La derecha catalana no independentista, básicamente Vox y el PP, atraviesa un momento de reflexión interna marcado por la autocrítica, las discrepancias estratégicas y la búsqueda de un nuevo rumbo político. Este contraste se ha escenificado este viernes en Barcelona, en el marco de la jornada El futuro de la derecha en Catalunya, organizada por el Centre d’Estudis, Formació i Anàlisi Social de la Fundación San Pablo (CEFAS-CEU) en la Universitat CEU Abat Oliba (UAO).. El encuentro ha coincidido con la celebración en la ciudad de la cumbre del progresismo global, encabezada por Pedro Sánchez y Lula da Silva, configurándose así como una suerte de “contracumbre” ideológica. El plato fuerte ha sido una mesa redonda entre el presidente del PP en Cataluña, Alejandro Fernández, y el secretario general de Vox y líder del partido en la comunidad, Ignacio Garriga, moderada por el profesor Jorge Soley.. Ambos dirigentes han coincidido en un diagnóstico contundente: la historia reciente de la derecha catalana, encarnada en CiU y en Junts, es un “fracaso”. Fernández ha sostenido que, pese a que esta ideología ha contado históricamente con una amplia mayoría social en Cataluña, no ha logrado traducir ese respaldo en poder político efectivo. A su juicio, la causa principal es la “distorsión absoluta, irreconciliable y exacerbada del eje nacional”, que ha condicionado toda la política catalana y ha dificultado la articulación de mayorías estables.. En la misma línea, Garriga ha calificado la trayectoria de la derecha en Cataluña como un “fracaso en mayúsculas”, reprochando que no haya sabido dar la batalla cultural y que se haya centrado en exceso en cuestiones económicas, dejando de lado aspectos como la familia, los valores o la reindustrialización.. ¿Qué es la derecha?. El debate ha evidenciado, sin embargo, diferencias de enfoque entre ambos líderes. Mientras Fernández ha reivindicado la validez del concepto de “derecha” —aunque ha lamentado su mala reputación social, asociada a autoritarismo o inmovilismo—, Garriga ha preferido definirse como “populista”, equiparando este término al “sentido común” que, según él, predomina en la calle. El dirigente de Vox ha dibujado un escenario de “crisis moral” en la sociedad, que ha vinculado, entre otros factores, al aumento de suicidios entre jóvenes, y ha denunciado la persistencia de la “hegemonía de la izquierda”.. Uno de los puntos de mayor coincidencia ha sido la percepción de un cambio generacional. Tanto Fernández como Garriga han señalado que se está produciendo un giro ideológico entre los jóvenes, algunos de los cuales habrían pasado del independentismo a posiciones más próximas a la derecha. En este contexto, el líder de Vox ha apelado directamente a la juventud, animándola a implicarse en la vida pública desde asociaciones, universidades o sindicatos, y ha defendido que su partido debe convertirse en un “asidero de esperanza”. Incluso ha hablado de una “primavera joven” como garantía del futuro de las derechas.. Patriotismo vs constitucionalismo. Garriga ha ido más allá al plantear la necesidad de liderar este cambio también desde el ámbito educativo, apostando por modificar leyes y contenidos escolares para reforzar el patriotismo. En su opinión, este concepto debe superar el marco constitucional, ya que “es mucho más que la Constitución o un conjunto de leyes”. Además, ha insistido en la necesidad de impulsar una “guerra cultural” y ha llegado a proponer recortes drásticos en la financiación de los medios de comunicación.. Fernández, por su parte, ha mantenido un tono más institucional, subrayando que cualquier proyecto político debe enmarcarse en la Constitución y defendiendo que en la derecha “debe caber todo el mundo”. No obstante, también ha compartido parte del diagnóstico de Vox sobre la evolución política en Cataluña, especialmente en lo relativo al papel del nacionalismo.. El líder popular ha sido especialmente duro con este último, al que ha atribuido una “raíz autoritaria y totalitaria” que, a su juicio, hace “completamente inviable” cualquier acuerdo con Junts. Fernández ha afirmado que es “metafísicamente imposible” pactar con una formación que, según él, pretende expulsar el español de la esfera pública y educativa, y ha responsabilizado al independentismo de haber fracturado la sociedad catalana.. Partidos. En este sentido, ha rechazado la posibilidad de entendimiento con el partido de Carles Puigdemont más allá de coincidencias puntuales en votaciones, y ha criticado que quienes “rompieron la sociedad catalana en dos” pretendan ahora que otros pidan perdón. También ha vinculado el nacionalismo con políticas de izquierdas, llegando a afirmar que durante los gobiernos de Junts, la CUP ha influido de forma determinante en algunas decisiones.. Garriga ha sido también contundente contra el independentismo, al que ha englobado en un mismo bloque junto a otras fuerzas políticas, asegurando que “la Cataluña de Salvador Illa es la misma que la de Junts y la de ERC”. Asimismo, ha negado que Junts pueda considerarse una formación de derechas, calificándola de “gran estafa” y responsabilizándola del “desastre” en Cataluña.. Pese a estas coincidencias, el acercamiento entre PP y Vox ha quedado patente durante el acto. Fernández ha valorado positivamente los acuerdos alcanzados con la formación de Garriga en distintos territorios, como el gobierno de coalición en Extremadura, al considerar que contribuyen a “revertir el sanchismo” y combatir el nacionalismo. No obstante, ha matizado que estos pactos no son sencillos y ha subrayado que el PP no está dispuesto a “quebrantar la Constitución”.
