Qué bonito es el toreo cuando, de verdad, es bonito. Transitábamos la resaca morantista como podíamos. Era honda. De esas de las que no se resucita así como así. Te agarra y no te suelta. Amanece y no eres persona. Pisas la Maestranza y duele. Maldito Morante. Clonarte o morir en el intento de volver a soñar el toreo. Luego la vida nos va cosiendo los pedazos, pellizcando.. Y entonces Pablo se fue con el capote a los medios para hacerle el quite a ese toro que se frenó con Roca de salida y al que no hubo manera de meter las cuerdas en el caballo de picar. Pero lo hizo bonito a la verónica el sevillano y excelso en la media, y el toreo volvió a ser toreo y nosotros, de nuevo, felices. Era posible vivir para contarlo. Estábamos en el segundo de Domingo Hernández, después de que el primero de Talavante nos hubiera dejado en tierra de nadie, desfondado y sin fuerza, como el extremeño. El animal repitió en la muleta del peruano con la derecha. Alguna tanda, centrado Roca, aunque la faena no llegó a explosionar, y al natural el toro no tuvo esa entrega. Estocada de remate.. Se empotró el tercero de salida en el burladero y acudió después al capote de Aguado, al paso. Y al paso cuajó Pablo los lances a la verónica. Bellos. Quitó Tala y replicó Aguado por chicuelinas, una extraordinaria. Nos engañó el animal después y duró una tanda de tiempo y se rajó después y anduvo a la huida entre muletazo y muletazo. Un imposible. Iván García le sopló un buen tercio de banderillas.. Talavante pasó inédito con un cuarto descompuesto y sin ritmo con el que tampoco perdió el tiempo. Ni estuvo. Pesaba ya la tarde. La de hoy y los excesos de la de ayer.. El poder del peruano. Estrecho de sienes y terciado el quinto descolgó la cara en la capa de Roca. Fue el toro de la oreja. No fue fácil: el animal repetía con ese punto de exigencia, y Roca Rey supo cogerle el aire. Apostó por él, convencido sobre todo por el pitón derecho, por donde mejor le tomó la medida. Había que llevarlo muy cosido a la muleta, y entonces el toro repetía por abajo. Al natural hubo menos acople. El toro tenía menos entrega y no permitía el menor fallo. Se tiró a matar y dejó una estocada que escupió el toro, pero bastó para cortar el trofeo. ¡Vaaamos!. Aguado tenía el último cartucho y esperanza. El sexto iba y venía sin más con ese punto de desentenderse. Y en ese punto de Pablo apretarse con él y no aburrirse se confió y le pegó una voltereta tremenda. (Gran gesto de Roca Rey de salir pronto y estar pendiente de su compañero) se repuso y la faena subió de dimensión. De a pocos fue a muchos hasta sacarle muletazos muy meritorios y alguno extraordinario. Aguantó las paraditas del toro, se amarró el corazón, y se fajó de tal manera con el animal que escuchó un aviso todavía con la muleta. Entró la espada. Demoró la muerte. Se pidió trofeo. No concedido. La vuelta al ruedo tuvo mucho sabor. Hubo toreo que pudo rondar la tragedia. Cogida muy fea.. FICHA DEL FESTEJO:. Viernes 17 de abril. Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería, Sevilla. Séptima de la Feria de Abril. Lleno de «No hay billetes».. Se lidiaron toros de Domingo Hernández, correctos de presencia. 1º, bajo de poder y fuerza ; 2º, manso y repetidor derecho y sin entrega el zurdo; 3º, rajado y manso; 4º, descompuesto y sin ritmo; 5º, repetidor pero exigente; y 6º, va y viene.. Alejandro Talavante, de malva y oro, estocada desprendida (silencio); y estocada tendida, descabello (silencio).. Roca Rey, de corinto y oro, estocada (silencio); y estocada (oreja).. Pablo Aguado, de visón y oro, pinchazo, estocada (silencio); y aviso, estocada y segundo aviso (vuelta tras petición).
