Las notas escolares suelen convertirse en una de las principales fuentes de preocupación para muchas familias. Aunque la intención de los padres suele ser motivar a sus hijos para que den lo mejor de sí mismos, algunos expertos advierten de que una presión excesiva sobre los resultados académicos puede generar el efecto contrario. El resultado sería una situación en la que se respiraría más estrés, inseguridad y una autoestima que estaría sujeta al miedo por un posible suspenso.. Los profesionales ya están empezando a dar detalles sobre cómo deben comportarse los padres con sus hijos con las notas de por medio. Un ejemplo muy evidente ha sido el de la última explicación de Alfonso Navarro, psicólogo especializado en adolescentes, quien ha reflexionado sobre la forma en la que se reacciona cuando llega a casa una nota que, aun siendo positiva, no alcanza las expectativas que habían depositado en ellos.. El experto ejemplifica esta situación con una conversación en la que un adolescente comunica que ha sacado un 7 en un examen y recibe como respuesta que «perfectamente podría sacar un 9» o que «eso solo es un notable».. «La nota empieza a convertirse en el nivel de lo que vale o no vale tu hijo». Según remarca este profesional de la salud mental, comentarios de este calibre suelen partir de una buena intención, pero pueden transmitir un mensaje equivocado al menor. El problema aparece cuando «la nota empieza a convertirse en el nivel de lo que vale o no vale tu hijo», provocando que un resultado objetivamente bueno deje de percibirse como un logro y pase a interpretarse como algo insuficiente.. El psicólogo sostiene que muchos padres creen que «presionar más va a hacer que rindan más», cuando en realidad puede ocurrir justo lo contrario. A su juicio, esa dinámica puede desembocar en adolescentes con «más estrés, más miedo a equivocarse y menos autoestima», especialmente cuando sienten que su reconocimiento depende exclusivamente de alcanzar determinadas calificaciones.. Su valor personal no depende de sacar sobresalientes ni de ser siempre los mejores. Asimismo, Alfonso Navarro advierte de que, en ocasiones, algunos progenitores proyectan sobre sus hijos «sus propias expectativas, experiencias o frustraciones», algo que puede aumentar todavía más la presión que sienten los jóvenes durante su etapa educativa.. Por ello, el especialista considera fundamental que los adolescentes perciban que su valor personal no depende de sacar sobresalientes ni de ser siempre los mejores. En lugar de centrar toda la atención en el resultado final, recomienda reforzar aspectos como «el esfuerzo, la constancia y el progreso», factores que considera mucho más importantes para su desarrollo personal y emocional.
Un psicólogo especializado en adolescentes asegura que la presión excesiva con frases como «podrías haber sacado más» provoca estrés, miedo a equivocarse y daña gravemente la autoestima del menor
Las notas escolares suelen convertirse en una de las principales fuentes de preocupación para muchas familias. Aunque la intención de los padres suele ser motivar a sus hijos para que den lo mejor de sí mismos, algunos expertos advierten de que una presión excesiva sobre los resultados académicos puede generar el efecto contrario. El resultado sería una situación en la que se respiraría más estrés, inseguridad y una autoestima que estaría sujeta al miedo por un posible suspenso.. Los profesionales ya están empezando a dar detalles sobre cómo deben comportarse los padres con sus hijos con las notas de por medio. Un ejemplo muy evidente ha sido el de la última explicación de Alfonso Navarro, psicólogo especializado en adolescentes, quien ha reflexionado sobre la forma en la que se reacciona cuando llega a casa una nota que, aun siendo positiva, no alcanza las expectativas que habían depositado en ellos.. El experto ejemplifica esta situación con una conversación en la que un adolescente comunica que ha sacado un 7 en un examen y recibe como respuesta que «perfectamente podría sacar un 9» o que «eso solo es un notable».. «La nota empieza a convertirse en el nivel de lo que vale o no vale tu hijo». Según remarca este profesional de la salud mental, comentarios de este calibre suelen partir de una buena intención, pero pueden transmitir un mensaje equivocado al menor. El problema aparece cuando «la nota empieza a convertirse en el nivel de lo que vale o no vale tu hijo», provocando que un resultado objetivamente bueno deje de percibirse como un logro y pase a interpretarse como algo insuficiente.. El psicólogo sostiene que muchos padres creen que «presionar más va a hacer que rindan más», cuando en realidad puede ocurrir justo lo contrario. A su juicio, esa dinámica puede desembocar en adolescentes con «más estrés, más miedo a equivocarse y menos autoestima», especialmente cuando sienten que su reconocimiento depende exclusivamente de alcanzar determinadas calificaciones.. Su valor personal no depende de sacar sobresalientes ni de ser siempre los mejores. Asimismo, Alfonso Navarro advierte de que, en ocasiones, algunos progenitores proyectan sobre sus hijos «sus propias expectativas, experiencias o frustraciones», algo que puede aumentar todavía más la presión que sienten los jóvenes durante su etapa educativa.. Por ello, el especialista considera fundamental que los adolescentes perciban que su valor personal no depende de sacar sobresalientes ni de ser siempre los mejores. En lugar de centrar toda la atención en el resultado final, recomienda reforzar aspectos como «el esfuerzo, la constancia y el progreso», factores que considera mucho más importantes para su desarrollo personal y emocional.
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