El entorno más duro del presidente de Estados Unidos ha impulsado la elaboración de un plan militar para una posible invasión de Groenlandia, una iniciativa que, según fuentes diplomáticas y de defensa citadas por medios británicos, ha generado un fuerte rechazo entre los altos mandos del Pentágono.. La propuesta surge en un contexto de creciente competencia estratégica en el Ártico y de tensiones con Rusia y China por el control de rutas y recursos en la región.. De acuerdo con estas fuentes, asesores cercanos al presidente, encabezados por Stephen Miller, consideran que Washington debe actuar con rapidez para evitar que otras potencias amplíen su influencia en la isla, territorio autónomo bajo soberanía de Dinamarca.. La supuesta “ventana de oportunidad” estaría vinculada al calendario político estadounidense, con las elecciones de mitad de mandato en el horizonte.. Diplomáticos europeos han expresado preocupación por el escenario que describen como “escalatorio”, en el que Estados Unidos recurriría a la presión militar o política para debilitar los vínculos entre Groenlandia y Dinamarca.. El borrador solicitado al JSOC choca con la oposición de los jefes militares, que advierten de la falta de base legal y del riesgo de una crisis sin precedentes dentro de la OTAN. Un cable diplomático citado por la prensa británica advierte de que el peor desenlace podría desembocar en una crisis interna en la OTAN, al enfrentar a Washington con sus aliados europeos.. Según estas informaciones, el presidente habría solicitado al Joint Special Operations Command (JSOC) que preparara un borrador de invasión. Sin embargo, los jefes del Estado Mayor se habrían opuesto frontalmente, alegando que una operación de este tipo carecería de base legal y no contaría con el respaldo del Congreso.. Para desviar la atención del mandatario, algunos asesores militares habrían planteado alternativas menos controvertidas, como intensificar la vigilancia sobre los llamados “barcos fantasma” rusos, una red de embarcaciones que operan para eludir sanciones occidentales, o estudiar opciones de presión sobre Irán.. En paralelo, diplomáticos europeos han analizado un posible “escenario de compromiso” en el que Dinamarca aceptaría formalizar un acceso militar ampliado de Estados Unidos a Groenlandia, negando al mismo tiempo cualquier presencia rusa o china. Aunque Washington ya dispone de acceso operativo a la isla, este acuerdo lo convertiría en un marco legal explícito.. Las mismas fuentes señalan que los aliados europeos consideran que cualquier movimiento significativo podría producirse antes del verano, coincidiendo con la cumbre de la OTAN del 7 de julio, fecha que algunos ven como un punto clave para un eventual acuerdo.. Mientras tanto, en el ámbito diplomático se observa con atención la postura del Reino Unido, cuyo alineamiento, con Europa o con Washington, podría influir en la evolución de la crisis.
El entorno más duro del presidente de Estados Unidos ha impulsado la elaboración de un plan militar para una posible invasión de Groenlandia, una iniciativa que, según fuentes diplomáticas y de defensa citadas por medios británicos, ha generado un fuerte rechazo entre los altos mandos del Pentágono.. La propuesta surge en un contexto de creciente competencia estratégica en el Ártico y de tensiones con Rusia y China por el control de rutas y recursos en la región.. De acuerdo con estas fuentes, asesores cercanos al presidente, encabezados por Stephen Miller, consideran que Washington debe actuar con rapidez para evitar que otras potencias amplíen su influencia en la isla, territorio autónomo bajo soberanía de Dinamarca.. La supuesta “ventana de oportunidad” estaría vinculada al calendario político estadounidense, con las elecciones de mitad de mandato en el horizonte.. Diplomáticos europeos han expresado preocupación por el escenario que describen como “escalatorio”, en el que Estados Unidos recurriría a la presión militar o política para debilitar los vínculos entre Groenlandia y Dinamarca.. El borrador solicitado al JSOC choca con la oposición de los jefes militares, que advierten de la falta de base legal y del riesgo de una crisis sin precedentes dentro de la OTAN. Un cable diplomático citado por la prensa británica advierte de que el peor desenlace podría desembocar en una crisis interna en la OTAN, al enfrentar a Washington con sus aliados europeos.. Según estas informaciones, el presidente habría solicitado al Joint Special Operations Command (JSOC) que preparara un borrador de invasión. Sin embargo, los jefes del Estado Mayor se habrían opuesto frontalmente, alegando que una operación de este tipo carecería de base legal y no contaría con el respaldo del Congreso.. Para desviar la atención del mandatario, algunos asesores militares habrían planteado alternativas menos controvertidas, como intensificar la vigilancia sobre los llamados “barcos fantasma” rusos, una red de embarcaciones que operan para eludir sanciones occidentales, o estudiar opciones de presión sobre Irán.. En paralelo, diplomáticos europeos han analizado un posible “escenario de compromiso” en el que Dinamarca aceptaría formalizar un acceso militar ampliado de Estados Unidos a Groenlandia, negando al mismo tiempo cualquier presencia rusa o china. Aunque Washington ya dispone de acceso operativo a la isla, este acuerdo lo convertiría en un marco legal explícito.. Las mismas fuentes señalan que los aliados europeos consideran que cualquier movimiento significativo podría producirse antes del verano, coincidiendo con la cumbre de la OTAN del 7 de julio, fecha que algunos ven como un punto clave para un eventual acuerdo.. Mientras tanto, en el ámbito diplomático se observa con atención la postura del Reino Unido, cuyo alineamiento, con Europa o con Washington, podría influir en la evolución de la crisis.
Fuentes diplomáticas y militares alertan de que la presión del presidente estadounidense para elaborar un plan de invasión de Groenlandia ha generado tensiones internas en el Pentágono
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