La aprobación de los presupuestos de la Generalitat para 2026 está cada vez más cerca. Después de que este jueves el tripartito rechazara las enmiendas a la totalidad presentadas por la oposición, las cuentas del Govern de Salvador Illa han superado su primer gran examen parlamentario y encaran la tramitación final con el apoyo de PSC, ERC y Comuns. Un paso que despeja el principal obstáculo político que tenía por delante el ejecutivo catalán y que permite al presidente centrarse ahora en otro frente: cumplir los compromisos adquiridos con ERC para garantizar su investidura.. No es casualidad que, apenas un día después de salvar este escollo, Illa haya reclamado a los altos cargos de la Generalitat «poner la directa» y acelerar el cumplimiento de los objetivos pendientes del mandato. Durante la apertura de las V Jornadas Directivas de la Generalitat, celebradas este viernes en L’Hospitalet de Llobregat, el presidente catalán señaló como prioridades inmediatas la condonación de parte de la deuda del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), la aprobación del nuevo modelo de financiación autonómica y la aplicación efectiva de la Ley de Amnistía.. Se trata precisamente de algunos de los principales compromisos que ERC puso sobre la mesa para facilitar la investidura de Illa en agosto de 2024. Los republicanos han insistido durante los últimos meses en que el apoyo parlamentario al Govern está condicionado al cumplimiento de esos acuerdos, especialmente los relacionados con la financiación singular de Cataluña y la reducción de la deuda acumulada a través del FLA.. Las exigencias de ERC no afectan únicamente al ejecutivo catalán. Buena parte de estas reivindicaciones forman también parte de los pactos que permitieron la investidura del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, gracias al respaldo de ERC y Junts. Tanto la amnistía como la reforma del sistema de financiación o la condonación de parte de la deuda autonómica forman parte de una agenda política que el independentismo ha convertido en condición indispensable para mantener su apoyo a las mayorías parlamentarias en Madrid y Barcelona.. Durante las negociaciones de los presupuestos catalanes, ERC volvió a utilizar esa palanca de presión. Los republicanos llegaron a advertir de que las cuentas podían complicarse si no se producían avances tangibles en los acuerdos de investidura. Aunque posteriormente rebajaron algunas de sus exigencias más inmediatas, como la transferencia íntegra de la recaudación del IRPF a la Generalitat, mantuvieron la presión sobre los dos grandes asuntos que consideran irrenunciables: la financiación singular y la quita de la deuda del FLA.. Con las cuentas ya prácticamente encarriladas, el Govern dispone ahora de mayor margen para concentrar esfuerzos en estos compromisos. El propio Illa dejó claro este viernes que considera ambas cuestiones prioritarias y aseguró que deberían materializarse en los próximos meses. Respecto a la deuda del FLA, defendió que su condonación permitiría ahorrar unos 18.000 millones de euros y reducir alrededor de un 20% la deuda de la Generalitat. Sobre la financiación autonómica, reivindicó el acuerdo alcanzado con el Gobierno central y ERC, que, según afirmó, ya está plasmado en una propuesta «factible y viable».. Junto a estas cuestiones, el presidente catalán también situó entre los objetivos del tramo final de la legislatura la aplicación efectiva de la Ley de Amnistía, otra de las piezas clave de los acuerdos que han sustentado la actual mayoría política.. Por ello, una vez superado el que probablemente era el mayor desafío parlamentario de este curso político, la atención del Govern se desplaza ahora hacia el cumplimiento de los compromisos que hicieron posible la llegada de Illa al Palau de la Generalitat. Si los presupuestos eran la gran piedra en el zapato del Ejecutivo, la financiación singular, la quita del FLA y el desarrollo de la amnistía se perfilan ahora como las próximas metas que marcarán la relación entre el PSC y ERC durante la segunda mitad de la legislatura.
