Hasta hace poco, cuando imaginábamos el futuro de la robótica pensábamos en fábricas repletas de brazos mecánicos, robots explorando Marte o máquinas realizando tareas peligrosas para los seres humanos. Concebíamos un futuro en el que la IA resolviera enfermedades, creara fármacos y nos diera respuestas a enigmas centenarios. La gran revolución parecía consistir en sustituir nuestros músculos o nuestros cerebros. Sin embargo, la siguiente frontera podría ser mucho más inesperada: nuestros vínculos. La empresa china UBTECH acaba de presentar el UWORLD U1, un androide al que define como el primer robot humanoide ultrabiónico de tamaño real producido en masa y concebido específicamente para convivir con las personas. No pretende cocinar mejor que nosotros ni construir automóviles más deprisa. Su principal objetivo es mucho más ambicioso: conversar, recordar, acompañar y, en cierta medida, establecer una relación emocional con su propietario. La presentación marca un cambio de rumbo para la industria. Hasta ahora, los humanoides más avanzados, como Optimus de Tesla, Figure 02 o Walker S, también de UBTECH, estaban orientados al trabajo físico. El UWORLD U1, en cambio, nace para ocupar un espacio completamente distinto: el salón de casa. Y la empresa ya tiene más de 13.000 pedidos. El nuevo humanoide incorpora piel de silicona, un rostro expresivo, movimientos inspirados en la biomecánica humana y hasta 88 grados de libertad, lo que le permite realizar gestos muy similares a los nuestros. Su cuello reproduce la movilidad de las vértebras cervicales y su inteligencia artificial ha sido entrenada para reconocer estados emocionales y responder de forma diferente según el contexto de la conversación. El sistema se basa en el primer modelo de aprendizaje por voz (LLM) del mundo con capacidad de reconocimiento de emociones: es capaz de identificar más de 20 estados emocionales con una precisión superior al 90 %. Su arquitectura cerebral biomimética, que combina respuestas rápidas y lentas, se fundamenta en principios de neurociencia cognitiva, lo que permite un sistema de respuesta intuitiva de 500 milisegundos. Un sistema de activación de expresiones biomiméticas, controlado por un controlador propio, reduce la latencia de sincronización entre el habla y los labios a menos de 20 milisegundos, creando una experiencia de interacción extraordinariamente realista. UBTECH asegura que el sistema puede mantener una memoria a largo plazo de las conversaciones, aprender preferencias del usuario y adaptar progresivamente su comportamiento. La empresa insiste además en que gran parte del procesamiento se realiza de forma local para reducir la dependencia de la nube y proteger la privacidad. La elección del vínculo por encima del cerebro o el músculo no es casual. China afronta uno de los mayores procesos de envejecimiento demográfico del mundo. Millones de personas mayores viven solas y cada vez resulta más difícil cubr
No busca la inteligencia ni el músculo de otros, su objetivo es ser un aliado en la salud mental. Solo hay un problema: habría versiones capaces de recrear el rostro y la voz de personas concretas.
Hasta hace poco, cuando imaginábamos el futuro de la robótica pensábamos en fábricas repletas de brazos mecánicos, robots explorando Marte o máquinas realizando tareas peligrosas para los seres humanos. Concebíamos un futuro en el que la IA resolviera enfermedades, creara fármacos y nos diera respuestas a enigmas centenarios. La gran revolución parecía consistir en sustituir nuestros músculos o nuestros cerebros. Sin embargo, la siguiente frontera podría ser mucho más inesperada: nuestros vínculos. La empresa china UBTECH acaba de presentar el UWORLD U1, un androide al que define como el primer robot humanoide ultrabiónico de tamaño real producido en masa y concebido específicamente para convivir con las personas. No pretende cocinar mejor que nosotros ni construir automóviles más deprisa. Su principal objetivo es mucho más ambicioso: conversar, recordar, acompañar y, en cierta medida, establecer una relación emocional con su propietario. La presentación marca un cambio de rumbo para la industria. Hasta ahora, los humanoides más avanzados, como Optimus de Tesla, Figure 02 o Walker S, también de UBTECH, estaban orientados al trabajo físico. El UWORLD U1, en cambio, nace para ocupar un espacio completamente distinto: el salón de casa. Y la empresa ya tiene más de 13.000 pedidos.El nuevo humanoide incorpora piel de silicona, un rostro expresivo, movimientos inspirados en la biomecánica humana y hasta 88 grados de libertad, lo que le permite realizar gestos muy similares a los nuestros. Su cuello reproduce la movilidad de las vértebras cervicales y su inteligencia artificial ha sido entrenada para reconocer estados emocionales y responder de forma diferente según el contexto de la conversación. El sistema se basa en el primer modelo de aprendizaje por voz (LLM) del mundo con capacidad de reconocimiento de emociones: es capaz de identificar más de 20 estados emocionales con una precisión superior al 90 %. Su arquitectura cerebral biomimética, que combina respuestas rápidas y lentas, se fundamenta en principios de neurociencia cognitiva, lo que permite un sistema de respuesta intuitiva de 500 milisegundos. Un sistema de activación de expresiones biomiméticas, controlado por un controlador propio, reduce la latencia de sincronización entre el habla y los labios a menos de 20 milisegundos, creando una experiencia de interacción extraordinariamente realista. UBTECH asegura que el sistema puede mantener una memoria a largo plazo de las conversaciones, aprender preferencias del usuario y adaptar progresivamente su comportamiento. La empresa insiste además en que gran parte del procesamiento se realiza de forma local para reducir la dependencia de la nube y proteger la privacidad.La elección del vínculo por encima del cerebro o el músculo no es casual. China afronta uno de los mayores procesos de envejecimiento demográfico del mundo. Millones de personas mayores viven solas y cada vez resulta más difícil cubrir
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