El director presenta en Atenas una exposición de imágenes que ha captado durante los últimos años en sus paseos por el país
Asegura Yorgos Lanthimos que tomar fotografías se ha convertido en «algo importante» en su vida. Más allá del cine, en este otro arte se siente «mucho más libre»: «Siento que hay menos reglas ligadas a la narrativa convencional». Con esta carta de presentación llega el director de ‘Bugonia’ a la Onassis Stegi de Atenas con sus imágenes sin movimiento.. Será en este centro cultural en el que Lanthimos exponga hasta el 17 mayo las instantáneas tomadas durante los últimos años en su más estricta cotidianeidad griega. De esta forma, recoge un país «absurdo», como califica ‘The guardian’ los retratos de un ataúd apoyado contra una pared junto a una fregona; o un par de caballos con la cabeza cortada por árboles en primer plano. También expone un «divertido» monumento al borde de la carretera aparece bajo una señal de peligro. Consigue provocar la misma extrañeza a su público que en muchas de sus películas.. «La forma en que la veas depende de tu estado de ánimo», declaraba el director a la cabecera británica: «Un día la verás y te reirás, otro día la verás y pensarás: ‘¿Qué ha pasado aquí?’. Es oscura, está llena de matices, por eso me encanta esa película».. El altar de Lanthimos. Diseñada a modo de templo griego clásico, la exposición crea un espacio central similar a un altar que exhibe 110 obras nuevas del realizador, mientras que el perímetro exterior presenta tres conjuntos de obras vinculadas a sus películas, de modo que el público transita desde su práctica conocida hasta el núcleo interno de su nueva obra fotográfica.. Lanthimos, reconocido por la creación de mundos y sus particulares exploraciones de las relaciones humanas, se ha consolidado como uno de los autores más singulares del cine contemporáneo; y con esta exposición en Onassis Stegi traslada a su espectador ese mismo universo, aunque en otro formato: reúne cuatro series de 182 fotografías tomadas a lo largo de los últimos cinco años, «ofreciendo nuevas perspectivas y una visión profunda de este visionario único», destaca la muestra.. Para Michael Mack, comisario del recorrido, el director posee «un talento singular en el uso del objetivo fotográfico para construir narrativas, y esta exposición demuestra su creciente capacidad para provocar saltos emocionales e intelectuales que trascienden el marco de una fotografía fija. La serie de obras en blanco y negro, realizadas en Grecia al margen de su práctica cinematográfica, marca un nuevo rumbo, una introspección hacia un paisaje conocido. Surgida dentro de una larga tradición fotográfica aplicada a la documentación del paisaje transformado por el hombre, también refleja una era de autorreflexión y su avanzado progreso en el desarrollo de su propio lenguaje fotográfico».. De este modo, la exposición incluye tres series fotográficas nacidas de los espacios cinematográficos de Lanthimos, realizadas en los alrededores de localizaciones de rodaje en Nueva Orleans y Atlanta, y en las ciudades recreadas construidas como decorados en estudios de sonido en Budapest.. Y la cuarta serie de obras es la primera que reúne trabajos de una colección personal de fotografías tomadas en su Grecia natal. Recopiladas durante paseos en solitario por las afueras de Atenas y visitas a islas del mar Egeo. Lanthimos plasma «con una mirada serena y meditativa lo cotidiano y lo mundano», explica el recorrido, «aprovechando la capacidad de abstracción y transformación que ofrece la fotografía».. Durante toda la obra fotográfica de Lanthimos se aprecia una reflexión profunda sobre lo banal y lo familiar. Destila la naturalidad con exquisita claridad e intimidad, representando el mundo como algo particular y complejo. De forma similar a su trabajo cinematográfico, emerge un lenguaje que se construye a sí mismo, una imagen luminosa de los fenómenos.
Arte
Asegura Yorgos Lanthimos que tomar fotografías se ha convertido en «algo importante» en su vida. Más allá del cine, en este otro arte se siente «mucho más libre»: «Siento que hay menos reglas ligadas a la narrativa convencional». Con esta carta de presentación llega el director de ‘Bugonia’ a la Onassis Stegi de Atenas con sus imágenes sin movimiento.. Será en este centro cultural en el que Lanthimos exponga hasta el 17 mayo las instantáneas tomadas durante los últimos años en su más estricta cotidianeidad griega. De esta forma, recoge un país «absurdo», como califica ‘The guardian’ los retratos de un ataúd apoyado contra una pared junto a una fregona; o un par de caballos con la cabeza cortada por árboles en primer plano. También expone un «divertido» monumento al borde de la carretera aparece bajo una señal de peligro. Consigue provocar la misma extrañeza a su público que en muchas de sus películas.. «La forma en que la veas depende de tu estado de ánimo», declaraba el director a la cabecera británica: «Un día la verás y te reirás, otro día la verás y pensarás: ‘¿Qué ha pasado aquí?’. Es oscura, está llena de matices, por eso me encanta esa película».. Diseñada a modo de templo griego clásico, la exposición crea un espacio central similar a un altar que exhibe 110 obras nuevas del realizador, mientras que el perímetro exterior presenta tres conjuntos de obras vinculadas a sus películas, de modo que el público transita desde su práctica conocida hasta el núcleo interno de su nueva obra fotográfica.. Lanthimos, reconocido por la creación de mundos y sus particulares exploraciones de las relaciones humanas, se ha consolidado como uno de los autores más singulares del cine contemporáneo; y con esta exposición en Onassis Stegi traslada a su espectador ese mismo universo, aunque en otro formato: reúne cuatro series de 182 fotografías tomadas a lo largo de los últimos cinco años, «ofreciendo nuevas perspectivas y una visión profunda de este visionario único», destaca la muestra.. Para Michael Mack, comisario del recorrido, el director posee «un talento singular en el uso del objetivo fotográfico para construir narrativas, y esta exposición demuestra su creciente capacidad para provocar saltos emocionales e intelectuales que trascienden el marco de una fotografía fija. La serie de obras en blanco y negro, realizadas en Grecia al margen de su práctica cinematográfica, marca un nuevo rumbo, una introspección hacia un paisaje conocido. Surgida dentro de una larga tradición fotográfica aplicada a la documentación del paisaje transformado por el hombre, también refleja una era de autorreflexión y su avanzado progreso en el desarrollo de su propio lenguaje fotográfico».. De este modo, la exposición incluye tres series fotográficas nacidas de los espacios cinematográficos de Lanthimos, realizadas en los alrededores de localizaciones de rodaje en Nueva Orleans y Atlanta, y en las ciudades recreadas construidas como decorados en estudios de sonido en Budapest.. Y la cuarta serie de obras es la primera que reúne trabajos de una colección personal de fotografías tomadas en su Grecia natal. Recopiladas durante paseos en solitario por las afueras de Atenas y visitas a islas del mar Egeo. Lanthimos plasma «con una mirada serena y meditativa lo cotidiano y lo mundano», explica el recorrido, «aprovechando la capacidad de abstracción y transformación que ofrece la fotografía».. Durante toda la obra fotográfica de Lanthimos se aprecia una reflexión profunda sobre lo banal y lo familiar. Destila la naturalidad con exquisita claridad e intimidad, representando el mundo como algo particular y complejo. De forma similar a su trabajo cinematográfico, emerge un lenguaje que se construye a sí mismo, una imagen luminosa de los fenómenos.
