La última ola del Panel Ciutadà de Catalunya, la encuesta longitudinal que elabora el Centre d’Estudis d’Opinió (CEO), ofrece una radiografía detallada de las percepciones sociales de los catalanes sobre distintos ámbitos de la convivencia. Entre los indicadores analizados aparece una pregunta especialmente reveladora: la actitud que tendrían los encuestados si uno de sus hijos iniciara una relación sentimental con personas de diferentes orígenes.. Los resultados muestran que la incomodidad es mayor cuando se trata de personas árabes o magrebíes. Según el estudio, el 27% de los encuestados afirma que se sentiría “totalmente incómodo” y otro 18% “incómodo” ante la posibilidad de que su hijo o hija tuviera una pareja de ese origen. En conjunto, un 45% reconoce sentirse al menos incómodo con esa situación, casi la mitad de los consultados. Por el contrario, un 14% se declara “cómodo” y un 24% “totalmente cómodo”, mientras que un 16% se sitúa en una posición intermedia. En la escala de 0 a 10 utilizada en la encuesta —donde 0 significa “totalmente incómodo” y 10 “totalmente cómodo”— la media se sitúa en 4,8, es decir, más cerca de la incomodidad que de la comodidad.. Se trata del nivel de incomodidad más alto entre los distintos grupos incluidos en la pregunta. En el caso de las personas gitanas, el porcentaje de incomodidad también es elevado, aunque inferior: el 37% de los encuestados afirma que se sentiría incómodo si sus hijos tuvieran una pareja gitana, mientras que el 43% dice que lo vería con buenos ojos.. Las respuestas son más favorables cuando se trata de otros orígenes. Ante la posibilidad de una relación con una persona negra, solo el 17% expresa incomodidad, frente a un 64% que afirma sentirse cómodo. Con una persona hispanoamericana, los porcentajes son del 19% y el 62%, respectivamente. En el caso de una persona de Asia oriental, la incomodidad desciende aún más: el 13% declara que se sentiría incómodo, mientras que un 67% se mostraría cómodo.. Percepción de la inmigración. La encuesta también aborda la percepción general sobre la inmigración y su impacto en la convivencia. A los participantes se les preguntó hasta qué punto consideran que la inmigración hace de Cataluña un lugar mejor o peor para vivir. En una escala del 0 al 10 —donde 0 significa “un lugar peor para vivir” y 10 “un lugar mejor”— la media se sitúa en 5,1. El resultado refleja una sociedad prácticamente dividida en sus percepciones sobre el impacto de la inmigración. La valoración media apenas supera el punto medio de la escala, lo que sugiere posiciones ambivalentes entre quienes ven efectos positivos y quienes perciben consecuencias negativas en la convivencia.. Este contexto también tiene su reflejo en el panorama político catalán. En los últimos años han ganado peso partidos que han centrado buena parte de su discurso en cuestiones relacionadas con la inmigración, el islamismo o la seguridad, como Vox o Aliança Catalana. Al mismo tiempo, otras formaciones han endurecido sus posiciones en este ámbito. Partido Popular y Junts han adoptado discursos más firmes en materia migratoria, mientras que Esquerra ha empezado a introducir en su agenda el vínculo entre inmigración e inseguridad.. Por su parte, el Govern presidido por Salvador Illa ha puesto el foco en el refuerzo de la seguridad con medidas como el Plan Kanpai y con una intensificación de la lucha contra la multirreincidencia.
Los habitantes de la comundad casi no creen que la inmigración haga Cataluña un mejor lugar para vivir
La última ola del Panel Ciutadà de Catalunya, la encuesta longitudinal que elabora el Centre d’Estudis d’Opinió (CEO), ofrece una radiografía detallada de las percepciones sociales de los catalanes sobre distintos ámbitos de la convivencia. Entre los indicadores analizados aparece una pregunta especialmente reveladora: la actitud que tendrían los encuestados si uno de sus hijos iniciara una relación sentimental con personas de diferentes orígenes.. Los resultados muestran que la incomodidad es mayor cuando se trata de personas árabes o magrebíes. Según el estudio, el 27% de los encuestados afirma que se sentiría “totalmente incómodo” y otro 18% “incómodo” ante la posibilidad de que su hijo o hija tuviera una pareja de ese origen. En conjunto, un 45% reconoce sentirse al menos incómodo con esa situación, casi la mitad de los consultados. Por el contrario, un 14% se declara “cómodo” y un 24% “totalmente cómodo”, mientras que un 16% se sitúa en una posición intermedia. En la escala de 0 a 10 utilizada en la encuesta —donde 0 significa “totalmente incómodo” y 10 “totalmente cómodo”— la media se sitúa en 4,8, es decir, más cerca de la incomodidad que de la comodidad.. Se trata del nivel de incomodidad más alto entre los distintos grupos incluidos en la pregunta. En el caso de las personas gitanas, el porcentaje de incomodidad también es elevado, aunque inferior: el 37% de los encuestados afirma que se sentiría incómodo si sus hijos tuvieran una pareja gitana, mientras que el 43% dice que lo vería con buenos ojos.. Las respuestas son más favorables cuando se trata de otros orígenes. Ante la posibilidad de una relación con una persona negra, solo el 17% expresa incomodidad, frente a un 64% que afirma sentirse cómodo. Con una persona hispanoamericana, los porcentajes son del 19% y el 62%, respectivamente. En el caso de una persona de Asia oriental, la incomodidad desciende aún más: el 13% declara que se sentiría incómodo, mientras que un 67% se mostraría cómodo.. Percepción de la inmigración. La encuesta también aborda la percepción general sobre la inmigración y su impacto en la convivencia. A los participantes se les preguntó hasta qué punto consideran que la inmigración hace de Cataluña un lugar mejor o peor para vivir. En una escala del 0 al 10 —donde 0 significa “un lugar peor para vivir” y 10 “un lugar mejor”— la media se sitúa en 5,1. El resultado refleja una sociedad prácticamente dividida en sus percepciones sobre el impacto de la inmigración. La valoración media apenas supera el punto medio de la escala, lo que sugiere posiciones ambivalentes entre quienes ven efectos positivos y quienes perciben consecuencias negativas en la convivencia.. Este contexto también tiene su reflejo en el panorama político catalán. En los últimos años han ganado peso partidos que han centrado buena parte de su discurso en cuestiones relacionadas con la inmigración, el islamismo o la seguridad, como Vox o Aliança Catalana. Al mismo tiempo, otras formaciones han endurecido sus posiciones en este ámbito. Partido Popular y Junts han adoptado discursos más firmes en materia migratoria, mientras que Esquerra ha empezado a introducir en su agenda el vínculo entre inmigración e inseguridad.. Por su parte, el Govern presidido por Salvador Illa ha puesto el foco en el refuerzo de la seguridad con medidas como el Plan Kanpai y con una intensificación de la lucha contra la multirreincidencia.
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