La vida de Sarah Ferguson es, sin duda, sorprendente. Porque los últimos 30 años ha vivido literalmente de los diez anteriores. Por poner en contexto: ella se casó con el entonces príncipe Andrés, duque de York, el 23 de julio de 1986 en la abadía de Westminster, apenas un año después de que los presentase Lady Di. Sin embargo, en 1992 anunciaban su separación tras una serie de desavenencias y con dos hijas en el mundo, las princesas Beatriz y Eugenia. El divorcio no se haría oficial hasta 1996, aunque consigue mantener el título de duquesa de York.. Ello, sin embargo, no significaba que siguiese formando parte de la familia real británica. Más bien al contrario: les daba bastantes quebraderos de cabeza. No solo por aquellas fotos haciendo toples en las que aparecía un banquero estadounidense chupándole un pie y que fueron portada de los periódicos, sino porque seguía viviendo con el tercer hijo de Isabel II, con una relación de amistad y copaternidad muy comentada, sino porque se había convertido en una gran amiga de la reina, quien le perdonaba sus libros: no ya los infantiles, sino aquellos en los que desgranaba los entresijos de Buckingham Palace.. Pero ahora, a sus 66 años, el mundo ha cambiado para ella. Ha tenido que huir del foco mediático, obligada por Carlos III de Inglaterra a abandonar la casa que compartía con su exmarido, después de que su relación con el magnate Jeffrey Epstein volviese a los titulares de todo el mundo a raíz de unos correos desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos en los que Fergie, como se la conoce, se mostraba totalmente sumisa, servicial y complaciente con el banquero y pedófilo. Y lo ha perdido todo: patrocinios, acuerdos, contratos… Y ahora busca una fórmula para solventar los problemas económicos.. Quizá es lo que ha estado elucubrando y meditando los siete meses que ha permanecido «desaparecida» hasta que ha sido descubierta en un resort de lujo en Austria. Obligada a cerrar hasta seis de sus negocios en apenas tres días, según revelaban medios británicos en febrero, Sarah ha meditado responderlo todo a cambio de una buena suma. Es decir, ser la protagonista de una gran entrevista que se convierta en un documental sobre su vida y su relación con Epstein.. Al menos, ese es el plan financiero que, según ha dado a conocer en exclusiva el periódico The Mirror, más y mejor se ha asentado en la cabeza de la excuñada del actual monarca. Una opción que la coloca en una importante tesitura, porque tendrá que demostrar su versión —se considera casi una víctima de las mentiras del magnate en lugar de una cómplice, la imagen que hoy por hoy se tiene de ella— y, a su vez, perjudicar lo menos posible a sus hijas, que sí que siguen formando parte de La Firma.. Según el citado medio, ya han sido varios los ejecutivos de plataformas de streaming o canales de televisión, tanto estadounidenses como de su país, que han mostrado un posible interés en realizar dicho documental. Y lo que es más importante a ojos de Sarah Ferguson, señalando el precio que le pagarían: alrededor de 1,3 millones de libras. O lo que es lo mismo, millón y medio de euros.. Si bien Fergie estaría de acuerdo en todo lo demás, le preocupa la posición que tendrían sus hijas en el seno de la corona británica, toda vez que, una vez ascienda al trono Guillermo de Inglaterra, necesitará activos y, por edad y generación, ahí entrarían Beatriz y Eugenia. «Sarah es consciente de que necesita el dinero y está abierta a una adecuada oportunidad televisiva adecuada, pero también es sabe del delicado equilibrio que está en juego. Sus hijas forman todavía parte de la familia real, y todo lo que ella haga repercutirá en ambas», ha declarado una fuente.. «Es claramente constatable que ella quiere, que de hecho necesita, contar su versión de los hechos, pero debe llevarlo todo con cuidado. No puede ignorar la realidad de cómo se va a ver todo esto, en especial si se tiene en cuenta la estrecha relación de Andrés con el pedófilo», ha agregado el citado informante. Porque ahí está la clave: cambiar la percepción popular que se tiene de ella, sobre todo en Reino Unido, y conseguir hacerse ver como otra víctima más del lado oscuro de Jeffrey Epstein.. Es más, en su país natal dan por hecho que Fergie está preparando una autobiografía. «Sarah sigue insistiendo en que ella no ha hecho nada ilegal y cree que tiene derecho a limpiar su nombre. El caso Epstein puede haber revelado la profunda amistad entre ambos, pero ella mantiene que no ha hecho nada malo», ha señalado una buena amiga al citado medio, así como que debe ser cauta y, a su vez, mirar por su economía. «Esa postura se ha transformado en un ‘Quiero contarle al mundo mi versión de los hechos con un documental’. Y sí, ¿podéis creerlo? Va a insistir en que también fue víctima de Epstein y que él la engañó», ha agregado al medio.. «Por increíble que parezca, ha preguntado a sus amigos en Los Ángeles y Londres si pueden ponerla en contacto con productores y cineastas. Piensa que Estados Unidos le ofrecerá la mejor oportunidad para que esto suceda. Y no descarta regresar allí una vez que todo se calme», ha continuado en The Mirror. Además, se ha preguntado si puede ser esto algún tipo de delirio, de no tener los pie en la tierra.. «Eso dependerá de quién quiera trabajar con ella. De lo que sí podemos estar seguros es de que está decidida. Porque, obviamente, Sarah tiene que responder a muchas preguntas, algunas de las cuales bien podrían dar para su propio programa. Y todavía estaría por verse qué implicaciones tendrá todo esto para Andrés», ha finalizado la fuente, que ha tildado de «tensa» su relación en el último año: «Será un espectáculo ver cómo afronta la conducta de Andrés».