La financiación autonómica, la condonación de parte de la deuda del FLA y la aplicación efectiva de la amnistía centran las prioridades del Govern para los próximos meses
La aprobación de los presupuestos de la Generalitat para 2026 está cada vez más cerca. Después de que este jueves el tripartito rechazara las enmiendas a la totalidad presentadas por la oposición, las cuentas del Govern de Salvador Illa han superado su primer gran examen parlamentario y encaran la tramitación final con el apoyo de PSC, ERC y Comuns. Un paso que despeja el principal obstáculo político que tenía por delante el ejecutivo catalán y que permite al presidente centrarse ahora en otro frente: cumplir los compromisos adquiridos con ERC para garantizar su investidura.. No es casualidad que, apenas un día después de salvar este escollo, Illa haya reclamado a los altos cargos de la Generalitat «poner la directa» y acelerar el cumplimiento de los objetivos pendientes del mandato. Durante la apertura de las V Jornadas Directivas de la Generalitat, celebradas este viernes en L’Hospitalet de Llobregat, el presidente catalán señaló como prioridades inmediatas la condonación de parte de la deuda del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), la aprobación del nuevo modelo de financiación autonómica y la aplicación efectiva de la Ley de Amnistía.. Se trata precisamente de algunos de los principales compromisos que ERC puso sobre la mesa para facilitar la investidura de Illa en agosto de 2024. Los republicanos han insistido durante los últimos meses en que el apoyo parlamentario al Govern está condicionado al cumplimiento de esos acuerdos, especialmente los relacionados con la financiación singular de Cataluña y la reducción de la deuda acumulada a través del FLA.. Las exigencias de ERC no afectan únicamente al ejecutivo catalán. Buena parte de estas reivindicaciones forman también parte de los pactos que permitieron la investidura del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, gracias al respaldo de ERC y Junts. Tanto la amnistía como la reforma del sistema de financiación o la condonación de parte de la deuda autonómica forman parte de una agenda política que el independentismo ha convertido en condición indispensable para mantener su apoyo a las mayorías parlamentarias en Madrid y Barcelona.. Durante las negociaciones de los presupuestos catalanes, ERC volvió a utilizar esa palanca de presión. Los republicanos llegaron a advertir de que las cuentas podían complicarse si no se producían avances tangibles en los acuerdos de investidura. Aunque posteriormente rebajaron algunas de sus exigencias más inmediatas, como la transferencia íntegra de la recaudación del IRPF a la Generalitat, mantuvieron la presión sobre los dos grandes asuntos que consideran irrenunciables: la financiación singular y la quita de la deuda del FLA.. Con las cuentas ya prácticamente encarriladas, el Govern dispone ahora de mayor margen para concentrar esfuerzos en estos compromisos. El propio Illa dejó claro este viernes que considera ambas cuestiones prioritarias y aseguró que deberían materializarse en los próximos meses. Respecto a la deuda del FLA, defendió que su condonación permitiría ahorrar unos 18.000 millones de euros y reducir alrededor de un 20% la deuda de la Generalitat. Sobre la financiación autonómica, reivindicó el acuerdo alcanzado con el Gobierno central y ERC, que, según afirmó, ya está plasmado en una propuesta «factible y viable».. Junto a estas cuestiones, el presidente catalán también situó entre los objetivos del tramo final de la legislatura la aplicación efectiva de la Ley de Amnistía, otra de las piezas clave de los acuerdos que han sustentado la actual mayoría política.. Por ello, una vez superado el que probablemente era el mayor desafío parlamentario de este curso político, la atención del Govern se desplaza ahora hacia el cumplimiento de los compromisos que hicieron posible la llegada de Illa al Palau de la Generalitat. Si los presupuestos eran la gran piedra en el zapato del Ejecutivo, la financiación singular, la quita del FLA y el desarrollo de la amnistía se perfilan ahora como las próximas metas que marcarán la relación entre el PSC y ERC durante la segunda mitad de la legislatura.
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