Marisa Serrano, jefa de Pediatría del Hospital Universitario Santa Bárbara de Soria, ha cumplido una de las promesas que se había hecho a sí misma. Ayudar desde el punto de vista médico a los niños más vulnerables del planeta. Hace un mes viajó a Senegal a través de la ONG Yakaar África y participó en una misión sanitaria en País Bassari, una de las zonas más pobres, remotas y rurales al sureste del país en la frontera con Guinea Conacry.. La pediatra se ha llevado a Soria la sonrisa genuina de los niños, su alegría, a pesar de que no tienen medios casi para vivir, su sencillez, su disciplina, su respeto a los mayores, la ilusión con la que iban a ver al equipo médico, el cuidado de sus tradiciones y la transmisión de sus creencias a las nuevas generaciones y los atardeceres de este exótico país.. Respecto a su forma de vida lo que más le ha impresionado es el concepto de higiene tan diferente al de la sociedad occidental y ver como las mujeres parturientas no cogen en brazos a sus bebés hasta 12 horas después de dar a luz. Pareciera, cuenta, que no quieren desarrollar el apego por miedo a que el bebé fallezca en las primeras horas de vida.. Es en eso donde la doctora asegura que se debe poner el foco. En la educación de las matronas y la implementación del contacto piel con piel con el recién nacido con una lactancia materna precoz en los primeros minutos de vida. «Era curioso ver cómo carteles informativos, incluso su cartilla de maternidad contenían estos mensajes, pero en la práctica la madre no tenía casi contacto con lo recién nacido hasta las doce horas de vida. Fuimos a visitar a una parturienta y nos contaron que no ponían el nombre al recién nacido hasta una semana después de su nacimiento. Ella no lo miraba. Quieren ver si sobrevive porque hay mucha mortalidad infantil y se protegen. Es su cultura”, relata.. La expedición médica, conformada por siete personas entre médicos, pediatras, enfermeros y un voluntario, visitó cinco centros de salud que habían sido habilitados previamente por la ONG. Cada dos días el equipo cambiaba de lugar y lo primero que hacían cuando llegaban a la base sanitaria era limpiar el centro. “No se podía trabajar en medio de la suciedad. En total vimos 1.800 pacientes, de los cuales 720 fueron niños”, detalla.. La doctora significa que lo más gratificante a nivel profesional fue que pudo tratar ciertas patologías que con diagnóstico rápido y tratamiento preciso tenían fácil solución. Afirma que ha hecho medicina empírica o intuitiva es decir, diagnóstico “al ojo”. “Hemos visto patologías muy diversas que reflejan los hábitos, trabajos y la forma de vida de la población. Además, he podido conocer enfermedades en la población negra que en Soria ahora se empiezan a ver”.. La población hacía fila en la puerta de la consulta para ser atendidos y los médicos realizaban un primer cribado según si necesitaban diagnóstico o curas. Las enfermedades que principalmente detectaron fueron tiña, parasitosis, cataratas, hernias y anemia. “Detectamos en diez niños la drepadacitosis, que en España esta enfermedad se diagnostica con la prueba del talón y previene muchas complicaciones. También vimos mucha desnutrición en lactantes. La ONG les provee de biberones y leche a la madre para intentar reconducir esa desnutrición. También vimos a una niña con una quemadura tremenda y otra con una fractura abierta. Algunos casos los mandábamos al hospital y el gasto corría a cargo de la ONG”, cuenta.. La expedición llevó hasta País Bassari cajas de medicamentos adquiridos por la ONG y otros donados por diversos hospitales. También llevaron gafas de sol, sandalias, cepillos y pastas de dientes, principalmente.. Marisa Serrano asegura que la educación en higiene es una de las acciones que se debería implementar con mayor intensidad y agrega que, además se debe inculcar que utilicen sus palos de mascar, que es su forma tradicional de limpiarse la boca, ya que “funciona y está a su alcance”.. La pediatra del Hospital Santa Bárbara afirma que volverá a Senegal a ayudar a los más vulnerables junto a su hija, que es anestesista. Lo hará con la misma ONG, ya que a la misma caracteriza la transparencia en sus cuentas y acciones. “Aquí no hay trampa porque el viaje nos los costeamos nosotros. Yo me he gastado 1.000 euros entre el viaje y pagar a los intérpretes locales. Las donaciones que tienen son para la adquisición de material médico y otros proyectos que ha realizado relacionados con pozos y arreglos de centros de salud”, alude.. La médica reconoce que llegó a África con cierta aprensión, ya que tenía miedo a poder contraer alguna enfermedad típica. Tras un análisis reposado de la situación afirma que volvería a adentrarse en su cultura y forma de vida desde el respeto.. Si bien desde los ojos de los occidentales se pudiera pensar que los niños de País Bassari son infelices por haber nacido en esa parte del planeta, es, según ella, todo lo contrario, y remarca que los que sufren verdaderamente más son los occidentales que están bombardeados por estímulos que llegan a través de una pantalla.. “Nuestros niños son los que sufren más porque no toleran la frustración. Antes no había intentos autolíticos y ahora al menos vemos uno a la semana. En Senegal los niños se cuidan entre ellos. Es cierto que se utiliza la violencia física en la educación como hace 50 años en España, pero su mirada refleja la felicidad. Aquí si les quitas el móvil entran en pánico”.