Ignacio Garriga y Alejandro Fernández coinciden en una mesa redonda en la que coinciden en calificar de «fracaso» la historia de Convergencia y Junts
La derecha catalana no independentista, básicamente Vox y el PP, atraviesa un momento de reflexión interna marcado por la autocrítica, las discrepancias estratégicas y la búsqueda de un nuevo rumbo político. Este contraste se ha escenificado este viernes en Barcelona, en el marco de la jornada El futuro de la derecha en Catalunya, organizada por el Centre d’Estudis, Formació i Anàlisi Social de la Fundación San Pablo (CEFAS-CEU) en la Universitat CEU Abat Oliba (UAO).. El encuentro ha coincidido con la celebración en la ciudad de la cumbre del progresismo global, encabezada por Pedro Sánchez y Lula da Silva, configurándose así como una suerte de “contracumbre” ideológica. El plato fuerte ha sido una mesa redonda entre el presidente del PP en Cataluña, Alejandro Fernández, y el secretario general de Vox y líder del partido en la comunidad, Ignacio Garriga, moderada por el profesor Jorge Soley.. Ambos dirigentes han coincidido en un diagnóstico contundente: la historia reciente de la derecha catalana, encarnada en CiU y en Junts, es un “fracaso”. Fernández ha sostenido que, pese a que esta ideología ha contado históricamente con una amplia mayoría social en Cataluña, no ha logrado traducir ese respaldo en poder político efectivo. A su juicio, la causa principal es la “distorsión absoluta, irreconciliable y exacerbada del eje nacional”, que ha condicionado toda la política catalana y ha dificultado la articulación de mayorías estables.. En la misma línea, Garriga ha calificado la trayectoria de la derecha en Cataluña como un “fracaso en mayúsculas”, reprochando que no haya sabido dar la batalla cultural y que se haya centrado en exceso en cuestiones económicas, dejando de lado aspectos como la familia, los valores o la reindustrialización.. ¿Qué es la derecha?. El debate ha evidenciado, sin embargo, diferencias de enfoque entre ambos líderes. Mientras Fernández ha reivindicado la validez del concepto de “derecha” —aunque ha lamentado su mala reputación social, asociada a autoritarismo o inmovilismo—, Garriga ha preferido definirse como “populista”, equiparando este término al “sentido común” que, según él, predomina en la calle. El dirigente de Vox ha dibujado un escenario de “crisis moral” en la sociedad, que ha vinculado, entre otros factores, al aumento de suicidios entre jóvenes, y ha denunciado la persistencia de la “hegemonía de la izquierda”.. Uno de los puntos de mayor coincidencia ha sido la percepción de un cambio generacional. Tanto Fernández como Garriga han señalado que se está produciendo un giro ideológico entre los jóvenes, algunos de los cuales habrían pasado del independentismo a posiciones más próximas a la derecha. En este contexto, el líder de Vox ha apelado directamente a la juventud, animándola a implicarse en la vida pública desde asociaciones, universidades o sindicatos, y ha defendido que su partido debe convertirse en un “asidero de esperanza”. Incluso ha hablado de una “primavera joven” como garantía del futuro de las derechas.. Patriotismo vs constitucionalismo. Garriga ha ido más allá al plantear la necesidad de liderar este cambio también desde el ámbito educativo, apostando por modificar leyes y contenidos escolares para reforzar el patriotismo. En su opinión, este concepto debe superar el marco constitucional, ya que “es mucho más que la Constitución o un conjunto de leyes”. Además, ha insistido en la necesidad de impulsar una “guerra cultural” y ha llegado a proponer recortes drásticos en la financiación de los medios de comunicación.. Fernández, por su parte, ha mantenido un tono más institucional, subrayando que cualquier proyecto político debe enmarcarse en la Constitución y defendiendo que en la derecha “debe caber todo el mundo”. No obstante, también ha compartido parte del diagnóstico de Vox sobre la evolución política en Cataluña, especialmente en lo relativo al papel del nacionalismo.. El líder popular ha sido especialmente duro con este último, al que ha atribuido una “raíz autoritaria y totalitaria” que, a su juicio, hace “completamente inviable” cualquier acuerdo con Junts. Fernández ha afirmado que es “metafísicamente imposible” pactar con una formación que, según él, pretende expulsar el español de la esfera pública y educativa, y ha responsabilizado al independentismo de haber fracturado la sociedad catalana.. Partidos. En este sentido, ha rechazado la posibilidad de entendimiento con el partido de Carles Puigdemont más allá de coincidencias puntuales en votaciones, y ha criticado que quienes “rompieron la sociedad catalana en dos” pretendan ahora que otros pidan perdón. También ha vinculado el nacionalismo con políticas de izquierdas, llegando a afirmar que durante los gobiernos de Junts, la CUP ha influido de forma determinante en algunas decisiones.. Garriga ha sido también contundente contra el independentismo, al que ha englobado en un mismo bloque junto a otras fuerzas políticas, asegurando que “la Cataluña de Salvador Illa es la misma que la de Junts y la de ERC”. Asimismo, ha negado que Junts pueda considerarse una formación de derechas, calificándola de “gran estafa” y responsabilizándola del “desastre” en Cataluña.. Pese a estas coincidencias, el acercamiento entre PP y Vox ha quedado patente durante el acto. Fernández ha valorado positivamente los acuerdos alcanzados con la formación de Garriga en distintos territorios, como el gobierno de coalición en Extremadura, al considerar que contribuyen a “revertir el sanchismo” y combatir el nacionalismo. No obstante, ha matizado que estos pactos no son sencillos y ha subrayado que el PP no está dispuesto a “quebrantar la Constitución”.
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