Alicante pierde otra de sus grandes referencias culturales, la Fnac. Un icono en el mundo de los libros en particular y en el de la cultura en general. Ubicada en la Avenida de la Estación, la tienda ha sido mucho más que un lugar en el que deambular entre novedades literarias o musicales.. Ha sido también un espacio para presentaciones de discos, con conciertos en directo, y de libros.. Su cierre se suma al de la librería 80 Mundos que ha dejado de ocupar el local de la Avenida de General Marvá, ese sitio en el que generaciones y generaciones de alicantinos han comprado los libros de texto al comenzar el curso escolar o compartido conocimientos sobre literatura. Era un símbolo de la ciudad y por suerte mantiene su espíritu y buen hacer en otro local, en el de la antigua librería Pynchon, ubicada en la calle Segura.. Leo en la prensa que en el espacio de la Fnac -abrió hace 25 años y supuso un antes y un después en la cultura de la ciudad por el concepto de establecimiento- habrá un gimnasio; mientras que 80 Mundos dejó su local original porque en el inmueble habrá un edificio de apartamentos turísticos.. Siempre es triste que una ciudad pierda espacios para el conocimiento, la cultura; espacios que invitan a la reflexión, que fomentan el pensamiento crítico. Algo de gran valor en tiempos de inmediatez en la información, de hiperconexión digital, en tiempos en que, en definitiva, es difícil discernir la verdad de la mentira y no dejarse enredar por los bulos que circulan por Internet a la velocidad de la luz y calan en la población antes que la información veraz y fidedigna.. Pues eso, que perder lugares de referencia en las ciudades es un drama; cada vez las urbes son más clónicas, sin apenas identidad propia. Por suerte, siempre nos quedarán los libros.
Es triste que una ciudad pierda espacios que fomentan el pensamiento crítico
Alicante pierde otra de sus grandes referencias culturales, la Fnac. Un icono en el mundo de los libros en particular y en el de la cultura en general. Ubicada en la Avenida de la Estación, la tienda ha sido mucho más que un lugar en el que deambular entre novedades literarias o musicales.. Ha sido también un espacio para presentaciones de discos, con conciertos en directo, y de libros.. Su cierre se suma al de la librería 80 Mundos que ha dejado de ocupar el local de la Avenida de General Marvá, ese sitio en el que generaciones y generaciones de alicantinos han comprado los libros de texto al comenzar el curso escolar o compartido conocimientos sobre literatura. Era un símbolo de la ciudad y por suerte mantiene su espíritu y buen hacer en otro local, en el de la antigua librería Pynchon, ubicada en la calle Segura.. Leo en la prensa que en el espacio de la Fnac -abrió hace 25 años y supuso un antes y un después en la cultura de la ciudad por el concepto de establecimiento- habrá un gimnasio; mientras que 80 Mundos dejó su local original porque en el inmueble habrá un edificio de apartamentos turísticos.. Siempre es triste que una ciudad pierda espacios para el conocimiento, la cultura; espacios que invitan a la reflexión, que fomentan el pensamiento crítico. Algo de gran valor en tiempos de inmediatez en la información, de hiperconexión digital, en tiempos en que, en definitiva, es difícil discernir la verdad de la mentira y no dejarse enredar por los bulos que circulan por Internet a la velocidad de la luz y calan en la población antes que la información veraz y fidedigna.. Pues eso, que perder lugares de referencia en las ciudades es un drama; cada vez las urbes son más clónicas, sin apenas identidad propia. Por suerte, siempre nos quedarán los libros.
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