El diamante y el grafito son químicamente idénticos porque ambos están formados exclusivamente por átomos de carbono, lo que los convierte en alótropos, esto es, formas puras del mismo elemento. Vox en su momento fue una escisión popular. La diferencia radical de las propiedades físicas del diamante y el grafito, en términos electorales, radica en la distancia que va de la gobernabilidad al populismo, de la moderación al extremo. La mayoría amplia en Andalucía –que es el término al que volverá a referirse Moreno en campaña– habita entre el suelo electoral del PSOE-A, cada vez más profundo desde 2018, y el techo de Vox, taponado en territorio Mañueco. «El voto es para construir, no para destruir», analizó el presidente andaluz sobre los resultados en Castilla y León, en un aviso a navegantes en pleno debate sobre la estabilidad.. El último barómetro del Centra situó al PP-A como primera fuerza con el 40,2% de los votos y entre 53 y 55 escaños, en el umbral de la mayoría absoluta que ahora ostenta con 58 diputados. A casi veinte puntos aparecía el PSOE-A, que obtendría el 21,4% de los sufragios y entre 25 y 28 parlamentarios, el peor resultado de su historia, con Montero empeorando a Espadas. Vox se consolidaba como tercera fuerza con el 17,5% de los votos y entre 19 y 22 escaños, cuatro puntos más que en las elecciones de junio de 2022 y hasta 10 por encima de sus doce «apóstoles» de diciembre de 2018 que posibilitaron el cambio en Andalucía a través de un acuerdo parlamentario con Cs y PP. Durante dos años y dos presupuestos, Moreno fue salvando las exigencias del partido de Abascal, algunas coherentes, como la insistencia en acotar la «administración paralela», y otras extravagantes y tendentes al eco mediático, como el pin parental, el teléfono de violencia intrafamiliar o pasar el Día de Andalucía a la efeméride de la Toma de Granada. En el tránsito de la negociación del tercer Presupuesto de Moreno, el posterior a la pandemia, y tras el discurso incendiario en contra de Vox del entonces líder popular Pablo Casado en la moción de censura a Sánchez, el acuerdo saltó por los aires. Si le quedaba alguna duda, ahí tuvo claro Moreno que Vox –«Hay gente que sólo quiere ver el mundo arder», recogió Nolan– no es un partido de Gobierno. Después vino la candidata Olona que posibilitó más si cabe la mayoría absoluta de Moreno con el trasvase del voto moderado y la debacle del PSOE-A. En Andalucía ahora, igual que en Castilla y León, casi nadie conoce al candidato de Abascal, lo que puede dificultar en parte el llamado voto prestado. Los sondeos dibujan que Vox disputará la segunda plaza al PSOE en territorios como Almería. Sin embargo, tras el resultado en Castilla y León se espera que ese crecimiento no rompa el techo electoral del partido de Abascal.. La lectura de las elecciones de este domingo refuerza la percepción de la Junta. El PP ganó los comicios con dos escaños más, mientras Vox sumó uno, un avance menor del que anticipaban las encuestas. Para Moreno, el resultado confirma la tesis de que los votantes penalizan el bloqueo institucional. El presidente andaluz, tras el accidente de Adamuz y los temporales, ha evitado participar en actos en Castilla y León, como tampoco lo hizo en Extremadura o Aragón. Tras la crisis de los cribados, «prietas las filas» y siempre en el puesto de mando. Toca un zafarrancho de inauguraciones previo a la convocatoria electoral. La estabilidad frente a la incertidumbre de otras regiones como una llamada a los huérfanos del «PSOE de toda la vida» y los votantes centristas más allá de la derecha moderada. Los sondeos ya se afilan como las navajas de Albacete. La canción favorita de Moreno es «Sabor de Amor» pero la campaña, que también apelará al PSOE de los 80, va camino de «Entre el suelo y el cielo».. Podemos: entre la coalición y la autopsia. El fracaso de las izquierdas, más allá del PSOE, en las elecciones de Castilla y León, ha removido el avispero andaluz. «¿Se supone que tenemos que quedarnos de brazos cruzados?», reaccionó el que fuera número dos de Podemos Andalucía y parlamentario andaluz José Manuel Jurado. En la izquierda, el escenario sigue fragmentado, con Podemos al margen de la antigua Sumar. La coalición Por Andalucía y Adelante compiten por un espacio electoral similar. Inma Nieto lamentó el resultado de IU en Castilla y León pero no lo ve «equiparable» al que logrará Maíllo. El PSOE-A sostuvo que se demuestra que «las encuestas no escriben el resultado final».
