Todos conocemos Chernobil y su desgraciada catástrofe nuclear, reflejada de manera intrigante y espectacular en la serie de HBO Chernobyl. También sabemos de las horribles consecuencias de las explosiones nucleares en Hiroshima y Nagasaki, tanto a nivel destructivo como de manera indirecta con su remanente radiactivo. Aunque no sea material didáctico, sus consecuencias se recogen cruda y vilmente en la obra Pies Descalzos, cuyo protagonista sufre sin un atisbo de respiración penas y penurias después de la detonación de uno de esos artefactos nucleares. La catástrofe nuclear mostrada en cine y en papel hay que añadirla el medio de consola y mando; el mundo de los videojuegos.. La franquicia Fallout destaca particularmente por ser un buen reflejo de videojuego basado en apocalipsis nuclear. Tal es su fama que pudimos disfrutar de una adaptación de la obra en Prime Video, teniendo una gran acogida por el público y honrando debidamente a la obra original. El estreno de su segunda temporada, centrándose en la historia desarrollada en el videojuego Fallout: New Vegas, sólo va a aumentar las ganas de los fans de más adaptaciones de la franquicia.. Su mundo es un yermo, la gente vive en refugios nucleares perfectamente adaptados — algunos de ellos, otros tienen sus cosillas — y todo se debe a un apocalipsis nuclear que irradió la Tierra con elementos nocivos para la vida. Todas las bombas nucleares tienen un mínimo de elementos radiactivos debido a su funcionamiento, pero ¿podría crearse un dispositivo que fuera deliberadamente radiactivo para, además de ser destructivo con la explosión, fuera más letal radiactivamente?. La ética dentro de la guerra. ¿Todo lo que es científicamente posible debería ser moralmente permitido? La idea de fabricar un arma deliberadamente más radiactiva nos obliga a encarar frente a frente esa pregunta sin rodeos.. Un arma nuclear busca destrucción, pero un arma cuyo fin es expandir la radiactividad y no como efecto colateral, provocando un envenenamiento radiactivo prolongado, extendido y prácticamente imposible de contener es un acto deleznable y, a su vez, un problema ético digno de debate.. Una herramienta de muerte lenta, silenciosa e indiscriminada provoca un colapso directo de las normas fundamentales del derecho humanitario. El impacto de un arma así continuaría durante décadas afectando a todo el mundo. Darían igual civiles o combatientes, todo el mundo perdería. Respirando, bebiendo o simplemente existiendo, el lugar de detonación de ese arma nuclear sería el final definitivo prorrogado de forma agónica. No hay objetivo militar que justifique una radiactividad que perdura más allá de generaciones.. Pero el dilema va más allá del daño humano inmediato. Una bomba diseñada para contaminar deliberadamente el medio ambiente por décadas supone una agresión directa al planeta entero. El daño ecológico duradero —prohibido explícitamente por tratados internacionales— convierte a este tipo de arma en una forma de ecocidio deliberado. Atenta contra la biodiversidad, contra la salud futura y contra la propia habitabilidad de regiones enteras. Por eso esta idea se mantiene como algo teórico y no llevado a la práctica, aunque se juegan con unos límites éticos sobre la imaginación tecnológica que ya fueron mínimamente tanteados con la bomba de cobalto.. La bomba deliberadamente radiactiva. La primera vez que tuve contacto con algo parecido a la bomba de cobalto fue con un episodio de Cuéntame donde un personaje con cáncer de mama debía ser tratado con radiación, usando la terapia de irradiación con cobalto. Este tratamiento, según la serie, era previo a la quimioterapia, pero tengo ese recuerdo vivo de escuchar por primera vez sobre el cobalto y su uso radiactivo en una de las series más longevas de la televisión nacional, pero esta idea viene de más atrás.. En una mesa redonda de científicos en el año 1950, el físico Leo Szilárd puso encima de la mesa la siguiente duda ¿podría un dispositivo nuclear poner fin a toda la humanidad? No la tierra, sino al ser humano. Una bomba nuclear que aniquilase a todas las personas de la faz del planeta con lluvia radiactiva letal que rodee el planeta y luego se pose en la tierra. Szilard comentó que todo lo que habría que hacer es escoger un elemento adecuado que capture todos los neutrones y, a partir de ahí, llegar a una situación peligrosa. Ese elemento es el cobalto-59.. Partiendo de una bomba termonuclear convencional (como las de hidrógeno), que contiene dos etapas: una explosión inicial por fisión nuclear, seguida de una reacción de fusión; se le añadiría una capa exterior de cobalto-59 metálico, que es estable y no radiactivo. Durante la explosión, el intenso flujo de neutrones convierte el cobalto-59 en cobalto-60, un