Tino Pérez llevaba meses preparando un acto que duró apenas una hora, pero que, para los trabajadores de la Conferencia Episcopal –algunos de ellos cargan en sus espaldas varias décadas tras las puertas de la calle Añastro– tuvo un valor incalculable. Como coordinador de protocolo del encuentro de León XIV con los obispos españoles y miembro del Servicio de Pastoral de la Vocación de la CEE, ha vivido desde dentro la visita del Papa a la sede episcopal de este lunes. «Ha sido un momento histórico, único. Muchos de los que trabajamos aquí probablemente solo lo viviremos una vez», resume.. La jornada tuvo algo de examen final después de semanas de nervios, ensayos, llamadas, cambios de última hora y programas que se ajustaban una y otra vez. Y es que la sede de la Conferencia Episcopal no es, habitualmente, un lugar de grandes escenas públicas, pero la llegada de León XIV ha cambiado el pulso de la casa. Los trabajadores han vivido los días previos «locos, con muchos nervios, con muchísima ilusión y muy contentos», reconoce Pérez. «En el fondo ha sido una oportunidad muy grande de sentirse Iglesia a lo grande, Iglesia universal, que es lo que significa la palabra ‘católica’», explica.. «Todos estos días están siendo muy intensos y muy emocionantes», reconoce. «No solo por la visita a la sede episcopal, sino por todos los actos. Creo que este Papa tiene muy claras cuáles son las cuestiones cruciales de la Iglesia en España», asevera Pérez, a quien sobre todo le ha sorprendido la precisión de León XIV. «Está muy bien informado y con mucha puntería a la hora de abordar esas claves que nos van a servir a todos», asegura. Entre ellos, las vocaciones y los seminarios, su ámbito de trabajo. Y es que, para él, el Papa señaló uno de los puntos más delicados a los que se enfrenta la Iglesia actual: cómo formar hoy a los futuros sacerdotes en una sociedad distinta, más secularizada y con menos capacidad para asumir compromisos definitivos.. Por otro lado, Pérez indica que esta visita del Papa puede que no solucione «por sí sola» la falta de vocaciones, pero tal vez sí puede ser «un revulsivo que confirma nuestra fe». «Está siendo un subidón para la Iglesia católica en España», dice, pero también para cualquier persona: «Nos está recordando que la Iglesia siempre tiene una palabra que ofrecer a la persona de hoy, con sus problemas sociales y cotidianos». «Este Papa está haciendo referencia a la vida normal de las personas», sostiene, convencido de que «la fe no son ideas que andan por ahí pululando, sino que se traduce en hechos concretos: en la política, en la cultura, en el trabajo, en la familia».
Es miembro del Servicio de Pastoral de la Vocación de la Conferencia Episcopal y coordinador de protocolo del encuentro con León XIV
Tino Pérez llevaba meses preparando un acto que duró apenas una hora, pero que, para los trabajadores de la Conferencia Episcopal –algunos de ellos cargan en sus espaldas varias décadas tras las puertas de la calle Añastro– tuvo un valor incalculable. Como coordinador de protocolo del encuentro de León XIV con los obispos españoles y miembro del Servicio de Pastoral de la Vocación de la CEE, ha vivido desde dentro la visita del Papa a la sede episcopal de este lunes. «Ha sido un momento histórico, único. Muchos de los que trabajamos aquí probablemente solo lo viviremos una vez», resume.. La jornada tuvo algo de examen final después de semanas de nervios, ensayos, llamadas, cambios de última hora y programas que se ajustaban una y otra vez. Y es que la sede de la Conferencia Episcopal no es, habitualmente, un lugar de grandes escenas públicas, pero la llegada de León XIV ha cambiado el pulso de la casa. Los trabajadores han vivido los días previos «locos, con muchos nervios, con muchísima ilusión y muy contentos», reconoce Pérez. «En el fondo ha sido una oportunidad muy grande de sentirse Iglesia a lo grande, Iglesia universal, que es lo que significa la palabra ‘católica’», explica.. «Todos estos días están siendo muy intensos y muy emocionantes», reconoce. «No solo por la visita a la sede episcopal, sino por todos los actos. Creo que este Papa tiene muy claras cuáles son las cuestiones cruciales de la Iglesia en España», asevera Pérez, a quien sobre todo le ha sorprendido la precisión de León XIV. «Está muy bien informado y con mucha puntería a la hora de abordar esas claves que nos van a servir a todos», asegura. Entre ellos, las vocaciones y los seminarios, su ámbito de trabajo. Y es que, para él, el Papa señaló uno de los puntos más delicados a los que se enfrenta la Iglesia actual: cómo formar hoy a los futuros sacerdotes en una sociedad distinta, más secularizada y con menos capacidad para asumir compromisos definitivos.. Por otro lado, Pérez indica que esta visita del Papa puede que no solucione «por sí sola» la falta de vocaciones, pero tal vez sí puede ser «un revulsivo que confirma nuestra fe». «Está siendo un subidón para la Iglesia católica en España», dice, pero también para cualquier persona: «Nos está recordando que la Iglesia siempre tiene una palabra que ofrecer a la persona de hoy, con sus problemas sociales y cotidianos». «Este Papa está haciendo referencia a la vida normal de las personas», sostiene, convencido de que «la fe no son ideas que andan por ahí pululando, sino que se traduce en hechos concretos: en la política, en la cultura, en el trabajo, en la familia».
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