Un comentario publicado en una reseña de internet ha vuelto a poner sobre la mesa una discusión habitual en la hostelería española: si la tapa debe ir incluida con la consumición o si puede cobrarse aparte. En el comentario, un cliente expresa su malestar por el cobro de las tapas en un establecimiento y recibe una réplica directa del propietario, que defiende la política del local y cuestiona la queja.. La reseña, breve y sin más detalles, se limita a señalar: «No me gusta nada, cobran las tapas». Poco después, el dueño del negocio responde en el mismo hilo y deja clara su postura: en su local, afirma, «se paga lo que se pide», ya sea una caña, un vino o una tapa.. En su contestación, el responsable del restaurante sostiene que no considera razonable recibir una valoración negativa por cobrar productos que forman parte de la oferta.. El propietario acompaña esa defensa con comparaciones. Según expone, cobrar una tapa no sería distinto a cobrar un arreglo de ropa o cualquier otro servicio asociado a un coste. En ese punto, introduce además una referencia personal al cliente, al asegurar que su familia tiene tiendas de ropa y que una de ellas estaría vinculada a uniformes de hostelería, añadiendo incluso que el propio establecimiento compra allí.. En su respuesta menciona el ejemplo de una compra en una tienda de ropa: pagar un pantalón no implica que se entregue de regalo otra prenda, como un delantal, y añade que incluso los arreglos se cobran porque hay un servicio detrás.. Un debate recurrente en España. La discusión no es nueva. En muchas zonas del país, es habitual que con la bebida se sirva un pequeño aperitivo sin coste adicional. En otros lugares, en cambio, la tapa es un producto de carta con su precio y la consumición se cobra por separado.. Esa diversidad de costumbres puede generar expectativas distintas según el cliente: quien está acostumbrado a que la tapa llegue incluida puede sorprenderse cuando se le cobra, mientras que para otros es lo normal si la tapa se elige o tiene una elaboración mayor.
El responsable del local sostiene que no considera razonable recibir una valoración negativa por cobrar productos que forman parte de la oferta
Un comentario publicado en una reseña de internet ha vuelto a poner sobre la mesa una discusión habitual en la hostelería española: si la tapa debe ir incluida con la consumición o si puede cobrarse aparte. En el comentario, un cliente expresa su malestar por el cobro de las tapas en un establecimiento y recibe una réplica directa del propietario, que defiende la política del local y cuestiona la queja.. La reseña, breve y sin más detalles, se limita a señalar: «No me gusta nada, cobran las tapas». Poco después, el dueño del negocio responde en el mismo hilo y deja clara su postura: en su local, afirma, «se paga lo que se pide», ya sea una caña, un vino o una tapa.. En su contestación, el responsable del restaurante sostiene que no considera razonable recibir una valoración negativa por cobrar productos que forman parte de la oferta.. El propietario acompaña esa defensa con comparaciones. Según expone, cobrar una tapa no sería distinto a cobrar un arreglo de ropa o cualquier otro servicio asociado a un coste. En ese punto, introduce además una referencia personal al cliente, al asegurar que su familia tiene tiendas de ropa y que una de ellas estaría vinculada a uniformes de hostelería, añadiendo incluso que el propio establecimiento compra allí.. En su respuesta menciona el ejemplo de una compra en una tienda de ropa: pagar un pantalón no implica que se entregue de regalo otra prenda, como un delantal, y añade que incluso los arreglos se cobran porque hay un servicio detrás.. La discusión no es nueva. En muchas zonas del país, es habitual que con la bebida se sirva un pequeño aperitivo sin coste adicional. En otros lugares, en cambio, la tapa es un producto de carta con su precio y la consumición se cobra por separado.. Esa diversidad de costumbres puede generar expectativas distintas según el cliente: quien está acostumbrado a que la tapa llegue incluida puede sorprenderse cuando se le cobra, mientras que para otros es lo normal si la tapa se elige o tiene una elaboración mayor.
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