplantes del Hospital Josep Trueta de Girona -que pese a no ser un hospital trasplantador ocupa la tercera posición en donaciones- en el caso de los posibles donantes por muerte en asistolia, que son la mayoría, «una vez el médico comunica a la familia que ya no hay más opciones terapéuticas para ese paciente y se opta por retirarle todo el soporte, en el caso de aceptar la donación, ya no basta con sedarle, sino que hay que mantener ese soporte entre unas 12 y 24 horas para valorar en la Unidad de Cuidados Intensivos si esa donación es viable y realizar pruebas complementarias»:. «No es hasta el día siguiente que se lleva al paciente al quirófano donde se le retirar el soporte, para, tras los 5 minutos establecidos para reconfirmar la muerte, iniciar la extracción y todo ello supone alargar el momento de final de vida de un ser querido», algo que muchas familias se niegan a hacer.. El dato positivo es que, por contra, las negativas judiciales se han reducido a la mitad, lo que que resulta significativo dado que, como indicó Tort, «veníamos de dos años malos». Así en 2025 tan solo se produjeron 6 negativas judiciales entre los 57 casos judicializados, por las 12 de 2024.. En definitiva, acabamos de cerrar un año muy exitoso, algo en lo que también han contribuido las cifras relativas a las donaciones de sustancias de origen humano. Y es que durante ese periodo se llevaron a cabo 2172 donaciones cadáver de tejidos, lo que supone un incremento del 5,4% respecto al año anterior y un récord histórico. Ello permitió obtener 3.028 tejidos, cifra un 5,8% superior a la de 2024, mientras que el Banco de Sangre y Tejidos distribuyó 15.053, siendo así el líder en este ámbito.. Agradecimiento. En cualquier caso, como se puso de manifiesto durante la presentación de los datos de trasplantes y donaciones relativos a 2025, el éxito del año pasado no hubiera sido posible sin la generosidad y altruismo de los donantes y sus familias ni sin la inestimable labor de los profesionales, algo en lo que hizo especial hincapié Elena Baez, que, debido a una enfermedad genética, en 2023 tuvo que ser trasplantada de corazón y, a finales del año pasado, de riñón.. Con 49 años y tras la dura experiencia que fue para ella el someterse al trasplante de corazón, estuvo a punto de tirar la toalla, pero finalmente la convencieron para seguir luchando y aceptar recurrir a una donación de riñón que iba a permitirle seguir viviendo y con calidad de vida. «Yo antes pensaba que estaba bien, pero es ahora cuando realmente puedo decir que estoy bien, que me encuentro bien, y eso ha sido gracias a que alguien donó su órgano, un acto que sobrepasa mi entendimiento». «He pasado de no tener ninguna oportunidad a poder hacer vida normal», destaca.
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