First Dates comenzó la semana especial de San Valentín recibiendo a Yolanda, que acudió por segunda vez al restaurante de Mediaset en busca del amor.. La comensal entró en el local con una cazadora motera y el casco puesto, pero en cuanto se lo quitó, Carlos Sobera la reconoció: «Es la despellejadora!», exclamó el presentador.. Y es que la valenciana, en su anterior visita al programa, le confesó al conductor del programa que el abrigo que llevaba puesto «está hecho de la piel de mis ex».. «Estoy enamorada de cómo soy, de cómo he ido evolucionando como persona y cómo me he creado a mí misma. Pero en el amor me ha ido todo fatal», confesó la masajista.. Sobera quiso saber el motivo de esa mala suerte: «Está el mercado muy mal, hay mucho traumado, mucho cucaracho, que es una persona que no te valora, no te hace sentir especial, no te aporta…», explicó.. Su cita fue Carlos, que comentó en su presentación que «para mí, San Valentín es una gilipollez porque las personas que están enamoradas lo están desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre, no solo ese día».. Ella se quedó impresionada al ver que llevaban las botas de la misma marca: «Me las regaló el batería de Mago de Oz», le contó el cocinero, algo que le encantó a la dater: «Es un heavy de los pies a la cabeza».. Ya sentados a la mesa, la masajista le reconoció que estaba en un punto de su vida en el que no se conformaba con cualquier cosa: «Quiero a alguien que cuando me mire le brillen los ojos y me haga que brillen los míos».. «Que cuando me bese, que me tiemblen hasta las piernas, que cuando me toque, se me caigan las bragas al suelo y cuando me ponga ahí on fire, que explote ya como las fallas de Valencia», aseguró la valenciana.. Carlos se quedó un poco descolocado ante tal afirmación: «Va muy revolucionada, va a 300 y yo, la verdad, en esta época de mi vida no necesito a una persona tan revolucionada».. Y argumentó su comentario: «Lo digo porque creo que nos caemos por el acantilado los dos a esa velocidad. Te destroza, se te echa encima y te pega dos bombeadas y, vamos, a mí me revienta».. Aun así, la soltera no soltó el acelerador ni un instante: «Yo quiero a alguien ahora que me haga temblar las patas y que me ponga ahí mirando ‘pa’ cuenca'».. Al final, Yolanda no quiso tener una segunda cita porque «no ha despertado en mí la fiera que llevo dentro». Y Carlos coincidió con ella: «Es que va a 8.000 revoluciones y yo, a 1.500».
«Quiero a alguien que cuando me toque, se me caigan las bragas al suelo», explicó.
20MINUTOS.ES – Televisión
First Dates comenzó la semana especial de San Valentín recibiendo a Yolanda, que acudió por segunda vez al restaurante de Mediaset en busca del amor.. La comensal entró en el local con una cazadora motera y el casco puesto, pero en cuanto se lo quitó, Carlos Sobera la reconoció: «Es la despellejadora!», exclamó el presentador.. Y es que la valenciana, en su anterior visita al programa, le confesó al conductor del programa que el abrigo que llevaba puesto «está hecho de la piel de mis ex».. «Estoy enamorada de cómo soy, de cómo he ido evolucionando como persona y cómo me he creado a mí misma. Pero en el amor me ha ido todo fatal», confesó la masajista.. Sobera quiso saber el motivo de esa mala suerte: «Está el mercado muy mal, hay mucho traumado, mucho cucaracho, que es una persona que no te valora, no te hace sentir especial, no te aporta…», explicó.. Su cita fue Carlos, que comentó en su presentación que «para mí, San Valentín es una gilipollez porque las personas que están enamoradas lo están desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre, no solo ese día».. Ella se quedó impresionada al ver que llevaban las botas de la misma marca: «Me las regaló el batería de Mago de Oz», le contó el cocinero, algo que le encantó a la dater: «Es un heavy de los pies a la cabeza».. Ya sentados a la mesa, la masajista le reconoció que estaba en un punto de su vida en el que no se conformaba con cualquier cosa: «Quiero a alguien que cuando me mire le brillen los ojos y me haga que brillen los míos».. «Que cuando me bese, que me tiemblen hasta las piernas, que cuando me toque, se me caigan las bragas al suelo y cuando me ponga ahí on fire, que explote ya como las fallas de Valencia», aseguró la valenciana.. Carlos se quedó un poco descolocado ante tal afirmación: «Va muy revolucionada, va a 300 y yo, la verdad, en esta época de mi vida no necesito a una persona tan revolucionada».. Y argumentó su comentario: «Lo digo porque creo que nos caemos por el acantilado los dos a esa velocidad. Te destroza, se te echa encima y te pega dos bombeadas y, vamos, a mí me revienta».. Aun así, la soltera no soltó el acelerador ni un instante: «Yo quiero a alguien ahora que me haga temblar las patas y que me ponga ahí mirando ‘pa’ cuenca'».. Al final, Yolanda no quiso tener una segunda cita porque «no ha despertado en mí la fiera que llevo dentro». Y Carlos coincidió con ella: «Es que va a 8.000 revoluciones y yo, a 1.500».
