La Fundació Joan Miró ha inaugurado este martes la exposición ‘Espai 13 Sala 14 Cripta’, del artista alemán Michael Kleine, una propuesta que establece un diálogo singular entre instituciones a través de la colaboración con el Museu Frederic Marès y el Centre de les Arts Lliures de la Fundació Joan Brossa.. La muestra, que podrá visitarse del 22 de abril al 5 de julio, toma como punto de partida objetos de la colección del Museu Frederic Marès para indagar en la interdependencia energética entre los cuerpos y los espacios. Kleine explora cómo la luz, el vacío arquitectónico y la propia presencia del espectador condicionan la percepción y generan una experiencia que trasciende lo meramente visual.En conversación con el comisario de la exposición, Alejandro Alonso Díaz, el propio artista ha definido el proyecto como “un túnel invisible que conecta física y psicológicamente ambos museos”. Una metáfora que evoca tanto el trayecto real entre la Fundació Joan Miró, en Montjuïc, y el Museu Frederic Marès, en la Ciutat Vella, como el tiempo y la disposición interior que requiere recorrerlo.Kleine, formado en música, teatro y ópera, ha subrayado la complejidad del proceso creativo: “Son necesarias muchas horas de trabajo para crear un vacío que deje espacio al visitante y le permita tener su propia experiencia”.. La exposición se enmarca en el ciclo ‘de las 18.12 a las 17.48’ del Espai 13, que cuenta con el apoyo de la Fundación Banco Sabadell y que, en esta edición, vuelve a apostar por propuestas que cuestionan los límites entre el arte, el espacio y la sensibilidad del espectador.
La Fundació Miró inaugura una muestra con la complicidad del Museu Marès
La Fundació Joan Miró ha inaugurado este martes la exposición ‘Espai 13 Sala 14 Cripta’, del artista alemán Michael Kleine, una propuesta que establece un diálogo singular entre instituciones a través de la colaboración con el Museu Frederic Marès y el Centre de les Arts Lliures de la Fundació Joan Brossa.. La muestra, que podrá visitarse del 22 de abril al 5 de julio, toma como punto de partida objetos de la colección del Museu Frederic Marès para indagar en la interdependencia energética entre los cuerpos y los espacios. Kleine explora cómo la luz, el vacío arquitectónico y la propia presencia del espectador condicionan la percepción y generan una experiencia que trasciende lo meramente visual.En conversación con el comisario de la exposición, Alejandro Alonso Díaz, el propio artista ha definido el proyecto como “un túnel invisible que conecta física y psicológicamente ambos museos”. Una metáfora que evoca tanto el trayecto real entre la Fundació Joan Miró, en Montjuïc, y el Museu Frederic Marès, en la Ciutat Vella, como el tiempo y la disposición interior que requiere recorrerlo.Kleine, formado en música, teatro y ópera, ha subrayado la complejidad del proceso creativo: “Son necesarias muchas horas de trabajo para crear un vacío que deje espacio al visitante y le permita tener su propia experiencia”.. La exposición se enmarca en el ciclo ‘de las 18.12 a las 17.48’ del Espai 13, que cuenta con el apoyo de la Fundación Banco Sabadell y que, en esta edición, vuelve a apostar por propuestas que cuestionan los límites entre el arte, el espacio y la sensibilidad del espectador.
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