La vida de Sarah Ferguson es, sin duda, sorprendente. Porque los últimos 30 años ha vivido literalmente de los diez anteriores. Por poner en contexto: ella se casó con el entonces príncipe Andrés, duque de York, el 23 de julio de 1986 en la abadía de Westminster, apenas un año después de que los presentase Lady Di. Sin embargo, en 1992 anunciaban su separación tras una serie de desavenencias y con dos hijas en el mundo, las princesas Beatriz y Eugenia. El divorcio no se haría oficial hasta 1996, aunque consigue mantener el título de duquesa de York.. Ello, sin embargo, no significaba que siguiese formando parte de la familia real británica. Más bien al contrario: les daba bastantes quebraderos de cabeza. No solo por aquellas fotos haciendo toples en las que aparecía un banquero estadounidense chupándole un pie y que fueron portada de los periódicos, sino porque seguía viviendo con el tercer hijo de Isabel II, con una relación de amistad y copaternidad muy comentada, sino porque se había convertido en una gran amiga de la reina, quien le perdonaba sus libros: no ya los infantiles, sino aquellos en los que desgranaba los entresijos de Buckingham Palace.. Pero ahora, a sus 66 años, el mundo ha cambiado para ella. Ha tenido que huir del foco mediático, obligada por Carlos III de Inglaterra a abandonar la casa que compartía con su exmarido, después de que su relación con el magnate Jeffrey Epstein volviese a los titulares de todo el mundo a raíz de unos correos desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos en los que Fergie, como se la conoce, se mostraba totalmente sumisa, servicial y complaciente con el banquero y pedófilo. Y lo ha perdido todo: patrocinios, acuerdos, contratos… Y ahora busca una fórmula para solventar los problemas económicos.. Quizá es lo que ha estado elucubrando y meditando los siete meses que ha permanecido «desaparecida» hasta que ha sido descubierta en un resort de lujo en Austria. Obligada a cerrar hasta seis de sus negocios en apenas tres días, según revelaban medios británicos en febrero, Sarah ha meditado responderlo todo a cambio de una buena suma. Es decir, ser la protagonista de una gran entrevista que se convierta en un documental sobre su vida y su relación con Epstein.. Al menos, ese es el plan financiero que, según ha dado a conocer en exclusiva el periódico The Mirror, más y mejor se ha asentado en la cabeza de la excuñada del actual monarca. Una opción que la coloca en una importante tesitura, porque tendrá que demostrar su versión —se considera casi una víctima de las mentiras del magnate en lugar de una cómplice, la imagen que hoy por hoy se tiene de ella— y, a su vez, perjudicar lo menos posible a sus hijas, que sí que siguen formando parte de La Firma.. Según el citado medio, ya han sido varios los ejecutivos de plataformas de streaming o canales de televisión, tanto estadounidenses como de su país, que han mostrado un posible interés en realizar dicho documental. Y lo que es más importante a ojos de Sarah Ferguson, señalando el precio que le pagarían: alrededor de 1,3 millones de libras. O lo que es lo mismo, millón y medio de euros.. Si bien Fergie estaría de acuerdo en todo lo demás, le preocupa la posición que tendrían sus hijas en el seno de la corona británica, toda vez que, una vez ascienda al trono Guillermo de Inglaterra, necesitará activos y, por edad y generación, ahí entrarían Beatriz y Eugenia. «Sarah es consciente de que necesita el dinero y está abierta a una adecuada oportunidad televisiva adecuada, pero también es sabe del delicado equilibrio que está en juego. Sus hijas forman todavía parte de la familia real, y todo lo que ella haga repercutirá en ambas», ha declarado una fuente.. «Es claramente constatable que ella quiere, que de hecho necesita, contar su versión de los hechos, pero debe llevarlo todo con cuidado. No puede ignorar la realidad de cómo se va a ver todo esto, en especial si se tiene en cuenta la estrecha relación de Andrés con el pedófilo», ha agregado el citado informante. Porque ahí está la clave: cambiar la percepción popular que se tiene de ella, sobre todo en Reino Unido, y conseguir hacerse ver como otra víctima más del lado oscuro de Jeffrey Epstein.. Es más, en su país natal dan por hecho que Fergie está preparando una autobiografía. «Sarah sigue insistiendo en que ella no ha hecho nada ilegal y cree que tiene derecho a limpiar su nombre. El caso Epstein puede haber revelado la profunda amistad entre ambos, pero ella mantiene que no ha hecho nada malo», ha señalado una buena amiga al citado medio, así como que debe ser cauta y, a su vez, mirar por su economía. «Esa postura se ha transformado en un ‘Quiero contarle al mundo mi versión de los hechos con un documental’. Y sí, ¿podéis creerlo? Va a insistir en que también fue víctima de Epstein y que él la engañó», ha agregado al medio.. «Por increíble que parezca, ha preguntado a sus amigos en Los Ángeles y Londres si pueden ponerla en contacto con productores y cineastas. Piensa que Estados Unidos le ofrecerá la mejor oportunidad para que esto suceda. Y no descarta regresar allí una vez que todo se calme», ha continuado en The Mirror. Además, se ha preguntado si puede ser esto algún tipo de delirio, de no tener los pie en la tierra.. «Eso dependerá de quién quiera trabajar con ella. De lo que sí podemos estar seguros es de que está decidida. Porque, obviamente, Sarah tiene que responder a muchas preguntas, algunas de las cuales bien podrían dar para su propio programa. Y todavía estaría por verse qué implicaciones tendrá todo esto para Andrés», ha finalizado la fuente, que ha tildado de «tensa» su relación en el último año: «Será un espectáculo ver cómo afronta la conducta de Andrés».