isótopo altamente radiactivo que emite rayos gamma, y ahí sí, tendríamos la situación peligrosa.. Según el canal del profesor ChemSurvival, realizando algunas cuentas, para poder contaminar con radiación todo el planeta, la bomba de cobalto debería ser 1.000 veces más potente que la bomba del Zar, la bomba nuclear más potente jamás detonada por la humanidad. Obviamente, es inviable conseguir algo así, pero si se diera el hipotético caso, de esta manera, todo nuestro mundo quedaría contaminado por mucho, mucho tiempo, y sus consecuencias, teóricamente, serían las siguientes:. Una bomba de cobalto no sería más destructiva en el momento de la explosión, pero sí mucho más persistente. Un año después de la detonación, la radiación gamma de una bomba de cobalto sería aproximadamente ocho veces mayor que la de una bomba convencional del mismo tamaño. A los cinco años, la diferencia subiría a más de 100 veces.. Tras una vida media de 5,27 años, una persona expuesta a la radiación recibiría una dosis letal en 1 hora.Tras unos 53 años, la tasa de dosis se habría reducido y una persona sana podría pasar hasta 4 días expuesta a la lluvia radiactiva sin efectos inmediatos. A largo plazo de esta exposición serían un mayor riesgo de desarrollar cáncer. Al cuarto día, podrían aparecer los primeros síntomas del síndrome de radiación aguda.. Tras 105 años, la tasa de dosis se habría reducido y los seres humanos podrían permanecer sin refugio a tiempo completo y tras 130 años, la tasa de dosis del cobalto 60 se habría reducido y podría considerarse insignificante.. Dentro de la crueldad de la guerra, una bomba de cobalto provocaría destrucción instantanea y segregaría y extendería miseria en diferido por mucho, mucho tiempo. Sería demencial para el ser humano. Un acto perfectamente calificado como “suicida sin miramientos”. Este debate es un buen ejercicio para argumentar sobre los límites éticos de la guerra, todo en papel, por supuesto, y hasta donde se podría llegar sólo por el mero acto de destruir. Fallout tiene este argumento como estandarte y su frase estrella es perfecta para culminar este escrito, porque ‘la guerra, la guerra nunca cambia’.
El cobalto-59 puede convertirse en cobalto-60 y pasar a ser un elemento muy radiactivo si se usase en el núcleo de bombas nucleares
Todos conocemos Chernobil y su desgraciada catástrofe nuclear, reflejada de manera intrigante y espectacular en la serie de HBO Chernobyl. También sabemos de las horribles consecuencias de las explosiones nucleares en Hiroshima y Nagasaki, tanto a nivel destructivo como de manera indirecta con su remanente radiactivo. Aunque no sea material didáctico, sus consecuencias se recogen cruda y vilmente en la obra Pies Descalzos, cuyo protagonista sufre sin un atisbo de respiración penas y penurias después de la detonación de uno de esos artefactos nucleares. La catástrofe nuclear mostrada en cine y en papel hay que añadirla el medio de consola y mando; el mundo de los videojuegos.. ‘Chernobyl’ ya es considerada como una de las mejores series de TV de la historia. Cinemanía. La franquicia Fallout destaca particularmente por ser un buen reflejo de videojuego basado en apocalipsis nuclear. Tal es su fama que pudimos disfrutar de una adaptación de la obra en Prime Video, teniendo una gran acogida por el público y honrando debidamente a la obra original. El estreno de su segunda temporada, centrándose en la historia desarrollada en el videojuego Fallout: New Vegas, sólo va a aumentar las ganas de los fans de más adaptaciones de la franquicia.. Su mundo es un yermo, la gente vive en refugios nucleares perfectamente adaptados — algunos de ellos, otros tienen sus cosillas — y todo se debe a un apocalipsis nuclear que irradió la Tierra con elementos nocivos para la vida. Todas las bombas nucleares tienen un mínimo de elementos radiactivos debido a su funcionamiento, pero ¿podría crearse un dispositivo que fuera deliberadamente radiactivo para, además de ser destructivo con la explosión, fuera más letal radiactivamente?. Una de las nuevas imágenes de ‘Fallout’Amazon. La ética dentro de la guerra. ¿Todo lo que es científicamente posible debería ser moralmente permitido? La idea de fabricar un arma deliberadamente más radiactiva nos obliga a encarar frente a frente esa pregunta sin rodeos.. Un arma nuclear busca destrucción, pero un arma cuyo fin es expandir la radiactividad y no como efecto colateral, provocando un envenenamiento radiactivo prolongado, extendido y prácticamente imposible de contener es un acto deleznable y, a su vez, un problema ético digno de debate.. Una herramienta de muerte lenta, silenciosa e indiscriminada provoca un colapso directo de las normas fundamentales del derecho humanitario. El impacto de un