A media tarde, en la franja horaria que muchos extranjeros imaginan como un paréntesis nacional de persianas bajadas y calles vacías, Susie, británica residente en España, saca el móvil y apunta a lo cotidiano: un parque con vida.. «Quería desmentir un mito porque no todos los españoles se echan la siesta. Todo el mundo piensa que los españoles se van a dormir de 15:00 a 17:00. Eso, sencillamente, no es cierto», asegura en un vídeo publicado en TikTok desde su cuenta @susie_in_spain.. En la publicación, Susie insiste en el detalle que, para ella, resume el malentendido: el lugar no está vacío. «Son entre las 15:30 y las 16:00 y todavía hay gente aquí. Si ves al fondo, hay gente y más personas por aquí también. Así que la siesta española no es una regla inamovible», señala.. Qué dicen las encuestas. Más allá de la impresión de una tarde cualquiera, algunos sondeos apuntan en la misma dirección: la siesta no es una costumbre diaria y universal. Un estudio de IOP de Simple Lógica, realizado con más de 1.033 personas, concluía que el 57,9% aseguraba no echarse nunca la siesta después de comer, mientras que un 17,6% afirmaba hacerlo a menudo.. El mismo trabajo dibujaba, además, un hábito desigual: aparecía con más frecuencia entre hombres que entre mujeres y tendía a aumentar con la edad (en los mayores de 65 años, casi la mitad decía dormir siesta). Y cuando se practica, el descanso suele ser breve. Entre quienes declaraban dormirla, el tiempo medio rondaba los 35 minutos, con un grupo mayoritario que se movía entre los 15 y los 30 minutos. En la misma línea, un informe más reciente centrado en jóvenes (18-34 años) indica que lo habitual es no dormir siesta (70%).. Un estereotipo común. La fuerza del tópico quizás se explica por su potencia narrativa: la siesta funciona como símbolo de otra manera de vivir, más lenta, más social, más mediterránea. Pero el vídeo de Susie se apoya justo en lo contrario: en la vida corriente, en gente que pasea, conversa o juega en un parque a la hora supuestamente sagrada.. Su conclusión no es que España no duerma siesta, es que la idea de una pausa nacional obligatoria, diaria y colectiva pertenece más al imaginario turístico que a una regla real.
Muchas personas creen que, cada día, el país se paraliza por completo entre las 15:00 y las 17:00 horas
A media tarde, en la franja horaria que muchos extranjeros imaginan como un paréntesis nacional de persianas bajadas y calles vacías, Susie, británica residente en España, saca el móvil y apunta a lo cotidiano: un parque con vida.. «Quería desmentir un mito porque no todos los españoles se echan la siesta. Todo el mundo piensa que los españoles se van a dormir de 15:00 a 17:00. Eso, sencillamente, no es cierto», asegura en un vídeo publicado en TikTok desde su cuenta @susie_in_spain.. En la publicación, Susie insiste en el detalle que, para ella, resume el malentendido: el lugar no está vacío. «Son entre las 15:30 y las 16:00 y todavía hay gente aquí. Si ves al fondo, hay gente y más personas por aquí también. Así que la siesta española no es una regla inamovible», señala.. Qué dicen las encuestas. Más allá de la impresión de una tarde cualquiera, algunos sondeos apuntan en la misma dirección: la siesta no es una costumbre diaria y universal. Un estudio de IOP de Simple Lógica, realizado con más de 1.033 personas, concluía que el 57,9% aseguraba no echarse nunca la siesta después de comer, mientras que un 17,6% afirmaba hacerlo a menudo.. El mismo trabajo dibujaba, además, un hábito desigual: aparecía con más frecuencia entre hombres que entre mujeres y tendía a aumentar con la edad (en los mayores de 65 años, casi la mitad decía dormir siesta). Y cuando se practica, el descanso suele ser breve. Entre quienes declaraban dormirla, el tiempo medio rondaba los 35 minutos, con un grupo mayoritario que se movía entre los 15 y los 30 minutos. En la misma línea, un informe más reciente centrado en jóvenes (18-34 años) indica que lo habitual es no dormir siesta (70%).. Un estereotipo común. La fuerza del tópico quizás se explica por su potencia narrativa: la siesta funciona como símbolo de otra manera de vivir, más lenta, más social, más mediterránea. Pero el vídeo de Susie se apoya justo en lo contrario: en la vida corriente, en gente que pasea, conversa o juega en un parque a la hora supuestamente sagrada.. Su conclusión no es que España no duerma siesta, es que la idea de una pausa nacional obligatoria, diaria y colectiva pertenece más al imaginario turístico que a una regla real.
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