La prueba de que Málaga ha sido desde tiempo de los romanos un enclave estratégico para el comercio internacional ha estado enterrada durante siglos. Una moneda acuñada en Marsella y hallada en el yacimiento arqueológico del Museo Carmen Thyssen confirma que la «Malaca» romana fue un punto estratégico para los comerciantes desde el siglo II antes de Cristo. A ese indicio se suman otros que apuntan en la misma dirección como un ánfora vinculada a Malaca localizada en un yacimiento de la Costa Brava o el ancla romana que se encontró durante las obras del Parking Camas, a escasos metros del actual museo.. Lo que es ahora el centro de la ciudad fue un enclave con 5.000 habitantes que vivían, en general, de los intercambios comerciales. Con el mar como protagonista, Málaga se convirtió en un importante centro exportador de salazones de pescado y de la salsa «garum» hacia Roma. Ahora, con todo lujo de detalles -y a través de nuevos descubrimientos- es posible retroceder en el tiempo y admirar directamente esta época de oro para la ciudad a través del nuevo yacimiento arqueológico que se encuentra en el sótano de esta pinacoteca, el Palacio de Villalón, que data del siglo XVI.. Esa Málaga de intercambios también se reconoce en lo más delicado del yacimiento, el ninfeo de los peces. La fuente monumental conserva pinturas de peces de colores sobre un fondo negro «únicas en la provincia», subraya Lourdes Moreno, directora artística del museo, que destaca «el efecto especial que tendrían estas pinturas al proyectarse sobre el agua». Se trata de un modo de vida en el que lo doméstico, lo comercial y lo productivo convivían hasta tal punto que, según Moreno, se puede percibir la «sensibilidad artística» de quien habitó el complejo, capaz de dotar su casa de una decoración excepcional en un entorno ligado a la pesca, la transformación y la venta.. Veinte años de trabajos y un espacio de 700 metros cuadrados. El nuevo espacio, que abrirá sus puertas mañana, suma al recorrido general un yacimiento de casi 700 metros cuadrados en su sótano, con vestigios relevantes de la Malaca romana. La visita queda incluida en la entrada del museo y se organizará con un flujo máximo de 20 personas cada media hora, además de visitas guiadas con realidad virtual que ofrecen una reconstrucción digital del enclave.. Tras más de 20 años de trabajos arqueológicos «para devolver a la ciudad de Málaga parte de su antigua memoria», insiste Moreno, el yacimiento saca a la luz un complejo suburbano, residencial y productivo situado al noroeste de la urbe, cuya extensión y conservación han permitido documentar una ocupación prolongada desde época romana hasta comienzos del siglo VII, ya en etapa bizantina.. En sus fases iniciales concentró una zona doméstica y residencial, una industrial vinculada a una factoría de salazones y conservas y un área comercial con una tienda o pescadería para la venta a pie de calle. El primer conjunto se fue abandonando entre los siglos III y IV, pero en la segunda mitad del IV se registra una revitalización con nuevas construcciones, hasta el abandono definitivo y la instalación de una necrópolis en época bizantina.. La visita propone un recorrido que arranca en un espacio de recepción, donde se aprecian muros de sillares vinculados a la casa, y continúa por una pasarela que guía al público. Incluye soportes informativos y audioguía en español e inglés, además de contenidos audiovisuales. Asimismo, dos vídeos en 360 grados, accesibles mediante código QR, muestran la reconstrucción virtual del Ninfeo de los peces y de la tienda.. Moreno señala que el visitante podrá entender «cómo era la vida cotidiana» en un área ajena a la Malaca amurallada -ubicada en algo así como los polígonos actuales- y cómo fue «un espacio de producción de salazones», un lugar donde «convivió también la habitabilidad», lo que lo hace especialmente singular.. Respecto a la cronología de los hallazgos, en el siglo I se sitúan la fachada y la entrada de la domus y una primera factoría de salazones. En el siglo III se documentan estancias de la casa remodeladas siguiendo el diseño original. El Ninfeo de los peces, también del siglo I y en uso hasta el V, destaca por su monumentalidad y por unas pinturas que, además de su valor artístico, remiten a un complejo hidráulico de abastecimiento y a un símbolo de poder social. El itinerario muestra también restos de la trama urbana y de la tienda de venta a pie de calle. En la segunda mitad del siglo IV aparecen una nueva factoría de salazones y una nueva domus, con pavimentos de mosaicos geométricos, y ya en época bizantina el área se reutiliza como espacio funerario.. Por otro lado, la intervención ha tenido al agua como principal enemigo. El problema para la conservación del espacio fue desde el primer momento el nivel freático, con episodios de lluvia capaces de anegar los restos, lo que obligó a llevar a cabo estudios de medición, corrección hidrológica y drenajes para evitar alteraciones en terrenos colindantes, además de la consolidación y monitorización de las condiciones ambientales del sótano.. Moreno defiende que el valor patrimonial «nos enriquece» y «amplía las perspectivas y el alcance del museo de forma conceptual y física». Destaca también que no se trata del descubrimiento de «grandes edificios» como un coliseo o un teatro romano, sino de un espacio «vinculado a la vida cotidiana», en sintonía temática con el costumbrismo presente en la colección permanente.. Al acto de presentación han acudido, entre otros, la baronesa Carmen Thyssen-Bornemisza; el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre; y las concejalas delegadas de Cultura y Patrimonio Histórico y Urbanismo, Mariana Pineda y Carmen Casero.