arma así continuaría durante décadas afectando a todo el mundo. Darían igual civiles o combatientes, todo el mundo perdería. Respirando, bebiendo o simplemente existiendo, el lugar de detonación de ese arma nuclear sería el final definitivo prorrogado de forma agónica. No hay objetivo militar que justifique una radiactividad que perdura más allá de generaciones.. Explosión de una bomba nuclear.PIXABAY. Pero el dilema va más allá del daño humano inmediato. Una bomba diseñada para contaminar deliberadamente el medio ambiente por décadas supone una agresión directa al planeta entero. El daño ecológico duradero —prohibido explícitamente por tratados internacionales— convierte a este tipo de arma en una forma de ecocidio deliberado. Atenta contra la biodiversidad, contra la salud futura y contra la propia habitabilidad de regiones enteras. Por eso esta idea se mantiene como algo teórico y no llevado a la práctica, aunque se juegan con unos límites éticos sobre la imaginación tecnológica que ya fueron mínimamente tanteados con la bomba de cobalto.. La bomba deliberadamente radiactiva. La primera vez que tuve contacto con algo parecido a la bomba de cobalto fue con un episodio de Cuéntame donde un personaje con cáncer de mama debía ser tratado con radiación, usando la terapia de irradiación con cobalto. Este tratamiento, según la serie, era previo a la quimioterapia, pero tengo ese recuerdo vivo de escuchar por primera vez sobre el cobalto y su uso radiactivo en una de las series más longevas de la televisión nacional, pero esta idea viene de más atrás.. En una mesa redonda de científicos en el año 1950, el físico Leo Szilárd puso encima de la mesa la siguiente duda ¿podría un dispositivo nuclear poner fin a toda la humanidad? No la tierra, sino al ser humano. Una bomba nuclear que aniquilase a todas las personas de la faz del planeta con lluvia radiactiva letal que rodee el planeta y luego se pose en la tierra. Szilard comentó que todo lo que habría que hacer es escoger un elemento adecuado que capture todos los neutrones y, a partir de ahí, llegar a una situación peligrosa. Ese elemento es el cobalto-59.. Partiendo de una bomba termonuclear convencional (como las de hidrógeno), que contiene dos etapas: una explosión inicial por fisión nuclear, seguida de una reacción de fusión; se le añadiría una capa exterior de cobalto-59 metálico, que es estable y no radiactivo. Durante la explosión, el intenso flujo de neutrones convierte el cobalto-59 en cobalto-60, un isótopo altamente radiactivo que emite rayos gamma, y ahí sí, tendríamos la situación peligrosa.. Decaimiento del cobalto-60 en níquel-60 mediante radiación beta y radiación gammaHyperphysics. Según el canal del profesor ChemSurvival, realizando algunas cuentas, para poder contaminar con radiación todo el planeta, la bomba de cobalto debería ser 1.000 veces más potente que la bomba del Zar, la bomba nuclear más potente jamás detonada por la humanidad. Obviamente, es inviable conseguir algo así, pero si se diera el hipotético caso, de esta manera, todo nuestro mundo quedaría contaminado por mucho, mucho tiempo, y sus consecuencias, teóricamente, serían las siguientes:. Una bomba de cobalto no sería más destructiva en el momento de la explosión, pero sí mucho más persistente. Un año después de la detonación, la radiación gamma de una bomba de cobalto sería aproximadamente ocho veces mayor que la de una bomba convencional del mismo tamaño. A los cinco años, la diferencia subiría a más de 100 veces.. Tras una vida media de 5,27 años, una persona expuesta a la radiación recibiría una dosis letal en 1 hora.Tras unos 53 años, la tasa de dosis se habría reducido y una persona sana podría pasar hasta 4 días expuesta a la lluvia radiactiva sin efectos inmediatos. A largo plazo de esta exposición serían un mayor riesgo de desarrollar cáncer. Al cuarto día, podrían aparecer los primeros síntomas del síndrome de radiación aguda.. Tras 105 años, la tasa de dosis se habría reducido y los seres humanos podrían permanecer sin refugio a tiempo completo y tras 130 años, la tasa de dosis del cobalto 60 se habría reducido y podría considerarse insignificante.. Dentro de la crueldad de la guerra, una bomba de cobalto provocaría destrucción instantanea y segregaría y extendería miseria en diferido por mucho, mucho tiempo. Sería demencial para el ser humano. Un acto perfectamente calificado como “suicida sin miramientos”. Este debate es un buen ejercicio para argumentar sobre los límites éticos de la guerra, todo en papel, por supuesto, y hasta donde se podría llegar sólo por el mero acto de destruir. Fallout tiene este argumento como estandarte y su frase estrella es perfecta para culminar este escrito, porque ‘la guerra, la guerra nunca cambia’.