El peruano se las ve con el toro más repetidor del encierro y el sevillano, muy contundente con el sexto en Sevilla
Qué bonito es el toreo cuando, de verdad, es bonito. Transitábamos la resaca morantista como podíamos. Era honda. De esas de las que no se resucita así como así. Te agarra y no te suelta. Amanece y no eres persona. Pisas la Maestranza y duele. Maldito Morante. Clonarte o morir en el intento de volver a soñar el toreo. Luego la vida nos va cosiendo los pedazos, pellizcando.. Y entonces Pablo se fue con el capote a los medios para hacerle el quite a ese toro que se frenó con Roca de salida y al que no hubo manera de meter las cuerdas en el caballo de picar. Pero lo hizo bonito a la verónica el sevillano y excelso en la media, y el toreo volvió a ser toreo y nosotros, de nuevo, felices. Era posible vivir para contarlo. Estábamos en el segundo de Domingo Hernández, después de que el primero de Talavante nos hubiera dejado en tierra de nadie, desfondado y sin fuerza, como el extremeño. El animal repitió en la muleta del peruano con la derecha. Alguna tanda, centrado Roca, aunque la faena no llegó a explosionar, y al natural el toro no tuvo esa entrega. Estocada de remate.. Se empotró el tercero de salida en el burladero y acudió después al capote de Aguado, al paso. Y al paso cuajó Pablo los lances a la verónica. Bellos. Quitó Tala y replicó Aguado por chicuelinas, una extraordinaria. Nos engañó el animal después y duró una tanda de tiempo y se rajó después y anduvo a la huida entre muletazo y muletazo. Un imposible. Iván García le sopló un buen tercio de banderillas.. Talavante pasó inédito con un cuarto descompuesto y sin ritmo con el que tampoco perdió el tiempo. Ni estuvo. Pesaba ya la tarde. La de hoy y los excesos de la de ayer.. El poder del peruano. Estrecho de sienes y terciado el quinto descolgó la cara en la capa de Roca. Fue el toro de la oreja. No fue fácil: el animal repetía con ese punto de exigencia, y Roca Rey supo cogerle el aire. Apostó por él, convencido sobre todo por el pitón derecho, por donde mejor le tomó la medida. Había que llevarlo muy cosido a la muleta, y entonces el toro repetía por abajo. Al natural hubo menos acople. El toro tenía menos entrega y no permitía el menor fallo. Se tiró a matar y dejó una estocada que escupió el toro, pero bastó para cortar el trofeo. ¡Vaaamos!. Aguado tenía el último cartucho y esperanza. El sexto iba y venía sin más con ese punto de desentenderse. Y en ese punto de Pablo apretarse con él y no aburrirse se confió y le pegó una voltereta tremenda. (Gran gesto de Roca Rey de salir pronto y estar pendiente de su compañero) se repuso y la faena subió de dimensión. De a pocos fue a muchos hasta sacarle muletazos muy meritorios y alguno extraordinario. Aguantó las paraditas del toro, se amarró el corazón, y se fajó de tal manera con el animal que escuchó un aviso todavía con la muleta. Entró la espada. Demoró la muerte. Se pidió trofeo. No concedido. La vuelta al ruedo tuvo mucho sabor. Hubo toreo que pudo rondar la tragedia. Cogida muy fea.. FICHA DEL FESTEJO:. Viernes 17 de abril. Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería, Sevilla. Séptima de la Feria de Abril. Lleno de «No hay billetes».. Se lidiaron toros de Domingo Hernández, correctos de presencia. 1º, bajo de poder y fuerza ; 2º, manso y repetidor derecho y sin entrega el zurdo; 3º, rajado y manso; 4º, descompuesto y sin ritmo; 5º, repetidor pero exigente; y 6º, va y viene.. Alejandro Talavante, de malva y oro, estocada desprendida (silencio); y estocada tendida, descabello (silencio).. Roca Rey, de corinto y oro, estocada (silencio); y estocada (oreja).. Pablo Aguado, de visón y oro, pinchazo, estocada (silencio); y aviso, estocada y segundo aviso (vuelta tras petición).
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