«Una operación única». Así ha calificado el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, el ataque nocturno que sus fuerzas lanzaron durante la madrugada contra la ciudad de Novorossiysk, en el sur de Rusia, y que tenía como objetivo la base naval situada a orillas del mar Negro.. En la ofensiva, el Ejército ucraniano sostiene haber dañado posiciones de defensa aérea, muelles y parte de la infraestructura portuaria. Pero lo excepcional no es tanto la magnitud del ataque como su objetivo: se trata del «último bastión principal de la Flota del mar Negro rusa», a más de 300 kilómetros del frente.. Este último golpe contra la infraestructura rusa se enmarca en la ofensiva de verano que Kiev ha lanzado contra la denominada flota fantasma rusa, formada por barcos sin bandera que el Kremlin utiliza para sortear las sanciones internacionales y exportar su petróleo.. Sin ir más lejos, a mediados de julio, las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania lanzaron el mayor ataque naval con drones de la historia militar mundial contra 28 buques en los mares Negro y de Azov.. Esta intensa campaña con drones contra petroleros parece no haber gustado del todo a Estados Unidos. ¿El motivo? Económico. Según avanzó este miércoles en exclusiva el Financial Times citando a funcionarios ucranianos, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, habría pedido a Kiev a finales de julio que dejara de atacar los barcos porque estaban desestabilizando aún más los mercados del crudo -ya de por sí afectados por la guerra en Irán- y perjudicando a las empresas estadounidenses.. La alarma se encendió tras los ataques contra embarcaciones que transportaban crudo desde Kazajistán hasta una terminal del Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC) en el puerto ruso. Esta infraestructura es clave para las exportaciones de petróleo kazajo, ya que permite transportar el conocido como ‘oro negro’ hacia los mercados internacionales sin depender de las rutas controladas por Rusia.. Pero eso no es todo. Empresas estadounidenses como las petroleras Chevron y ExxonMobil cuentan con importantes participaciones tanto en el propio oleoducto como en proyectos de extracción en Kazajistán.
«Una operación única». Así ha calificado el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, el ataque nocturno que sus fuerzas lanzaron durante la madrugada contra la ciudad de Novorossiysk, en el sur de Rusia, y que tenía como objetivo la base naval situada a orillas del mar Negro.. En la ofensiva, el Ejército ucraniano sostiene haber dañado posiciones de defensa aérea, muelles y parte de la infraestructura portuaria. Pero lo excepcional no es tanto la magnitud del ataque como su objetivo: se trata del «último bastión principal de la Flota del mar Negro rusa», a más de 300 kilómetros del frente.. En su mensaje publicado en X, Zelenski ha detallado que se utilizaron drones-misil Palianytsia (de fabricación ucraniana), misiles Neptune (empleados en el hundimiento del navío ruso Moskva, buque insignia de la Armada rusa, a comienzos de la invasión a gran escala) y drones acuáticos para golpear los objetivos.. «La flota de ocupación y toda la infraestructura que la soporta no estarán seguras mientras dure la agresión rusa. La guerra debe detenerse, y todas las propuestas adecuadas para la diplomacia están sobre la mesa», ha señalado en su comunicado.. La noche anterior, durante su discurso a la nación, el mandatario anunció que había entregado sus propuestas de paz a los mediadores estadounidenses, aunque no reveló más detalles, según recoge la agencia Efe. Por el momento, no se ha verificado de manera independiente el alcance de los daños confirmados por las autoridades ucranianas. Sin embargo, las imágenes satelitales de NASA FIRMS (el sistema de monitoreo de incendios de la NASA que registra datos en tiempo real) muestran anomalías térmicas en la zona portuaria.. Este último golpe contra la infraestructura rusa se enmarca en la ofensiva de verano que Kiev ha lanzado contra la denominada flota fantasma rusa, formada por barcos sin bandera que el Kremlin utiliza para sortear las sanciones internacionales y exportar su petróleo.. Sin ir más lejos, a mediados de julio, las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania lanzaron el mayor ataque naval con drones de la historia militar mundial contra 28 buques en los mares Negro y de Azov.. EE UU pidió que parasen. Esta intensa campaña con drones contra petroleros parece no haber gustado del todo a Estados Unidos. ¿El motivo? Económico. Según avanzó este miércoles en exclusiva el Financial Times citando a funcionarios ucranianos, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, habría pedido a Kiev a finales de julio que dejara de atacar los barcos porque estaban desestabilizando aún más los mercados del crudo -ya de por sí afectados por la guerra en Irán- y perjudicando a las empresas estadounidenses.. La alarma se encendió tras los ataques contra embarcaciones que transportaban crudo desde Kazajistán hasta una terminal del Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC) en el puerto ruso. Esta infraestructura es clave para las exportaciones de petróleo kazajo, ya que permite transportar el conocido como ‘oro negro’ hacia los mercados internacionales sin depender de las rutas controladas por Rusia.. Pero eso no es todo. Empresas estadounidenses como las petroleras Chevron y ExxonMobil cuentan con importantes participaciones tanto en el propio oleoducto como en proyectos de extracción en Kazajistán.
El ataque aún no ha sido verificado de forma independiente, pero se produce después de que funcionarios ucranianos explicaran al Financial Times que Estados Unidos había pedido a Kiev que detuviera la campaña contra la flota rusa en la sombra porque estaba afectando a los intereses estadounidenses
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