Llegó a Évian como invitado y se marchó como ganador de la cumbre. El G-7 ha podido suponer un salto cualitativo en la guerra de Ucrania para las perspectivas de Ucrania. Los líderes del G-7 han conseguido acordar un comunicado en el que se comprometen a «incrementar la presión sobre la economía de guerra rusa». «Endureceremos las sanciones, incluidas aquellas sobre los sectores del gas y el petróleo», señala el comunicado, que apunta que la distensión de la crisis del estrecho de Ormuz facilita las cosas.. Lejos parece haber quedado aquella escena de bronca en la Casa Blanca de 2025 que pasó a los anales de la Historia. Y probablemente la pericia no ha sido sólo del invitado sino también del anfitrión. Macron se había marcado como objetivo fundamental de su último G-7 implicar a EE UU para conseguir una solución a la guerra librada en territorio europeo. Una cumbre criticada por su diseño de complacer a Trump a riesgo de que todo pudiera saltar por los aires en cualquier minuto y con el recuerdo del portazo que dio el estadounidense al último G-7 en Canadá.. Meses de desencuentros. La estrategia de Macron pasaba por dejar a un lado meses de desencuentros e incluso insultos personales de Trump y optar por el lado más pragmático de la diplomacia, incluidos los fastos de una cena con toda la pompa en Versalles como epílogo de la cumbre o dejar al margen las cuestiones medioambientales, para obtener unos resultados que se pondrán a prueba a partir de ahora. Por lo pronto, Trump ya ha amenazado a Putin con restablecer las sanciones sobre el petróleo si no se sienta a negociar, dado que la situación de Ormuz le permite, según sus palabras, de activar esa palanca.. Pero más allá de las palabras, Zelenski se lleva de Évian varios compromisos tangibles del G-7 entre los que destaca que Reino Unido suministrará uranio enriquecido a sus centrales nucleares, además de ampliar las sanciones a la flota fantasma rusa que transporta petróleo y gas, algo a lo que también se ha sumado Canadá. Además, los líderes europeos del G-7 con Ursula von der Leyen a la cabeza han ratificado su voluntad de «redoblar» sus apoyos a Ucrania en un momento en el que ya son el principal sustento financiero y militar de Kiev.. Este argumento y el hecho de que Ucrania haya estado infligiendo daños notables a infraestructuras rusas durante los últimos meses han pesado para hacer valer la tesis de los europeos del G-7: Ucrania está en una posición de fuerza mayor que hace un año, el respaldo de la UE es férreo sin Orban ya en el poder y Putin debe sentarse a negociar. Con estas premisas sobre la mesa, el objetivo esencial de la cumbre era implicar a EE UU en la salida de la guerra y parece haberse conseguido.. Paz justa para Ucrania. El Consejo Europeo, António Costa, remató de salida en Évian que un G-7 unido y decidido es «esencial para llevar la guerra a su final y lograr una paz justa y duradera». Los líderes también se comprometen a aumentar la entrega de capacidades de defensa aérea, nuevos sistemas, interceptores y capacidades de largo alcance a Ucrania. Por otra parte, se declaran «también listos para considerar facilitar a Ucrania licencias para aumentar la producción militar».. Trump llegó a la última jornada de la cumbre, plantándose en la sala donde estaban sentados sus homólogos diciendo «soy el jefe». El presidente de EE UU advirtió con dureza a Teherán de que, si no se porta de forma adecuada, «caerán bombas sobre sus cabezas» y tachó de falsas algunas informaciones filtradas en medios estadounidenses sobre las presuntas concesiones multimillonarias que podría realizar al régimen iraní.. «Irán va a necesitar inversiones, alguien debe ayudarles, quizás sus vecinos. Nosotros no les daremos dinero» y ha cifrado en 2.000 o 3.000 millones de euros los daños que ha supuesto la guerra para la economía iraní. Al igual que hizo en la jornada del martes, Trump ha asegurado que el régimen iraní nunca va a hacerse con el arma nuclear y de nuevo, no ha dudado en ejercer presión sobre Netanyahu ante la posibilidad de que el acuerdo descarrile por sus intervenciones en Líbano. «Israel ha sido un buen socio, pero podría hacerlo mejor con Hizbulá» criticando la estrategia de Netanyahu de bombardear inmuebles de Beirut como respuesta al «mínimo dron» por parte del grupo chiita sobre el desierto israelí que «no causa víctimas».. La declaración conjunta. Al término de la cumbre, y antes de partir a Versalles para la cena con Macron, Trump ha calificado de «éxito» el encuentro de Évian en clara concordancia con lo que han manifestado fuentes de la organización de la cumbre. «Macron ha hecho un gran trabajo» ha dicho el estadounidense. Elogios que previamente había lanzado el presidente francés hacia Trump, afirmando que «aún tiene confianza» en él pese a los encontronazos y discrepancias del pasado.. Y es que los acuerdos de Évian no se han quedado solo en Ucrania. El G-7 también ha aprobado una declaración conjunta con la cual fija el objetivo de reducir la dependencia de China en materia de tierras raras por debajo del 60% para 2030, en lo que supone crear un esfuerzo conjunto para reducir el impacto de ciertos desequilibrios económicos frente a Pekín. Dicho esfuerzo conjunto se enmarca en un contexto más amplio de voluntad de reequilibrar la relación económica con China, que el grupo de las 7 democracias más ricas considera marcada por una sobrecapacidad productiva del gigante asiático conseguida a base de masivos subsidios a las exportaciones.
