Quizás Antoni Tàpies (Barcelona, 1923-2012) nos quiso dejar su testamento vital en las obras que creó ya en sus 80 años. Son piezas que muestran que el genio catalán fue un «radical». O puede que, simplemente, viendo el fin de sus días, siguió creando, invadido por ese espíritu disruptivo que cultivó toda su vida. Son interrogantes que debe descubrir el público que se acerque a la Fundación Bancaja de Valencia, una institución que, desde ya, presenta la «mejor» monográfica que existe en la actualidad sobre este máximo exponente del informalismo a nivel mundial.. Es una exhibición única, algo oscura y, sobre todo, sorprendente. Son 22 piezas que recogen su última década creativa. Así, «Tàpies. Última década 2002-2012» es toda una declaración de intenciones. Y, sobre todo, una oportunidad para descubrir obra inédita del genio, sacada directamente de la colección de su familia.. Es un Tàpies esencial y «radical», como lo ha calificado su hijo, Toni Tàpies, presente en la rueda de prensa de presentación de la muestra en Valencia. «Son obras de los últimos diez años, muy radicales, bastante esenciales y que reflejan también el sentir de mi padre, que ya veía acercarse el final de su etapa vital y artística. En ellas predomina lo esencial, las imágenes y signos de toda su obra están presentes», ha relatado el hijo del pintor.. Comisariada por Fernando Castro, esta exhibición, que se podrá ver hasta el mes de agosto, «cierra su ciclo artístico por todo lo alto», ha señalado el experto. Tanto es así que, como ha defendido Castro, esta es «una exposición existencial». «Tàpies podía haber seguido haciendo aquellos muros que le dieron fama, pero siempre asumió enormes riesgos. Se ha demostrado que no es un manierista, no es un artista que busque lo ornamental. Hasta el final de sus días asume grandes riesgos y desafíos», ha añadido.. A lo largo de la exposición están presentes tres temas fundamentales en la obra de Antoni Tàpies: el cuerpo humano; los símbolos con sus características cruces, letras y señales; y los objetos, esas puertas, ventanas, baldes o escobas que simbolizan lo íntimo y lo sagrado en la obra del artista. Un recorrido que presenta obra inédita como «Morat» (2005), «a Veritable» (2006), «Sis Signes» (2009), «Boques» (2011) o «Autoretrat» (2011). Todas ellas proceden de la colección de la familia a excepción de la extraordinaria «a = a» (2005), que pertenece a los fondos de la Fundación Bancaja desde el año 2025.. «Todo lo veo confuso. Aborrezco las cosas que la gente acepta como reales… Pero, ¿cómo comunicar esa inquietud?», se preguntaba el genio. Muchos interrogantes que nacen tras observar una muestra que interpela al espectador, de la que surgen tantos interrogantes como tenía el propio Tàpies. «Una imagen no significa nada. Es solo una puerta que conduce a la siguiente puerta. Nunca ocurrirá que encontremos la verdad que buscamos solo en una imagen; ocurrirá detrás de la última puerta, cuando el espectador descubra la verdad por su propio esfuerzo», decía el genio. Y, por esa razón, hay que entrar por la puerta de Bancaja para descubrir la verdad de su arte.
Fundación Bancaja exhibe una gran retrospectiva con 22 grandes obras sobre la última década de creación artística del genio catalán, con piezas nunca vistas procedentes de la colección de su familia
Quizás Antoni Tàpies (Barcelona, 1923-2012) nos quiso dejar su testamento vital en las obras que creó ya en sus 80 años. Son piezas que muestran que el genio catalán fue un «radical». O puede que, simplemente, viendo el fin de sus días, siguió creando, invadido por ese espíritu disruptivo que cultivó toda su vida. Son interrogantes que debe descubrir el público que se acerque a la Fundación Bancaja de Valencia, una institución que, desde ya, presenta la «mejor» monográfica que existe en la actualidad sobre este máximo exponente del informalismo a nivel mundial.. Es una exhibición única, algo oscura y, sobre todo, sorprendente. Son 22 piezas que recogen su última década creativa. Así, «Tàpies. Última década 2002-2012» es toda una declaración de intenciones. Y, sobre todo, una oportunidad para descubrir obra inédita del genio, sacada directamente de la colección de su familia.. Es un Tàpies esencial y «radical», como lo ha calificado su hijo, Toni Tàpies, presente en la rueda de prensa de presentación de la muestra en Valencia. «Son obras de los últimos diez años, muy radicales, bastante esenciales y que reflejan también el sentir de mi padre, que ya veía acercarse el final de su etapa vital y artística. En ellas predomina lo esencial, las imágenes y signos de toda su obra están presentes», ha relatado el hijo del pintor.. Comisariada por Fernando Castro, esta exhibición, que se podrá ver hasta el mes de agosto, «cierra su ciclo artístico por todo lo alto», ha señalado el experto. Tanto es así que, como ha defendido Castro, esta es «una exposición existencial». «Tàpies podía haber seguido haciendo aquellos muros que le dieron fama, pero siempre asumió enormes riesgos. Se ha demostrado que no es un manierista, no es un artista que busque lo ornamental. Hasta el final de sus días asume grandes riesgos y desafíos», ha añadido.. A lo largo de la exposición están presentes tres temas fundamentales en la obra de Antoni Tàpies: el cuerpo humano; los símbolos con sus características cruces, letras y señales; y los objetos, esas puertas, ventanas, baldes o escobas que simbolizan lo íntimo y lo sagrado en la obra del artista. Un recorrido que presenta obra inédita como «Morat» (2005), «a Veritable» (2006), «Sis Signes» (2009), «Boques» (2011) o «Autoretrat» (2011). Todas ellas proceden de la colección de la familia a excepción de la extraordinaria «a = a» (2005), que pertenece a los fondos de la Fundación Bancaja desde el año 2025.. «Todo lo veo confuso. Aborrezco las cosas que la gente acepta como reales… Pero, ¿cómo comunicar esa inquietud?», se preguntaba el genio. Muchos interrogantes que nacen tras observar una muestra que interpela al espectador, de la que surgen tantos interrogantes como tenía el propio Tàpies. «Una imagen no significa nada. Es solo una puerta que conduce a la siguiente puerta. Nunca ocurrirá que encontremos la verdad que buscamos solo en una imagen; ocurrirá detrás de la última puerta, cuando el espectador descubra la verdad por su propio esfuerzo», decía el genio. Y, por esa razón, hay que entrar por la puerta de Bancaja para descubrir la verdad de su arte.
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