Se acerca el límite del ultimátum del Sr. Trump a Irán; es este viernes. Aunque con dicho personaje, con esto de sus límites, sucede como con los principios de Groucho Marx: si no gustan, tienen otros disponibles. Voy a entrar en el arriesgado oficio de prever cómo puede ser el acuerdo que ponga fin al intercambio de misiles, drones y ataques de aviación que sobrevuelan actualmente el golfo Pérsico, el estrecho de Ormuz e incluso llegan más allá.. Peligroso oficio este de vislumbrar el futuro, principalmente por la inmediatez de los plazos que trata de imponer el voluble Trump. Y ya les adelanto que mi idea general es que la situación, tras el acuerdo, será para todos los afectados prácticamente igual a la anterior al comienzo de las hostilidades, aunque un poco peor. Para unos más que para otros.. La Administración Trump anunció una multitud de objetivos contradictorios para su agresión a Irán, con lo cual es humanamente imposible determinar qué constituye para ellos el éxito. Veremos dónde cuelga su «Mission accomplished» (Misión cumplida). Si penetramos en la espesa niebla que cubre sus intenciones –y desechamos la sospecha de temeraria improvisación–, pudiéramos deducir que hacerse con los más de 400 kg de uranio enriquecido iraní y a la vez neutralizar sus misiles balísticos, pudieran ser los más realísticos mínimos deseados inicialmente. Ni siquiera esto van a poder conseguir.. El Israel del Sr. Netanyahu logró arrastrar a Trump en su intento de eliminar la amenaza de los ayatolas potencialmente existencial para el Estado judío. Evidentemente, no lo ha logrado, aunque se le está concediendo manos libres en Líbano como premio de consolación para ver si así al menos logra neutralizar a Hezbolá.. Ya lo intentó en el pasado y no lo logró, pese a ocupar la franja de terreno que ahora trata de conquistar de nuevo. Con la represión en Cisjordania, los norteamericanos fingen no saber lo que está pasando. Lo que está obteniendo Netanyahu con esta guerra no es, pues, neutralizar Irán definitivamente, sino más bien que EE UU le deje hacer en los otros teatros,, lo cual no es poco tras el triste historial de su conducta reciente en Gaza. Ni Netanyahu, ni los ayatolás tienen prisa. Solo Trump la tiene.. Irán ha sufrido un desgaste notable, pero no en lo esencial. Para ellos, aguantar era triunfar. Los chiíes idealizan el martirio. Su estrategia básica era convertir su desgaste y dolor en sufrimiento para todos, empezando por los árabes sunitas y amenazando una economía mundial dependiente del crudo y el gas natural que produce la región. Irán ha conseguido crear pánico entre las tripulaciones de los buques mercantes que transitan por Ormuz empleando para ello un mínimo de fuerza y sin tener que fondear -hasta ahora- las minas marinas, lo que hubiera representado una amenaza mucho más persistente y difícil de limpiar bajo oposición. Para los buques de guerra norteamericanos, el forzar el Estrecho frente a un enemigo emboscado que ha tenido décadas para prepararse hubiera supuesto un riesgo inaceptable. Los ayatolás, por si acaso, están reservando las minas para ellos.. Y por último llegamos a los más perjudicados: los árabes sunitas del golfo. Soñaron con convertir el desierto en una mezcla entre Disneylandia y Nueva York atrayendo con su potencia económica al mejor talento del mundo, edificando rascacielos y construyendo jardines. Pero para todo esto necesitan energía eléctrica y agua que no produce el desierto; hay que construir, pues, muchas plantas desalinizadoras y centrales eléctricas que, desgraciadamente, siempre estarán al alcance de los misiles y drones iraníes.. La protección norteamericana en la que confiaron no ha funcionado al menos en el grado suficiente y la sombra de su vulnerabilidad les llevara probablemente a replantearse en un futuro próximo sus relaciones. Su protector está muy lejos y no se muestra excesivamente preocupado por ellos. Sin embargo, el fanático perturbador acecha desde la otra orilla del golfo Pérsico; demasiado cerca. Y aunque esta guerra acabe sin que estas instalaciones hayan sido atacadas, ha demostrado que lo son potencialmente y con ello la fragilidad del sueño árabe. La venganza del desierto.. Los occidentales hemos aprendido dos dolorosas lecciones en los 25 años que llevamos intentando estabilizar –pero fallando- Oriente Medio. Los norteamericanos, que no deben poner infantería, las famosas botas sobre el terreno. Los europeos, que no tenemos que seguir ciegamente a los norteamericanos. Pero todavía hay algo que todavía no hemos asimilado todos: que nada se resuelve rápidamente en estas tierras del Oriente Medio.