Llegó a Évian como invitado y se marchó como ganador de la cumbre. El G-7 ha podido suponer un salto cualitativo en la guerra de Ucrania para las perspectivas de Ucrania. Los líderes del G-7 han conseguido acordar un comunicado en el que se comprometen a «incrementar la presión sobre la economía de guerra rusa». «Endureceremos las sanciones, incluidas aquellas sobre los sectores del gas y el petróleo», señala el comunicado, que apunta que la distensión de la crisis del estrecho de Ormuz facilita las cosas.. Lejos parece haber quedado aquella escena de bronca en la Casa Blanca de 2025 que pasó a los anales de la Historia. Y probablemente la pericia no ha sido sólo del invitado sino también del anfitrión. Macron se había marcado como objetivo fundamental de su último G-7 implicar a EE UU para conseguir una solución a la guerra librada en territorio europeo. Una cumbre criticada por su diseño de complacer a Trump a riesgo de que todo pudiera saltar por los aires en cualquier minuto y con el recuerdo del portazo que dio el estadounidense al último G-7 en Canadá.. Meses de desencuentros. La estrategia de Macron pasaba por dejar a un lado meses de desencuentros e incluso insultos personales de Trump y optar por el lado más pragmático de la diplomacia, incluidos los fastos de una cena con toda la pompa en Versalles como epílogo de la cumbre o dejar al margen las cuestiones medioambientales, para obtener unos resultados que se pondrán a prueba a partir de ahora. Por lo pronto, Trump ya ha amenazado a Putin con restablecer las sanciones sobre el petróleo si no se sienta a negociar, dado que la situación de Ormuz le permite, según sus palabras, de activar esa palanca.. Pero más allá de las palabras, Zelenski se lleva de Évian varios compromisos tangibles del G-7 entre los que destaca que Reino Unido suministrará uranio enriquecido a sus centrales nucleares, además de ampliar las sanciones a la flota fantasma rusa que transporta petróleo y gas, algo a lo que también se ha sumado Canadá. Además, los líderes europeos del G-7 con Ursula von der Leyen a la cabeza han ratificado su voluntad de «redoblar» sus apoyos a Ucrania en un momento en el que ya son el principal sustento financiero y militar de Kiev.. Este argumento y el hecho de que Ucrania haya estado infligiendo daños notables a infraestructuras rusas durante los últimos meses han pesado para hacer valer la tesis de los europeos del G-7: Ucrania está en una posición de fuerza mayor que hace un año, el respaldo de la UE es férreo sin Orban ya en el poder y Putin debe sentarse a negociar. Con estas premisas sobre la mesa, el objetivo esencial de la cumbre era implicar a EE UU en la salida de la guerra y parece haberse conseguido.. Paz justa para Ucrania. El Consejo Europeo, António Costa, remató de salida en Évian que un G-7 unido y decidido es «esencial para llevar la guerra a su final y lograr una paz justa y duradera». Los líderes también se comprometen a aumentar la entrega de capacidades de defensa aérea, nuevos sistemas, interceptores y capacidades de largo alcance a Ucrania. Por otra parte, se declaran «también listos para considerar facilitar a Ucrania licencias para aumentar la producción militar».. Trump llegó a la última jornada de la cumbre, plantándose en la sala donde estaban sentados sus homólogos diciendo «soy el jefe». El presidente de EE UU advirtió con dureza a Teherán de que, si no se porta de forma adecuada, «caerán bombas sobre sus cabezas» y tachó de falsas algunas informaciones filtradas en medios estadounidenses sobre las presuntas concesiones multimillonarias que podría realizar al régimen iraní.. «Irán va a necesitar inversiones, alguien debe ayudarles, quizás sus vecinos. Nosotros no les daremos dinero» y ha cifrado en 2.000 o 3.000 millones de euros los daños que ha supuesto la guerra para la economía iraní. Al igual que hizo en la jornada del martes, Trump ha asegurado que el régimen iraní nunca va a hacerse con el arma nuclear y de nuevo, no ha dudado en ejercer presión sobre Netanyahu ante la posibilidad de que el acuerdo descarrile por sus intervenciones en Líbano. «Israel ha sido un buen socio, pero podría hacerlo mejor con Hizbulá» criticando la estrategia de Netanyahu de bombardear inmuebles de Beirut como respuesta al «mínimo dron» por parte del grupo chiita sobre el desierto israelí que «no causa víctimas».. La declaración conjunta. Al término de la cumbre, y antes de partir a Versalles para la cena con Macron, Trump ha calificado de «éxito» el encuentro de Évian en clara concordancia con lo que han manifestado fuentes de la organización de la cumbre. «Macron ha hecho un gran trabajo» ha dicho el estadounidense. Elogios que previamente había lanzado el presidente francés hacia Trump, afirmando que «aún tiene confianza» en él pese a los encontronazos y discrepancias del pasado.. Y es que los acuerdos de Évian no se han quedado solo en Ucrania. El G-7 también ha aprobado una declaración conjunta con la cual fija el objetivo de reducir la dependencia de China en materia de tierras raras por debajo del 60% para 2030, en lo que supone crear un esfuerzo conjunto para reducir el impacto de ciertos desequilibrios económicos frente a Pekín. Dicho esfuerzo conjunto se enmarca en un contexto más amplio de voluntad de reequilibrar la relación económica con China, que el grupo de las 7 democracias más ricas considera marcada por una sobrecapacidad productiva del gigante asiático conseguida a base de masivos subsidios a las exportaciones.
Los líderes han conseguido acordar un comunicado en el que se comprometen a «incrementar la presión sobre la economía de guerra rusa»
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