Este invierno se acumularon toneladas y toneladas de nieve en las cumbres de Sierra Nevada, y por culpa de la llegada del calor y con temperaturas rozando los 30 grados, se ha hecho agua y ha llegado hasta el embalse. Esta situación ha llevado a un desbordamiento de la Presa de Rules, Granada, desde el pasado mes hasta ahora. La combinación del invierno con esas nevadas y el aumento brusco de las temperaturas ha acabado generando un deshielo más tarde de lo habitual que se juntó con las intensas lluvias. La presa superó el 95% de su capacidad total, aunque eso no es todo, porque ha llegado a rebosar el 100% de su límite, concretamente 106 de 111 hectómetros cúbicos. Sobre el deshielo, las cumbres llegaron a generar grosores de hasta cuatro metros de nieve, provocando un desembalse forzoso. Tras la preocupación de que ocurriese ese desbordamiento, la presa ha arrojado y liberado al mar un caudal de hasta 30.000 litros por segundo. A pesar de que esto garantiza el abastecimiento de la Costa Tropical, ha causado también conflicto, tanto en el ámbito político, como social, por no haberse construido las canalizaciones necesarias, porque a causa de esto, se han perdido millones de litros de agua que han acabado en el mar. Es decir que, esta presa se ha visto obligada a soltar hasta 30.000 litros de agua por segundo directamente al río Guadalfeo, que acaba desembocando en el mar a la altura de Motril. Sin embargo, esto no ha ocurrido, porque no haga falta más agua, sino que no hay infraestructuras en condiciones para poder distribuir y aprovechar ese agua tanto en los hogares como en la agricultura. El problema de las canalizaciones es que gran parte del agua que rebosa continúa estando en el cauce del río Guadalfeo y termina perdiéndose en el mar. Además, los regantes y agricultores de la Costa Tropical, llevan décadas reclamando las obras de las canalizaciones para poder distribuir, almacenar y aprovechar este agua, y que no se les escuche ha provocado el enfrentamiento político, porque mientras el agua se pierde, la comarca sigue careciendo de recursos estructurales. Aunque, eso no es todo porque, numerosos trabajadores del sector de la ganadería siguen dependiendo de pozos cuyos acuíferos aguantan desde hace años grandes presiones. Antecedentes A pesar de que esta situación no se vive todos los días, a los granadinos sí que les suena este problema. Hace 16 años, en julio de 2010 el agua saltó también por el aliviadero. Esto ocurrió por motivos de pruebas de presión sobre el hormigón, coincidiendo con un desembalse.
Dieciséis años después, los granadinos vuelven a vivir una crisis hídrica. La presa de Rules ha acabado desperdiciando miles de litros, tras no tener otra opción
Este invierno se acumularon toneladas y toneladas de nieve en las cumbres de Sierra Nevada, y por culpa de la llegada del calor y con temperaturas rozando los 30 grados, se ha hecho agua y ha llegado hasta el embalse. Esta situación ha llevado a un desbordamiento de la Presa de Rules, Granada, desde el pasado mes hasta ahora. La combinación del invierno con esas nevadas y el aumento brusco de las temperaturas ha acabado generando un deshielo más tarde de lo habitual que se juntó con las intensas lluvias.La presa superó el 95% de su capacidad total, aunque eso no es todo, porque ha llegado a rebosar el 100% de su límite, concretamente 106 de 111 hectómetros cúbicos. Sobre el deshielo, las cumbres llegaron a generar grosores de hasta cuatro metros de nieve, provocando un desembalse forzoso. Tras la preocupación de que ocurriese ese desbordamiento, la presa ha arrojado y liberado al mar un caudal de hasta 30.000 litros por segundo.A pesar de que esto garantiza el abastecimiento de la Costa Tropical, ha causado también conflicto, tanto en el ámbito político, como social, por no haberse construido las canalizaciones necesarias, porque a causa de esto, se han perdido millones de litros de agua que han acabado en el mar. Es decir que, esta presa se ha visto obligada a soltar hasta 30.000 litros de agua por segundo directamente al río Guadalfeo, que acaba desembocando en el mar a la altura de Motril.Sin embargo, esto no ha ocurrido, porque no haga falta más agua, sino que no hay infraestructuras en condiciones para poder distribuir y aprovechar ese agua tanto en los hogares como en la agricultura.El problema de las canalizaciones es que gran parte del agua que rebosa continúa estando en el cauce del río Guadalfeo y termina perdiéndose en el mar. Además, los regantes y agricultores de la Costa Tropical, llevan décadas reclamando las obras de las canalizaciones para poder distribuir, almacenar y aprovechar este agua, y que no se les escuche ha provocado el enfrentamiento político, porque mientras el agua se pierde, la comarca sigue careciendo de recursos estructurales.Aunque, eso no es todo porque, numerosos trabajadores del sector de la ganadería siguen dependiendo de pozos cuyos acuíferos aguantan desde hace años grandes presiones.A pesar de que esta situación no se vive todos los días, a los granadinos sí que les suena este problema. Hace 16 años, en julio de 2010 el agua saltó también por el aliviadero. Esto ocurrió por motivos de pruebas de presión sobre el hormigón, coincidiendo con un desembalse.
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