La pinacoteca abre al público un yacimiento arqueológico de casi 700 metros cuadrados donde convivían de forma excepcional una factoría de salazones para su exportación, una tienda y hasta una vivienda
La prueba de que Málaga ha sido desde tiempo de los romanos un enclave estratégico para el comercio internacional ha estado enterrada durante siglos. Una moneda acuñada en Marsella y hallada en el yacimiento arqueológico del Museo Carmen Thyssen confirma que la «Malaca» romana fue un punto estratégico para los comerciantes desde el siglo II antes de Cristo. A ese indicio se suman otros que apuntan en la misma dirección como un ánfora vinculada a Malaca localizada en un yacimiento de la Costa Brava o el ancla romana que se encontró durante las obras del Parking Camas, a escasos metros del actual museo.. Lo que es ahora el centro de la ciudad fue un enclave con 5.000 habitantes que vivían, en general, de los intercambios comerciales. Con el mar como protagonista, Málaga se convirtió en un importante centro exportador de salazones de pescado y de la salsa garum hacia Roma. Ahora, con todo lujo de detalles -y a través de nuevos descubrimientos- es posible retroceder y admirar directamente esta época de oro para la ciudad a través del nuevo yacimiento arqueológico que se encuentra en el sótano de esta pinacoteca, el Palacio de Villalón, que data del siglo XVI.. Esa Málaga de intercambios también se reconoce en lo más delicado del yacimiento, el ninfeo de los peces. La fuente monumental conserva pinturas de peces de colores sobre un fondo negro, «únicas en la provincia», subraya Lourdes Moreno, directora artística del museo, que destaca «el efecto especial que tendrían estas pinturas al proyectarse sobre el agua». Se trata de un modo de vida en el que lo doméstico, lo comercial y lo productivo convivían hasta tal punto que, según Moreno, se puede percibir la «sensibilidad artística» de quien habitó el complejo, capaz de dotar su casa de una decoración excepcional en un entorno ligado a la pesca, la transformación y la venta.. Veinte años de trabajos y un espacio de 700 metros cuadrados. El nuevo espacio, que abrirá sus puertas mañana, suma al recorrido general un yacimiento de casi 700 metros cuadrados en su sótano, con vestigios relevantes de la Malaca romana. La visita queda incluida en la entrada del museo y se organizará con un flujo máximo de 20 personas cada media hora, además de visitas guiadas con realidad virtual que ofrecen una reconstrucción digital del enclave.. Tras más de 20 años de trabajos arqueológicos «para devolver a la ciudad de Málaga parte de su antigua memoria», insiste Moreno, el yacimiento saca a la luz un complejo suburbano, residencial y productivo situado al noroeste de la urbe, cuya extensión y conservación han permitido documentar una ocupación prolongada desde época romana hasta comienzos del siglo VII, ya en etapa bizantina.. En sus fases iniciales concentró una zona doméstica y residencial, una industrial vinculada a una factoría de salazones y conservas y un área comercial con una taberna o tienda y pescadería para la venta a pie de calle. El primer conjunto se fue abandonando entre los siglos III y IV, pero en la segunda mitad del IV se registra una revitalización con nuevas construcciones, hasta el abandono definitivo y la instalación de una necrópolis en época bizantina.. La visita propone un recorrido que arranca en un espacio de recepción, donde se aprecian muros de sillares vinculados a la casa, y continúa por una pasarela que guía al público. Incluye soportes informativos y audioguía en español e inglés, además de contenidos audiovisuales. Asimismo, dos vídeos en 360 grados, accesibles mediante código QR, muestran la reconstrucción virtual del Ninfeo de los peces y de la tienda.. Moreno señala que el visitante podrá entender «cómo era la vida cotidiana» en un área ajena a la Malaca amurallada -ubicada en algo así como los polígonos actuales- y cómo fue «un espacio de producción de salazones», un lugar donde «convivió también la habitabilidad», lo que lo hace especialmente singular.. Respecto a la cronología de los hallazgos, en el siglo I se sitúan la fachada y la entrada de la domus y una primera factoría de salazones. En el siglo III se documentan estancias de la casa remodeladas siguiendo el diseño original. El Ninfeo de los peces, también del siglo I y en uso hasta el V, destaca por su monumentalidad y por unas pinturas que, además de su valor artístico, remiten a un complejo hidráulico de abastecimiento y a un símbolo de poder social. El itinerario muestra también restos de la trama urbana y de la tienda de venta a pie de calle. En la segunda mitad del siglo IV aparecen una nueva factoría de salazones y una nueva domus, con pavimentos de mosaicos geométricos, y ya en época bizantina el área se reutiliza como espacio funerario.. Por otro lado, la intervención ha tenido al agua como principal enemigo. El problema para la conservación del espacio fue desde el primer momento el nivel freático, con episodios de lluvia capaces de anegar los restos, lo que obligó a llevar a cabo estudios de medición, corrección hidrológica y drenajes para evitar alteraciones en terrenos colindantes, además de la consolidación y monitorización de las condiciones ambientales del sótano.. Moreno defiende que el valor patrimonial «nos enriquece» y «amplía las perspectivas y el alcance del museo de forma conceptual y física». Destaca también que no se trata del descubrimiento de «grandes edificios» como un coliseo o un teatro romano, sino de un espacio «vinculado a la vida cotidiana», en sintonía temática con el costumbrismo presente en la colección permanente.. Al acto de presentación han acudido, entre otros, la baronesa Carmen Thyssen-Bornemisza; el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre; y las concejalas delegadas de Cultura y Patrimonio Histórico y Urbanismo, Mariana Pineda y Carmen Casero.
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