Un ataque de lobos registrado en una explotación ganadera de Santa María de Sando, en la provincia de Salamanca, dejó un balance de seis ovejas muertas y otras seis gravemente heridas, algunas de ellas con importantes lesiones como consecuencia de las mordeduras, según denuncio hoy la asociación agraria Asaja. La ganadera afectada, Isabel Herrero, lamentó, en declaraciones a la opa recogidas por Ical, la situación de “absoluta impotencia” que viven quienes ven cómo sus animales se convierten en objetivo de la fauna salvaje. “Es desesperante. No es solo encontrarte los animales muertos o heridos, es vivir continuamente con la preocupación de no saber cuándo va a volver a ocurrir”, añadió Herrero, que sufres directamente las consecuencias de la presencia del lobo en la zona. La ganadera insistió en que las consecuencias van más allá del número de bajas que deja cada ataque. “No son solo las ovejas que te matan. Están también las que quedan heridas, el miedo y el estrés que se genera en todo el rebaño y la impotencia de ver que esto se repite una y otra vez”, explicó. En este sentido, aseguró estar “cansada” de denunciar una situación que se prolonga desde hace años sin que, hasta el momento, haya encontrado una solución efectiva. “Lo denuncias, das parte, haces todo lo que tienes que hacer, pero los ataques siguen. No podemos estar viviendo continuamente pendientes de cuándo va a ser el siguiente. Nosotros tenemos que cuidar nuestros animales todos los días, haga frío, calor o llueva, y es muy duro llegar y encontrarte este panorama. Son animales que has criado y cuidado y que forman parte de tu explotación. Verlos así genera una impotencia enorme”, afirmó. Por su parte, Asaja Salamanca reclamó a las administraciones competentes “medidas eficaces” de control y una “actuación especial” en aquellas explotaciones y zonas donde los ataques se producen de forma reiterada. La organización consideró “inadmisible “que un mismo ganadero pueda sufrir ataques durante meses “mientras continúa aumentando la sensación de desprotección”. Asaja insistió en que la conservación del lobo debe ser compatible con la supervivencia de la ganadería extensiva. “Los ganaderos son quienes mantienen vivo el territorio, fijan población en el medio rural y cuidan diariamente de sus animales, y no pueden ser quienes asuman una y otra vez las consecuencias de una gestión insuficiente”, concluyó la opa.
Asaja denuncia la “indefensión” de los ganaderos y reclama “medidas eficaces» para controlar la población de lobo
Un ataque de lobos registrado en una explotación ganadera de Santa María de Sando, en la provincia de Salamanca, dejó un balance de seis ovejas muertas y otras seis gravemente heridas, algunas de ellas con importantes lesiones como consecuencia de las mordeduras, según denuncio hoy la asociación agraria Asaja.La ganadera afectada, Isabel Herrero, lamentó, en declaraciones a la opa recogidas por Ical, la situación de “absoluta impotencia” que viven quienes ven cómo sus animales se convierten en objetivo de la fauna salvaje. “Es desesperante. No es solo encontrarte los animales muertos o heridos, es vivir continuamente con la preocupación de no saber cuándo va a volver a ocurrir”, añadió Herrero, que sufres directamente las consecuencias de la presencia del lobo en la zona.La ganadera insistió en que las consecuencias van más allá del número de bajas que deja cada ataque. “No son solo las ovejas que te matan. Están también las que quedan heridas, el miedo y el estrés que se genera en todo el rebaño y la impotencia de ver que esto se repite una y otra vez”, explicó. En este sentido, aseguró estar “cansada” de denunciar una situación que se prolonga desde hace años sin que, hasta el momento, haya encontrado una solución efectiva.“Lo denuncias, das parte, haces todo lo que tienes que hacer, pero los ataques siguen. No podemos estar viviendo continuamente pendientes de cuándo va a ser el siguiente. Nosotros tenemos que cuidar nuestros animales todos los días, haga frío, calor o llueva, y es muy duro llegar y encontrarte este panorama. Son animales que has criado y cuidado y que forman parte de tu explotación. Verlos así genera una impotencia enorme”, afirmó.Por su parte, Asaja Salamanca reclamó a las administraciones competentes “medidas eficaces” de control y una “actuación especial” en aquellas explotaciones y zonas donde los ataques se producen de forma reiterada. La organización consideró “inadmisible “que un mismo ganadero pueda sufrir ataques durante meses “mientras continúa aumentando la sensación de desprotección”.Asaja insistió en que la conservación del lobo debe ser compatible con la supervivencia de la ganadería extensiva. “Los ganaderos son quienes mantienen vivo el territorio, fijan población en el medio rural y cuidan diariamente de sus animales, y no pueden ser quienes asuman una y otra vez las consecuencias de una gestión insuficiente”, concluyó la opa.
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