La jefa de Pediatría de Hospital Santa Bárbara participa en una misión sanitaria de la mano de la ONG Yakaar África
Marisa Serrano, jefa de Pediatría del Hospital Universitario Santa Bárbara de Soria, ha cumplido una de las promesas que se había hecho a sí misma. Ayudar desde el punto de vista médico a los niños más vulnerables del planeta. Hace un mes viajó a Senegal a través de la ONG Yakaar África y participó en una misión sanitaria en País Bassari, una de las zonas más pobres, remotas y rurales al sureste del país en la frontera con Guinea Conacry.. La pediatra se ha llevado a Soria la sonrisa genuina de los niños, su alegría, a pesar de que no tienen medios casi para vivir, su sencillez, su disciplina, su respeto a los mayores, la ilusión con la que iban a ver al equipo médico, el cuidado de sus tradiciones y la transmisión de sus creencias a las nuevas generaciones y los atardeceres de este exótico país.. Respecto a su forma de vida lo que más le ha impresionado es el concepto de higiene tan diferente al de la sociedad occidental y ver como las mujeres parturientas no cogen en brazos a sus bebés hasta 12 horas después de dar a luz. Pareciera, cuenta, que no quieren desarrollar el apego por miedo a que el bebé fallezca en las primeras horas de vida.. Es en eso donde la doctora asegura que se debe poner el foco. En la educación de las matronas y la implementación del contacto piel con piel con el recién nacido con una lactancia materna precoz en los primeros minutos de vida. «Era curioso ver cómo carteles informativos, incluso su cartilla de maternidad contenían estos mensajes, pero en la práctica la madre no tenía casi contacto con lo recién nacido hasta las doce horas de vida. Fuimos a visitar a una parturienta y nos contaron que no ponían el nombre al recién nacido hasta una semana después de su nacimiento. Ella no lo miraba. Quieren ver si sobrevive porque hay mucha mortalidad infantil y se protegen. Es su cultura”, relata.. La expedición médica, conformada por siete personas entre médicos, pediatras, enfermeros y un voluntario, visitó cinco centros de salud que habían sido habilitados previamente por la ONG. Cada dos días el equipo cambiaba de lugar y lo primero que hacían cuando llegaban a la base sanitaria era limpiar el centro. “No se podía trabajar en medio de la suciedad. En total vimos 1.800 pacientes, de los cuales 720 fueron niños”, detalla.. La doctora significa que lo más gratificante a nivel profesional fue que pudo tratar ciertas patologías que con diagnóstico rápido y tratamiento preciso tenían fácil solución. Afirma que ha hecho medicina empírica o intuitiva es decir, diagnóstico “al ojo”. “Hemos visto patologías muy diversas que reflejan los hábitos, trabajos y la forma de vida de la población. Además, he podido conocer enfermedades en la población negra que en Soria ahora se empiezan a ver”.. La población hacía fila en la puerta de la consulta para ser atendidos y los médicos realizaban un primer cribado según si necesitaban diagnóstico o curas. Las enfermedades que principalmente detectaron fueron tiña, parasitosis, cataratas, hernias y anemia. “Detectamos en diez niños la drepadacitosis, que en España esta enfermedad se diagnostica con la prueba del talón y previene muchas complicaciones. También vimos mucha desnutrición en lactantes. La ONG les provee de biberones y leche a la madre para intentar reconducir esa desnutrición. También vimos a una niña con una quemadura tremenda y otra con una fractura abierta. Algunos casos los mandábamos al hospital y el gasto corría a cargo de la ONG”, cuenta.. La expedición llevó hasta País Bassari cajas de medicamentos adquiridos por la ONG y otros donados por diversos hospitales. También llevaron gafas de sol, sandalias, cepillos y pastas de dientes, principalmente.. Marisa Serrano asegura que la educación en higiene es una de las acciones que se debería implementar con mayor intensidad y agrega que, además se debe inculcar que utilicen sus palos de mascar, que es su forma tradicional de limpiarse la boca, ya que “funciona y está a su alcance”.. La pediatra del Hospital Santa Bárbara afirma que volverá a Senegal a ayudar a los más vulnerables junto a su hija, que es anestesista. Lo hará con la misma ONG, ya que a la misma caracteriza la transparencia en sus cuentas y acciones. “Aquí no hay trampa porque el viaje nos los costeamos nosotros. Yo me he gastado 1.000 euros entre el viaje y pagar a los intérpretes locales. Las donaciones que tienen son para la adquisición de material médico y otros proyectos que ha realizado relacionados con pozos y arreglos de centros de salud”, alude.. La médica reconoce que llegó a África con cierta aprensión, ya que tenía miedo a poder contraer alguna enfermedad típica. Tras un análisis reposado de la situación afirma que volvería a adentrarse en su cultura y forma de vida desde el respeto.. Si bien desde los ojos de los occidentales se pudiera pensar que los niños de País Bassari son infelices por haber nacido en esa parte del planeta, es, según ella, todo lo contrario, y remarca que los que sufren verdaderamente más son los occidentales que están bombardeados por estímulos que llegan a través de una pantalla.. “Nuestros niños son los que sufren más porque no toleran la frustración. Antes no había intentos autolíticos y ahora al menos vemos uno a la semana. En Senegal los niños se cuidan entre ellos. Es cierto que se utiliza la violencia física en la educación como hace 50 años en España, pero su mirada refleja la felicidad. Aquí si les quitas el móvil entran en pánico”.
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