Se acerca el límite del ultimátum del Sr. Trump a Irán; es este viernes. Aunque con dicho personaje, con esto de sus límites, sucede como con los principios de Groucho Marx: si no gustan, tienen otros disponibles. Voy a entrar en el arriesgado oficio de prever cómo puede ser el acuerdo que ponga fin al intercambio de misiles, drones y ataques de aviación que sobrevuelan actualmente el golfo Pérsico, el estrecho de Ormuz e incluso llegan más allá.. Peligroso oficio este de vislumbrar el futuro, principalmente por la inmediatez de los plazos que trata de imponer el voluble Trump. Y ya les adelanto que mi idea general es que la situación, tras el acuerdo, será para todos los afectados prácticamente igual a la anterior al comienzo de las hostilidades, aunque un poco peor. Para unos más que para otros.. La Administración Trump anunció una multitud de objetivos contradictorios para su agresión a Irán, con lo cual es humanamente imposible determinar qué constituye para ellos el éxito. Veremos dónde cuelga su «Mission accomplished» (Misión cumplida). Si penetramos en la espesa niebla que cubre sus intenciones –y desechamos la sospecha de temeraria improvisación–, pudiéramos deducir que hacerse con los más de 400 kg de uranio enriquecido iraní y a la vez neutralizar sus misiles balísticos, pudieran ser los más realísticos mínimos deseados inicialmente. Ni siquiera esto van a poder conseguir.. El Israel del Sr. Netanyahu logró arrastrar a Trump en su intento de eliminar la amenaza de los ayatolas potencialmente existencial para el Estado judío. Evidentemente, no lo ha logrado, aunque se le está concediendo manos libres en Líbano como premio de consolación para ver si así al menos logra neutralizar a Hezbolá.. Desgaste notable, pero no en lo esencial. Ya lo intentó en el pasado y no lo logró, pese a ocupar la franja de terreno que ahora trata de conquistar de nuevo. Con la represión en Cisjordania, los norteamericanos fingen no saber lo que está pasando. Lo que está obteniendo Netanyahu con esta guerra no es, pues, neutralizar Irán definitivamente, sino más bien que EE UU le deje hacer en los otros teatros,, lo cual no es poco tras el triste historial de su conducta reciente en Gaza. Ni Netanyahu, ni los ayatolás tienen prisa. Solo Trump la tiene.. Irán ha sufrido un desgaste notable, pero no en lo esencial. Para ellos, aguantar era triunfar. Los chiíes idealizan el martirio. Su estrategia básica era convertir su desgaste y dolor en sufrimiento para todos, empezando por los árabes sunitas y amenazando una economía mundial dependiente del crudo y el gas natural que produce la región. Irán ha conseguido crear pánico entre las tripulaciones de los buques mercantes que transitan por Ormuz empleando para ello un mínimo de fuerza y sin tener que fondear -hasta ahora- las minas marinas, lo que hubiera representado una amenaza mucho más persistente y difícil de limpiar bajo oposición. Para los buques de guerra norteamericanos, el forzar el Estrecho frente a un enemigo emboscado que ha tenido décadas para prepararse hubiera supuesto un riesgo inaceptable. Los ayatolás, por si acaso, están reservando las minas para ellos.. Y por último llegamos a los más perjudicados: los árabes sunitas del golfo. Soñaron con convertir el desierto en una mezcla entre Disneylandia y Nueva York atrayendo con su potencia económica al mejor talento del mundo, edificando rascacielos y construyendo jardines. Pero para todo esto necesitan energía eléctrica y agua que no produce el desierto; hay que construir, pues, muchas plantas desalinizadoras y centrales eléctricas que, desgraciadamente, siempre estarán al alcance de los misiles y drones iraníes.. La protección norteamericana en la que confiaron no ha funcionado al menos en el grado suficiente y la sombra de su vulnerabilidad les llevara probablemente a replantearse en un futuro próximo sus relaciones. Su protector está muy lejos y no se muestra excesivamente preocupado por ellos. Sin embargo, el fanático perturbador acecha desde la otra orilla del golfo Pérsico; demasiado cerca. Y aunque esta guerra acabe sin que estas instalaciones hayan sido atacadas, ha demostrado que lo son potencialmente y con ello la fragilidad del sueño árabe. La venganza del desierto.. Los occidentales hemos aprendido dos dolorosas lecciones en los 25 años que llevamos intentando estabilizar –pero fallando- Oriente Medio. Los norteamericanos, que no deben poner infantería, las famosas botas sobre el terreno. Los europeos, que no tenemos que seguir ciegamente a los norteamericanos. Pero todavía hay algo que todavía no hemos asimilado todos: que nada se resuelve rápidamente en estas tierras del Oriente Medio.
La Administración Trump anunció una multitud de objetivos contradictorios para su agresión a Irán, que hacen humanamente imposible determinar qué constituye para ellos el éxito
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