El tiempo se agota. En las horas finales de un alto el fuego alcanzado ‘in extremis’ hace dos semanas para una paz que se sigue antojando lejana, las autoridades iraníes seguían sin despejar la incógnita sobre su participación o no en las negociaciones previstas para hoy en Islamabad con representantes de la Administración Trump. Mientras el régimen de los ayatolás se resistía a enviar una delegación a la capital de Pakistán asegurando que no negociará bajo «presión y amenazas» y hasta el presidente de su Parlamento amenazara con usar «nuevas cartas en el campo de batalla», el presidente de EE UU, Donald Trump, endurecía su discurso en las últimas horas al aseverar que está «preparado para volver» a la guerra, aunque sin perder aparentemente la esperanza en un acuerdo global de paz.. El drama se intensifica con la tensión provocada por la interceptación por parte de la Marina de EE UU de dos cargueros iraníes en apenas dos días -este martes en aguas del Índico- en el contexto del bloqueo que mantiene en el estrecho de Ormuz y del anuncio de que ha evitado el tránsito de 27 buques desde que estableció esta medida. La teocracia islámica lo considera una provocación directa digna de represalias -que no se han producido- mientras Trump, que denunciaba en un escueto mensaje en redes que «Irán ha violado el alto el fuego muchas veces», sigue renunciando a levantar el cierre perimetral del estrecho. Si el plazo expira sin un acuerdo Oriente Medio y el resto del mundo podrían enfrentarse a la reanudación de una guerra regional que ya ha tenido severas consecuencias para el orden y la economía internacionales.. Pakistán insta a Irán a acudir a una cita «crucial». En una tentativa ‘in extremis’ de evitar el camino final hacia el abismo -si no hay una nuevo aplazamiento, el cese el fuego temporal de dos semanas expira a las 13.50 horas en la España peninsular y Baleares-, el Gobierno de Pakistán, que defiende sus «sinceros esfuerzos» para convencer a las autoridades iraníes, las instaba públicamente de manera desesperada para que acudan a reunirse cara a cara con las estadounidenses.. Su ministro de Información, Ataulá Tarar, que calificaba de «crucial» la cita en su país, revelaba que «se sigue esperando una respuesta oficial de la parte iraní sobre la confirmación de la delegación que asistirá a las conversaciones de paz de Islamabad», una ciudad que se ha blindado en las últimas horas a pesar de la incertidumbre en torno al encuentro. La capital de Pakistán, que ha liderado la mediación desde el inicio de la contienda, fue escenario el pasado 11 de abril de una maratoniana jornada de negociaciones directas que concluyó en fracaso pero marcó un hito en las relaciones entre Irán y EE UU.. Por su parte, desde Washington, el presidente de EE UU, Donald Trump, descartaba la posibilidad de ampliar el alto el fuego de dos semanas pactado con Irán, aunque ello no le impedía asegurar que espera un «gran acuerdo» con Teherán. A su juicio, las autoridades iraníes, «mucho más racionales» que sus predecesoras, «no tienen más remedio».. Un «gran acuerdo». En declaraciones a la cadena CNBC, el inquilino de la Casa Blanca expresó además su convencimiento de que las delegaciones de su país y la República Islámica se acabarán reuniendo en Pakistán, a pesar de que a esta hora reina la incertidumbre después de que Teherán se siga negando en rotundo a sentarse con representantes de la Administración. «Como dije hace dos días, cuando dijeron que no los enviarían, dije que los enviarían. No tienen otra opción que enviarlos. Creo que vamos a terminar con un gran acuerdo», concluía Trump en la misma intervención televisiva.. La respuesta de Teherán no se hacía esperar. Desde la Presidencia de la República Islámica se espetaba a las autoridades estadounidenses que «la elección de la nación iraní es la paz y la tranquilidad; la de sus enemigos la de la inacción y la rendición». «Haremos al agresor que se arrepienta y erradique de raíz el deseo de repetir su audacia», expresaba en una nota la oficina de comunicación de Masud Pezheskian a lo largo de la tarde de este martes.. Mientras las fuerzas israelíes seguían castigando a Hizbulá en el sur de Líbano pese a la tregua en vigor en el país de los cedros y entre acusaciones mutuas de violaciones de alto el fuego, desde Yemen los rebeldes chiíes leales a Teherán -los conocidos como hutíes- avisaban de las «altas posibilidades» de una escalada a la vista de la creciente tensión regional. Desde Bruselas, entretanto, la alta representante de la Unión Europea para Política Exterior, Kaja Kallas, anunciaba que los veintisiete habían alcanzado un acuerdo político para sancionar a los responsables del régimen iraní por limitar la libertad de navegación con el bloqueo del estrecho de Ormuz.
