España vive la primera temporada alta del turismo este año. Y, aunque solo sea un ensayo de lo que vendrá después, resulta interesante por el complicado momento que atraviesa la geopolítica mundial. 2026, llamado a ser el ejercicio en que se supere por fin la barrera de los 100 millones de turistas, también ha visto la vuelta a Oriente Próximo de una guerra de escala regional, pero con consecuencias económicas mundiales.. Seguir leyendo
España parece varada en la encrucijada de maximizar las bondades y minimizar los perjuicios de una actividad fundamental
Editorial. Opinión. Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos. España parece varada en la encrucijada de maximizar las bondades y minimizar los perjuicios de una actividad fundamental. Playa de La Malagueta, este domingo en Málaga.Jorge Zapata (EFE). España vive la primera temporada alta del turismo este año. Y, aunque solo sea un ensayo de lo que vendrá después, resulta interesante por el complicado momento que atraviesa la geopolítica mundial. 2026, llamado a ser el ejercicio en que se supere por fin la barrera de los 100 millones de turistas, también ha visto la vuelta a Oriente Próximo de una guerra de escala regional, pero con consecuencias económicas mundiales.. El sector turístico, sin embargo, confía en que eso no comprometerá las buenas perspectivas del ejercicio. Si acaso, dicen algunas voces, incrementará el volumen de viajeros por el deterioro en la seguridad (o en la percepción de ella) de otros países mediterráneos que se consideran destinos competidores. Y, en un momento en que el fantasma de la inflación vuelve a Europa, nadie duda que la guerra de Irán acabará, sí o sí, provocando que viajar salga más caro.. Este último no es un detalle menor, porque en los últimos años el encarecimiento de los servicios turísticos ha sido notable. Y el gasto asociado a los viajeros ha superado de largo cada ejercicio lo que crecían las propias llegadas de turistas. A modo de ejemplo, el pasado enero (los últimos datos oficiales de que dispone el INE), el volumen de visitantes creció poco más de un 1% en términos interanuales, mientras el dinero asociado a estos viajes lo hacía un 9%.. España, pues, llega a la Semana Santa con la perspectiva de gestionar un turismo que será más caro y más masivo que en años anteriores. Y la respuesta de numerosas Administraciones, principalmente locales, parece ser repercutir más sobre los precios para desalentar a los visitantes, o al menos recaudar dinero con el que paliar los efectos negativos de la turistificación. El sector duda de la eficacia de estas medidas y pide una gestión más dedicada a los que son los grandes retos desde hace tiempo: desestacionalizar las llegadas y diversificar los destinos de quienes nos visitan.. El próximo 20 de abril se cumplirá el segundo aniversario de las movilizaciones que sacaron a las calles de toda Canarias a miles de personas. Protestaban contra la turistificación y sus efectos negativos, con especial énfasis sobre la protección del entorno natural y la vivienda. Luego se replicaron, con acentos sobre unas problemáticas u otras, en muchas otras ciudades. Pero, dos años después, España parece varada en la misma encrucijada de entonces. La de maximizar las bondades y minimizar los perjuicios de una actividad que, guste más o menos, sigue siendo fundamental para la economía.. Recibe la Agenda de Cinco Días con las citas económicas más importantes del día. Opinion Cinco Días en Facebook. Opinion Cinco Días en Twitter. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Opinión. Turismo. Ataque contra Irán. Inflación. Hoteles. Se adhiere a los criterios deMás información. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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