«Aída» regresa al Teatro de la Maestranza, donde llevaba ausente desde 2013. Y lo hace a lo grande, de la mano de Paco Azorín como director de escena y Danielle Callegari en la dirección musical. Un binomio perfecto para llevar a escena una nueva versión de la obra más compleja del maestro italiano Guiseppe Verdi. Esta «Aída» que se estrena en el Maestranza el día 20 de junio está concebida desde un punto de vista político, como explicó su director de escena, «en el sentido de ‘polis’, de temas que interesan a la ciudadanía» con una crítica contundente a la connivencia del poder político y religioso.. Paco Azorín ha proyectado una «Aída» para todos los públicos, para aquellos que van a la ópera por primera vez y para los que ya han visto la obra mi veces. «Me autoimpongo el reto de explicar la obra con ojos de un recién nacido, pero con un nuevo punto de vista». Y para ello, ha introducido un «exoplano, un personaje a través de cuyos ojos miramos la acción de ‘Aída’». Y ese exoplano es Odiseo, el rey de Ítaca. Ese Ulises de Homero es un funambulista que viaja a través del tiempo y «desde un futuro distópico en el que se han cumplido las profecías del Reino de los Muertos llega al antiguo Egipto donde sucede la acción de Aída, y desde sus ojos incrédulos comprende el pasado de guerra, de exterminio, pero también la idea de amor capaz de transformar el mundo». Cuando ese Ulises vuelve sobre sus pasos de nuevo al futuro «hace algo que no vamos a revelar», comentó, entre risas, Paco Azorín.. Por su parte, el director musical comentó que para él «Aida» es una obra abierta y que así le gustaría que fuese interpretada por el público: «Me gustaría que no hubiese aplausos porque es una manera de contar la historia sin final, porque no tiene números cerrados y eso es lo que mantiene la tensión», explicó Callegari. «Es una historia que no para, que tiene un tejido orquestal precioso, porque empieza a ser un Verdi sinfónico, no de acompañamiento», apostilló. Callegari estrena por primera vez en el Maestranza y lo hace con Verdi, que «ya forma parte de mi vida» teniendo en cuenta que ha dirigido más de 22 obras del compositor italiano.. La ópera verdiana cierra la temporada en el Teatro de la Maestranza con cinco representaciones los días 20, 23, 24, 26 y 27 a las 20 horas y una representación final el día 28 a las 19 horas. El director de la institución, Javier Menéndez, reconoció que «es la primera vez que lideramos un proyecto de tal envergadura», ya que han coproducido esta ópera junto con el ABAO Bilbao, el Auditorio de Tenerife, el Teatro Municipal de Santiago de Chile y el Teatro Nacional São Carlos de Lisboa. Aunque se estrena el día 20,de junio, Menéndez recordó que el día 17 se preestrena para jóvenes menores de 30 años y que «ya quedan pocas entradas».. En todo caso, invitó a todo el público a disfrutar de una de las obras más geniales de Verdi, llena de «momentos gloriosos» . Una «obra íntima, que «se muestra en un envoltorio grandioso, faraónico, y que reúne todas las condiciones para sacar las grandes emociones que la ópera despierta en el público».
La ópera de Verdi regresa al Maestranza en una coproducción con otros cuatro teatros
«Aída» regresa al Teatro de la Maestranza, donde llevaba ausente desde 2013. Y lo hace a lo grande, de la mano de Paco Azorín como director de escena y Danielle Callegari en la dirección musical. Un binomio perfecto para llevar a escena una nueva versión de la obra más compleja del maestro italiano Guiseppe Verdi. Esta «Aída» que se estrena en el Maestranza el día 20 de junio está concebida desde un punto de vista político, como explicó su director de escena, «en el sentido de ‘polis’, de temas que interesan a la ciudadanía» con una crítica contundente a la connivencia del poder político y religioso.. Paco Azorín ha proyectado una «Aída» para todos los públicos, para aquellos que van a la ópera por primera vez y para los que ya han visto la obra mi veces. «Me autoimpongo el reto de explicar la obra con ojos de un recién nacido, pero con un nuevo punto de vista». Y para ello, ha introducido un «exoplano, un personaje a través de cuyos ojos miramos la acción de ‘Aída’». Y ese exoplano es Odiseo, el rey de Ítaca. Ese Ulises de Homero es un funambulista que viaja a través del tiempo y «desde un futuro distópico en el que se han cumplido las profecías del Reino de los Muertos llega al antiguo Egipto donde sucede la acción de Aída, y desde sus ojos incrédulos comprende el pasado de guerra, de exterminio, pero también la idea de amor capaz de transformar el mundo». Cuando ese Ulises vuelve sobre sus pasos de nuevo al futuro «hace algo que no vamos a revelar», comentó, entre risas, Paco Azorín.. Por su parte, el director musical comentó que para él «Aida» es una obra abierta y que así le gustaría que fuese interpretada por el público: «Me gustaría que no hubiese aplausos porque es una manera de contar la historia sin final, porque no tiene números cerrados y eso es lo que mantiene la tensión», explicó Callegari. «Es una historia que no para, que tiene un tejido orquestal precioso, porque empieza a ser un Verdi sinfónico, no de acompañamiento», apostilló. Callegari estrena por primera vez en el Maestranza y lo hace con Verdi, que «ya forma parte de mi vida» teniendo en cuenta que ha dirigido más de 22 obras del compositor italiano.. La ópera verdiana cierra la temporada en el Teatro de la Maestranza con cinco representaciones los días 20, 23, 24, 26 y 27 a las 20 horas y una representación final el día 28 a las 19 horas. El director de la institución, Javier Menéndez, reconoció que «es la primera vez que lideramos un proyecto de tal envergadura», ya que han coproducido esta ópera junto con el ABAO Bilbao, el Auditorio de Tenerife, el Teatro Municipal de Santiago de Chile y el Teatro Nacional São Carlos de Lisboa. Aunque se estrena el día 20,de junio, Menéndez recordó que el día 17 se preestrena para jóvenes menores de 30 años y que «ya quedan pocas entradas».. En todo caso, invitó a todo el público a disfrutar de una de las obras más geniales de Verdi, llena de «momentos gloriosos» . Una «obra íntima, que «se muestra en un envoltorio grandioso, faraónico, y que reúne todas las condiciones para sacar las grandes emociones que la ópera despierta en el público».
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