El tiempo se agotaba. En las horas finales de un alto el fuego alcanzado «in extremis» hace dos semanas para una paz que se sigue antojando lejana, Donald Trump paraba esta noche el reloj. «Dado que el Gobierno de Irán está gravemente dividido, lo cual no es de extrañar, y a petición del mariscal de campo Asim Munir y del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, se nos solicitó suspender nuestro ataque contra Irán», escribe el presidente de EE UU en la red Truth Social. El cese el fuego expiraba este miércoles a las 13:50 (hora española).. La prórroga se prolongará «hasta que sus líderes y representantes presenten una propuesta unificada», anunció Trump. «Por lo tanto, ordené a nuestras fuerzas armadas que continúen el bloqueo y que permanezcan preparadas y capacitadas en todo lo demás», agregó el magnate.. Sin despejar la incógnita sobre su participación o no en las negociaciones previstas para hoy en Islamabad con representantes de la Administración Trump. El régimen de los ayatolás se resistía a enviar una delegación a la capital de Pakistán asegurando que no negociará bajo «presión y amenazas» y hasta el presidente de su Parlamento amenazara con usar «nuevas cartas en el campo de batalla».. El drama se intensifica con la tensión provocada por la interceptación por parte de la Marina de EE UU de dos cargueros iraníes en apenas dos días -este martes en aguas del Índico- en el contexto del bloqueo que mantiene en el estrecho de Ormuz y del anuncio de que ha evitado el tránsito de 27 buques desde que estableció esta medida. La teocracia islámica lo considera una provocación directa digna de represalias -que no se han producido- mientras Trump, que denunciaba en un escueto mensaje en redes que «Irán ha violado el alto el fuego muchas veces», sigue renunciando a levantar el cierre perimetral del estrecho. Si el plazo expira sin un acuerdo Oriente Medio y el resto del mundo podrían enfrentarse a la reanudación de una guerra regional que ya ha tenido severas consecuencias para el orden y la economía internacionales.. Pakistán insta a Irán a acudir a una cita «crucial». En una tentativa ‘in extremis’ de evitar el camino final hacia el abismo -si no hay una nuevo aplazamiento, el cese el fuego temporal de dos semanas expira a las 13.50 horas en la España peninsular y Baleares-, el Gobierno de Pakistán, que defiende sus «sinceros esfuerzos» para convencer a las autoridades iraníes, las instaba públicamente de manera desesperada para que acudan a reunirse cara a cara con las estadounidenses.. Su ministro de Información, Ataulá Tarar, que calificaba de «crucial» la cita en su país, revelaba que «se sigue esperando una respuesta oficial de la parte iraní sobre la confirmación de la delegación que asistirá a las conversaciones de paz de Islamabad», una ciudad que se ha blindado en las últimas horas a pesar de la incertidumbre en torno al encuentro. La capital de Pakistán, que ha liderado la mediación desde el inicio de la contienda, fue escenario el pasado 11 de abril de una maratoniana jornada de negociaciones directas que concluyó en fracaso pero marcó un hito en las relaciones entre Irán y EE UU.. Por su parte, desde Washington, el presidente de EE UU, Donald Trump, descartaba la posibilidad de ampliar el alto el fuego de dos semanas pactado con Irán, aunque ello no le impedía asegurar que espera un «gran acuerdo» con Teherán. A su juicio, las autoridades iraníes, «mucho más racionales» que sus predecesoras, «no tienen más remedio».. Un «gran acuerdo». En declaraciones a la cadena CNBC, el inquilino de la Casa Blanca expresó además su convencimiento de que las delegaciones de su país y la República Islámica se acabarán reuniendo en Pakistán, a pesar de que a esta hora reina la incertidumbre después de que Teherán se siga negando en rotundo a sentarse con representantes de la Administración. «Como dije hace dos días, cuando dijeron que no los enviarían, dije que los enviarían. No tienen otra opción que enviarlos. Creo que vamos a terminar con un gran acuerdo», concluía Trump en la misma intervención televisiva.. La respuesta de Teherán no se hacía esperar. Desde la Presidencia de la República Islámica se espetaba a las autoridades estadounidenses que «la elección de la nación iraní es la paz y la tranquilidad; la de sus enemigos la de la inacción y la rendición». «Haremos al agresor que se arrepienta y erradique de raíz el deseo de repetir su audacia», expresaba en una nota la oficina de comunicación de Masud Pezheskian a lo largo de la tarde de este martes.. Mientras las fuerzas israelíes seguían castigando a Hizbulá en el sur de Líbano pese a la tregua en vigor en el país de los cedros y entre acusaciones mutuas de violaciones de alto el fuego, desde Yemen los rebeldes chiíes leales a Teherán -los conocidos como hutíes- avisaban de las «altas posibilidades» de una escalada a la vista de la creciente tensión regional. Desde Bruselas, entretanto, la alta representante de la Unión Europea para Política Exterior, Kaja Kallas, anunciaba que los veintisiete habían alcanzado un acuerdo político para sancionar a los responsables del régimen iraní por limitar la libertad de navegación con el bloqueo del estrecho de Ormuz.
«A petición de Pakistán, suspendemos nuestros ataques contra Irán hasta que sus líderes y representantes presenten una propuesta», asegura el presidente de EE UU
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