Hay preguntas que cambian una vida. Toñi Moreno lo sabe mejor que nadie: la suya llegó en mitad de una entrevista, en directo, de la mano de Laura Pausini. La presentadora lo recordó con detalle en Ex. La vida después, el espacio de Cuatro conducido por Ana Milán, y lo hizo sin rodeos ni medias tintas.. La invitada explicó que entrevistar a Pausini en Viva la vida fue el punto de inflexión que lo cambió todo. La cantante italiana, con una naturalidad que la presentadora no esperaba, le preguntó directamente si le gustaban las mujeres. «El mundo me empezó a dar vueltas y miré al público esperando a que yo dijera que sí, y lo hice. Así me quité veinte años de encima», remató.. Antes de ese instante, Toñi Moreno llevaba una doble vida silenciosa que ella misma se había impuesto. Reconoció que vivía como quería y con quien quería, pero que había una frontera que nunca cruzaba en público. «No me daba un beso en la calle. Mi principal enemiga he sido yo», señaló con una honestidad que dejó el plató sin respuesta.. Lo que vino después fue una liberación que la propia presentadora tardó en saber gestionar. Mirando atrás, Moreno afirmó que le hubiera dicho a la Toñi de antes una sola cosa: «No va a ser para tanto». Una frase breve que resume años de miedo innecesario y de una autocensura que solo ella se había exigido.. La deuda con Pausini, sin embargo, sigue intacta. Moreno no dudó al resumir lo que aquella tarde de grabación supuso para ella: «Ya no tenía que disimular delante de nadie. Le debo la vida».
La presentadora reconoció ante Ana Milán que durante años se limitó a sí misma y que fue la cantante italiana quien, sin pretenderlo, le quitó veinte años de encima.
20MINUTOS.ES – Televisión
Hay preguntas que cambian una vida. Toñi Moreno lo sabe mejor que nadie: la suya llegó en mitad de una entrevista, en directo, de la mano de Laura Pausini. La presentadora lo recordó con detalle en Ex. La vida después, el espacio de Cuatro conducido por Ana Milán, y lo hizo sin rodeos ni medias tintas.. La invitada explicó que entrevistar a Pausini en Viva la vida fue el punto de inflexión que lo cambió todo. La cantante italiana, con una naturalidad que la presentadora no esperaba, le preguntó directamente si le gustaban las mujeres. «El mundo me empezó a dar vueltas y miré al público esperando a que yo dijera que sí, y lo hice. Así me quité veinte años de encima», remató.. Antes de ese instante, Toñi Moreno llevaba una doble vida silenciosa que ella misma se había impuesto. Reconoció que vivía como quería y con quien quería, pero que había una frontera que nunca cruzaba en público. «No me daba un beso en la calle. Mi principal enemiga he sido yo», señaló con una honestidad que dejó el plató sin respuesta.. Lo que vino después fue una liberación que la propia presentadora tardó en saber gestionar. Mirando atrás, Moreno afirmó que le hubiera dicho a la Toñi de antes una sola cosa: «No va a ser para tanto». Una frase breve que resume años de miedo innecesario y de una autocensura que solo ella se había exigido.. La deuda con Pausini, sin embargo, sigue intacta. Moreno no dudó al resumir lo que aquella tarde de grabación supuso para ella: «Ya no tenía que disimular delante de nadie. Le debo la vida».
