Adèle Bourgis se quedó a las puertas de la alcaldía de Val-de-Scie, en Normandía, pese a lograr los mismos votos que su rival. El desenlace no lo decidieron las urnas, sino una norma del siglo XIX que sigue vigente y que ha reabierto el debate en Francia.. En el recuento final, tanto su lista como la del actual alcalde, Christian Suronne, obtuvieron 642 votos. Un empate absoluto que hizo saltar una regla poco conocida de la ley electoral francesa: en caso de igualdad, gana la candidatura con mayor edad media.. Una ley del siglo XIX que sigue vigente. Ahí estuvo la clave. La candidatura de Suronne, con una edad media de 57 años, se impuso a la de Bourgis, que rondaba los 48. El actual alcalde, de 79 años y en el cargo desde 1977, mantuvo así la alcaldía.. “Es totalmente arcaico”, denunció Bourgis, de 37 años, que ya temía ese escenario durante el recuento. “Veíamos que el empate se acercaba y sabíamos que éramos más jóvenes”, explicó.. La norma tiene su origen en una concepción histórica que asociaba la edad con la experiencia y la estabilidad. Hoy, su aplicación genera polémica, especialmente en un momento en el que se intenta fomentar la participación de perfiles más jóvenes en política.. El resultado no solo dejó a Bourgis sin la alcaldía. También dejó una clara desigualdad en el reparto de representación: de los 27 concejales, su lista obtuvo solo seis, muy lejos del peso que reflejaba el empate en votos.. La situación ha provocado indignación tanto en el municipio como fuera de él. La candidata ha convocado una concentración frente al ayuntamiento coincidiendo con la constitución del nuevo pleno, mientras que en paralelo se ha lanzado una petición para reformar la ley y plantear alternativas como una nueva votación, una alternancia en el cargo o incluso un sorteo.. No es un caso aislado: hasta siete municipios franceses registraron empates en estas elecciones municipales, resueltos con este mismo criterio.
Empató a 642 votos con su rival, pero no fue suficiente. La ley electoral francesa resolvió el resultado con un criterio poco habitual que ha reabierto el debate
Adèle Bourgis se quedó a las puertas de la alcaldía de Val-de-Scie, en Normandía, pese a lograr los mismos votos que su rival. El desenlace no lo decidieron las urnas, sino una norma del siglo XIX que sigue vigente y que ha reabierto el debate en Francia.. En el recuento final, tanto su lista como la del actual alcalde, Christian Suronne, obtuvieron 642 votos. Un empate absoluto que hizo saltar una regla poco conocida de la ley electoral francesa: en caso de igualdad, gana la candidatura con mayor edad media.. Ahí estuvo la clave. La candidatura de Suronne, con una edad media de 57 años, se impuso a la de Bourgis, que rondaba los 48. El actual alcalde, de 79 años y en el cargo desde 1977, mantuvo así la alcaldía.. “Es totalmente arcaico”, denunció Bourgis, de 37 años, que ya temía ese escenario durante el recuento. “Veíamos que el empate se acercaba y sabíamos que éramos más jóvenes”, explicó.. La norma tiene su origen en una concepción histórica que asociaba la edad con la experiencia y la estabilidad. Hoy, su aplicación genera polémica, especialmente en un momento en el que se intenta fomentar la participación de perfiles más jóvenes en política.. El resultado no solo dejó a Bourgis sin la alcaldía. También dejó una clara desigualdad en el reparto de representación: de los 27 concejales, su lista obtuvo solo seis, muy lejos del peso que reflejaba el empate en votos.. La situación ha provocado indignación tanto en el municipio como fuera de él. La candidata ha convocado una concentración frente al ayuntamiento coincidiendo con la constitución del nuevo pleno, mientras que en paralelo se ha lanzado una petición para reformar la ley y plantear alternativas como una nueva votación, una alternancia en el cargo o incluso un sorteo.. No es un caso aislado: hasta siete municipios franceses registraron empates en estas elecciones municipales, resueltos con este mismo criterio.
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