El resultado en Castilla y León dibuja el escenario de la gobernabilidad en la comunidad andaluza: «El voto es para construir, no para destruir», señala Moreno
El diamante y el grafito son químicamente idénticos porque ambos están formados exclusivamente por átomos de carbono, lo que los convierte en alótropos, esto es, formas puras del mismo elemento. Vox en su momento fue una escisión popular. La diferencia radical de las propiedades físicas del diamante y el grafito, en términos electorales, radica en la distancia que va de la gobernabilidad al populismo, de la moderación al extremo. La mayoría amplia en Andalucía –que es el término al que volverá a referirse Moreno en campaña– habita entre el suelo electoral del PSOE-A, cada vez más profundo desde 2018, y el techo de Vox, taponado en territorio Mañueco. «El voto es para construir, no para destruir», analizó el presidente andaluz sobre los resultados en Castilla y León, en un aviso a navegantes en pleno debate sobre la estabilidad.. El último barómetro del Centra situó al PP-A como primera fuerza con el 40,2% de los votos y entre 53 y 55 escaños, en el umbral de la mayoría absoluta que ahora ostenta con 58 diputados. A casi veinte puntos aparecía el PSOE-A, que obtendría el 21,4% de los sufragios y entre 25 y 28 parlamentarios, el peor resultado de su historia, con Montero empeorando a Espadas. Vox se consolidaba como tercera fuerza con el 17,5% de los votos y entre 19 y 22 escaños, cuatro puntos más que en las elecciones de junio de 2022 y hasta 10 por encima de sus doce «apóstoles» de diciembre de 2018 que posibilitaron el cambio en Andalucía a través de un acuerdo parlamentario con Cs y PP. Durante dos años y dos presupuestos, Moreno fue salvando las exigencias del partido de Abascal, algunas coherentes, como la insistencia en acotar la «administración paralela», y otras extravagantes y tendentes al eco mediático, como el pin parental, el teléfono de violencia intrafamiliar o pasar el Día de Andalucía a la efeméride de la Toma de Granada. En el tránsito de la negociación del tercer Presupuesto de Moreno, el posterior a la pandemia, y tras el discurso incendiario en contra de Vox del entonces líder popular Pablo Casado en la moción de censura a Sánchez, el acuerdo saltó por los aires. Si le quedaba alguna duda, ahí tuvo claro Moreno que Vox –«Hay gente que sólo quiere ver el mundo arder», recogió Nolan– no es un partido de Gobierno. Después vino la candidata Olona que posibilitó más si cabe la mayoría absoluta de Moreno con el trasvase del voto moderado y la debacle del PSOE-A. En Andalucía ahora, igual que en Castilla y León, casi nadie conoce al candidato de Abascal, lo que puede dificultar en parte el llamado voto prestado. Los sondeos dibujan que Vox disputará la segunda plaza al PSOE en territorios como Almería. Sin embargo, tras el resultado en Castilla y León se espera que ese crecimiento no rompa el techo electoral del partido de Abascal.. La lectura de las elecciones de este domingo refuerza la percepción de la Junta. El PP ganó los comicios con dos escaños más, mientras Vox sumó uno, un avance menor del que anticipaban las encuestas. Para Moreno, el resultado confirma la tesis de que los votantes penalizan el bloqueo institucional. El presidente andaluz, tras el accidente de Adamuz y los temporales, ha evitado participar en actos en Castilla y León, como tampoco lo hizo en Extremadura o Aragón. Tras la crisis de los cribados, «prietas las filas» y siempre en el puesto de mando. Toca un zafarrancho de inauguraciones previo a la convocatoria electoral. La estabilidad frente a la incertidumbre de otras regiones como una llamada a los huérfanos del «PSOE de toda la vida» y los votantes centristas más allá de la derecha moderada. Los sondeos ya se afilan como las navajas de Albacete. La canción favorita de Moreno es «Sabor de Amor» pero la campaña, que también apelará al PSOE de los 80, va camino de «Entre el suelo y el cielo».. Podemos: entre la coalición y la autopsia. El fracaso de las izquierdas, más allá del PSOE, en las elecciones de Castilla y León, ha removido el avispero andaluz. «¿Se supone que tenemos que quedarnos de brazos cruzados?», reaccionó el que fuera número dos de Podemos Andalucía y parlamentario andaluz José Manuel Jurado. En la izquierda, el escenario sigue fragmentado, con Podemos al margen de la antigua Sumar. La coalición Por Andalucía y Adelante compiten por un espacio electoral similar. Inma Nieto lamentó el resultado de IU en Castilla y León pero no lo ve «equiparable» al que logrará Maíllo. El PSOE-A sostuvo que se demuestra que «las encuestas no escriben el resultado final».
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